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Archivo de la etiqueta: Free Software Foundation

En cualquier caso y esto es importante, todo software que sea desarrollado para la administración pública debe ser liberado con una licencia libre (lo ideal sería que se acogiera a alguna auspiciada por la Free Software Foundation). En España y en algunas de sus Comunidades Autónomas se han dado avances significativos en este sentido, pero lejos, muy lejos todavía de que el mayor porcentaje de software desarrollado para las mismas sea accesible libremente. Aqui queda mucho por mejorar y no solo en lo anterior, sino en la participación de las administraciones ya sea económicamente, a través de empresas de desarrollo de software o con personal interno en comunidades de desarrollo de software libre, seguro que darían un impulso importante a bastantes proyectos que son de gran interés y por supuesto una alternativa tan buena o mejor que las soluciones propietarias que se puedan adquirir y más baratos y efectivos que soluciones que la administración quiera desarrollar desde cero.

También soy partidario de que las administraciones (con su debido plan de migración y gestión del cambio correspondiente y sin precipitaciones) deben abordar una paulatina incorporación de soluciones libres dentro del ámbito del puesto de trabajo. Por supuesto que no es nada sencillo un plan de estas características, por supuesto que es necesario analizar caso por caso, por supuesto que puede requerir mucho tiempo hacerlo, por supuesto que habrá componentes software que no serán recomendables migrar (y no se deberán por tanto migrar), pero creo que es un ejercicio de responsabilidad por lo menos intentar esta evolución y no lo digo solo por el ahorro de costes, por motivos de seguridad, etc…, sino como una forma de apoyar a una causa justa y que lleva consigo unos beneficios muy importantes para la sociedad.

Eso sí, hay una cosa en la que no estoy de acuerdo y es en la proliferación del desarrollo y mantenimiento de distribuciones Linux (aún basadas en otras) en las distintas comunidades autónomas. La iniciativa de acercar Linux a las aulas, de promocionar este sistema operativo me parece fantástica a la par que necesaria, pero no necesariamente el camino debe ser el desarrollo de distribuciones particulares, ya que existen suficientes distribuciones Linux para que no sea necesario utilizar este tipo de estrategias. Ese dinero que se invierte en el desarrollo de estas distribuciones, perfectamente podría ser utilizado para fomentar otros proyectos de software libre, para formación en la materia o si se quiere para ayudar o contratarle soporte a la comunidad, empresa u organización que ha desarrollado la distribución Linux elegida.

Lo comentado sobre el uso del software libre en las administraciones lo extrapolo al conjunto de instituciones privadas, ya que si los deberes se realizan adecuadamente, se identifica que es migrable, que no es migrable, se establece un plan para hacerlo, una gestión del cambio adecuada y se elige un momento óptimo a partir del cual comience este proceso (que puede durar años) no tendría necesariamente que provocar problemas a la empresa y los beneficios aplicables al uso de esta estrategia no tardarán mucho en llegar. ¿Por qué digo que las administraciones deben migrar y con las empresas no soy tan tajante? Pues porque en el primer caso pago yo y asumo por tanto mi margen de responsabilidad y en el segundo porque las empresas se nutren de capital privado y ellas mejor que nadie saben qué es lo que tienen que hacer con su dinero y cuáles son sus prioridades.

Desde siempre se ha considerado a Microsoft como el enemigo público número uno del software libre, como suele pasar, estas calificaciones no se regalan. En este caso tuvo muchísimo que ver la actitud y visión comercial de Bill Gates y el comportamiento del gigante de Redmond a lo largo de los años. No obstante, como he indicado en algún post anterior, Microsoft es sólo uno de tantos y son esos tantos los que están sacando una gran tajada de que la atención y la “mala fama” se la lleve esta empresa, ya que gran parte del éxito de una empresa lo da su imagen.

