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Archivo de la etiqueta: Gary Hamel

Una cita de Gary Hamel, que conviene analizar despacio es la siguiente (traducción libre): “Es complicado que las estrategias creativas aparezcan en las planificaciones anuales, ya que utilizan como punto de partida la estrategia del año en curso, lo que hace que las empresas se basen en lo que ya conocen, a pesar de que las oportunidades reales pueden estar en otra parte.”

Dada la diferencia en la traducción que he realizado con respecto a la cita original en inglés, os la pongo tal cual: “Creative strategies seldom emerge from the annual planning ritual. The starting point for next year’s strategy is almost always this year’s strategy … the company sticks to what it knows, even though the real opportunities may be elsewhere”.

No se trata de que Gary Hamel critique que existan planificaciones anuales, no creo que sea su intención, ya que si realmente se quiere ir hacia algún sitio es necesario establecer una hoja de ruta, de lo contrario se irá al pairo y llegaremos hacia donde la corriente nos lleve y no hacia donde queramos llegar.

Lo que sí entiendo que quiere decir el autor es que cuando se planifique no observemos solo nuestra realidad, no para obviarla sino para ponerla en contraste con el exterior, con lo que está pasando fuera: mercado, competencia, clientes, tendencias, situación económica, etc…, es decir, tenemos una planificación anterior y unos resultados obtenidos de la misma, ¿qué mejor que plantear una nueva planificación teniendo en cuenta el mayor número de variables?.

La búsqueda de oportunidades de mejorar y de negocio se obtienen mirando hacia adelante y no hacia abajo.

Otra cita de Gary Hamel que me parece genial se la siguiente: “Los verdaderos innovadores nunca se sintieron limitados por lo que es; sueñan con lo que podría ser”.

Me siento totalmente identificado con esa frase y más que por el hecho de considerarme o no innovador es porque resume mucho mi visión del trabajo en particular y de la vida en general.

No podemos poner como resistencias a la innovación las circunstancias del presente, es cierto que pueden hacerlo más difícil, que se tenga que invertir un mayor esfuerzo, que tarde más tiempo en conseguirse o que tal vez nunca se llegue a lograr, pero los cambios requieren movimiento y determinación y el momento actual simplemente debe concebirse como un punto de partida de un viaje difícil, pero interesante, es más, conseguir objetivos difíciles te deja mejor sabor.

Gary Hamel es un desconocido para muchos, algo injusto si tenemos en cuenta que según el Wall Street Journal es la persona viva más influyente del mundo en materia de análisis de negocio o que según la revista Fortune es el mayor experto del mundo en estrategia de negocio. Tiene su propia firma de Consultoría llamada Strategos y además es autor y conferenciante. Tal vez su nombre no sea conocido, pero su Currículum, como podemos ver es demoledor.

Cuando se trata de