Para muchos la visión de la “pureza de sangre” del software libre (o todo libre o nada) hacen que la Free Software Foundation y Richard Stallman sean considerados unos extremistas. Yo no comparto completamente su doctrina (una cosa es que entienda que el concepto de software libre sea estrictamente ese y otra bien distinta es que considere que aunque el software libre sea la meta (tal vez utópica) a la que debemos llegar, no tenga en cuenta otras alternativas) y hago uso de software no libre tanto en sistemas operativos libres como en sistemas operativos no libres, así como puedo llegar a entender (y compartir) estrategias comerciales de empresas de desarrollo de software que no se basen en software libre. Más adelante explicaré mis razones. Pero independientemente de eso, veo necesaria la existencia de personas e instituciones que defiendan el software libre, su progresiva expansión y nos prevengan de riesgos próximos y futuros sobre la integridad y accesibilidad de la información, sobre la continuidad de la filosofía del software libre, etc… que pueden ser provocados por diferentes tecnologías, tendencias o concepciones. Además, como bien argumenta Stallman, la lucha por el software libre, debe ser constante y sin bajar los brazos. Su organización, él, personas que llevan años aplicando esta filosofía y participando activamente en la comunidad tienen la fuerza, la constancia y la fé necesaria para luchar por esta idea, yo no tengo su experiencia personal, ni tampoco una visión tan preclara como ellos, como para adaptar mi forma de utilizar o concebir el uso del software 100% a su manera.

Alguno pensará, y con razón, que no predico con el ejemplo y es cierto, como comenté en el párrafo anterior en la práctica hago uso de software no libre (o no extrictamente libre, ya que si un software tiene algún componente propietario ya no es libre al necesitar esa pieza necesariamente para funcionar (aplicando el principio de que toda cadena es tan fŕagil como el más débil de sus eslabones)), al fin y al cabo ejerzo mi libertad individual para hacerlo, ¿por qué? pues tal vez en la mayoría de los casos sea por comodidad, este es el programa que estoy acostumbrado a utilizar y no se me apetece buscar una alternativa completamente libre (o no me pongo a analizar su nivel de pureza), en otros casos (los menos) porque la solución propietaria es mejor o no hay alternativa.

También comenté que puedo entender y compartir estrategias empresariales o de negocio basadas en la creación de software no libre (de la misma manera que no puedo compartir, bajo ningún concepto estrategias empresariales o de negocio que no se basen en sistemas abiertos), ¿por qué? pues porque desgraciadamente las personas no somos justas, sobre todo si hay o puede haber dinero de por medio. En ocasiones para proteger y recuperar la inversión en una determinada solución es necesario aplicar prácticas de software propietario y aunque existen prácticas basadas en software libre, desde vender la solución hasta cobrar por servicios, siempre puede aparecer la empresa buitre de turno coger tu código y quitarte negocio o incorporarlo a su solución propietaria (aunque incumpla la licencia y por tanto no sea lícito) y ni te enteres. Esto que comento ha pasado, pasa y pasará en el mundo real, no podemos tener vendas en los ojos, por mucho que tengamos en consideración el software libre. Otra cosa bien distinta es que apoye que un software sea eternamente propietario, desde mi punto de vista, una empresa que ya ha obtenido el retorno de la inversión y unos beneficios aceptables debe liberar el código, llámese como se llame la empresa y por mucho que ese software sea el núcleo central de su negocio (por lo menos, si no quieren liberar la última versión, deberían liberar versiones anteriores, como forma de devolver a la comunidad de usuarios y clientes, lo que esa comunidad de usuarios y clientes le ha dado). Yo lo veo así, evidentemente mucha gente estará en un completo desacuerdo conmigo y seguro que tienen sus razones, tanto en un lado como en otro, ya que los responsables de una empresa que desarrolla soluciones software propietarias, me dirán que hablo así porque no me estoy jugando mi dinero o mi trabajo y yo le contestaría que es posible, pero que también entre el negro de la no liberación del software como libre y el blanco del libera todo y ya, hay una gama interesante de alternativas, además de que la empresa ha podido desarrollar otros productos u otras líneas de negocio gracias a los beneficios obtenidos que permitan seguir otra senda (sin necesariamente tener que perder la abierta con el producto software que han liberado).

Tal y como comenta la Free Software Foundation, un software se considera libre si para los usuarios verifican los siguientes principios:

– Tiene la libertad de ejecutar el programa para cualquier propósito.
– Tiene la libertad de adaptar el programa de acuerdo a sus necesidades.
– Tiene la libertad para redistribuir copias, tanto gratis como por un precio.
– Tiene la libertad para distribuir versiones modificadas del programa, de modo que la comunidad pueda beneficiarse de sus mejoras.

Para que se cumplan estas premisas es necesario el acceso al código fuente del programa. Un aspecto muy importante es diferenciar el concepto de Open Source respecto al de software libre, ya que aunque resulten parecidos tienen un enfoque diferente, a grandes rasgos un software que sea libre es Open Source (por definición), pero todo software que sea Open Source no tiene por qué ser libre. La diferencia está en que el Open Source se basa en la accesibilidad al código fuente, pero no asegura los cuatro principios enumerados anteriormente.

La Free Software Foundation se desmarca del concepto de Open Source, no lo critica abiertamente, ni lo considera un enemigo (como podréis ver en el enlace, para la FSF el enemigo es el software propietario), al contrario, considera que muchas aportaciones del movimiento Open Source han sido beneficiosas para el movimiento del software libre. No obstante, el hecho de que dentro del concepto de Open Source pueda entrar software libre, software semilibre y software propietario, provoca importantes recelos, ya que se considera que para que la filosofía del software libre se imponga el concepto no puede verse contaminado por interpretaciones inexactas o incorrectas del mismo.

Otro aspecto que ha hecho daño al software libre es la asociación del término inglés free con gratis, ya que un software gratis no tiene por qué ser libre, ni un software libre tiene por qué ser gratis. La confusión gratuidad/software libre, ha provocado y provoca que muchas personas consideren software freeware, incluso shareware, como software libre, además de otras modalidades de licencia que distan de las cuatro premisas del software libre.

Puede resultar paradójico, pero una de las cosas que más daño ha hecho al software libre es la aparición de soluciones software propietarias y gratuitas, ya que el software libre requiere un compromiso mayor, la libertad, y esa visión de libertad se pierde cuando tenemos la posibilidad de utilizar una buena solución tecnológica de forma gratuita (aunque sea propietaria). Es como si nos dejásemos vencer por el reverso tenebroso de la fuerza. Es por eso que hay muchas voces dentro del movimiento del software libre que muestran su temor hacia la orientación a la nube de los servicios software, ya que la mayor parte de esos servicios son gratuitos y además propietarios y están viendo como diariamente su número de usuarios crece de forma exponencial. Por mucho que Google y otras empresas del sector financien software libre (lo que evidentemente es de agradecer), en esencia son empresas cuyo funcionamiento gira alrededor del software propietario.

Para proteger el software libre de un uso inapropiado del mismo (la adición de componentes propietarios) o malicioso (la apropiación de dicho software dentro de soluciones propietarias), Richard Stallman desarrolló el concepto de copyleft a través de la licencia GPL (General Public License) de GNU. A grandes rasgos el copyleft viene a decir que todas las modificaciones que se puedan incorporar a un programa que sea software libre deben estar basadas en soluciones libres y que la distribución de la aplicación resultante debe ser también copyleft.

El concepto de software libre es interpretado de diferente forma por desarrolladores de software, usuarios, medios de comunicación, etc…, ya que dentro de cada uno de esos grupos hay personas que le dan un significado distinto al concepto, en unos casos de forma interesada, en otros casos de oídas, en otros por desconocimiento y en otros porque se está convencido de que ese debe ser el significado. De esto ha tenido mucha culpa el hecho de que haya sido un concepto muy manido y demasiado utilizado que ha provocado por un lado la expansión de su interpretación y por otro ha contribuido también a vaciarlo, paradójicamente, de contenido.

Para mi, el concepto de software libre es de la Free Software Foundation, en primer lugar porque es el más se acerca a la esencia de lo que supuso el inicio de la informática moderna, a ese concepto de hacker que después se deformó con connotaciones negativas, a esa persona curiosa por la tecnología que tenía afán por aprender y probar cosas nuevas y que sabían que para su aprendizaje era fundamental acceder al conocimiento incipiente que se estaba generando, ya estuviera en formato papel o en formas de líneas de código en un programa de ordenador. Por ese motivo compartir no era extraño para estas personas, era una práctica habitual para seguir progresando y evolucionando técnicamente. En segundo lugar, porque este concepción del software libre está intimamente ligada a la libertad ya que resultaba fundamental para mejorar la experiencia la posibilidad de utilizar y modificar las aplicaciones sin ningún tipo de restricción, sin ningún tipo de cuerda atada a la cintura que impidiera el avance del conocimiento y la innovación.

He utilizado como argumentos la utilidad que para un conjunto de personas tenía esta concepción del software libre en esa revolución de la informática que hubo a principios de los ochenta, aunque perfectamente podrían ser aplicables las mismas hoy día.

Esta visión romántica del software en general y del software libre en particular me caló desde la primera vez que tuve la oportunidad de leer el siguiente artículo de Richard Stallman.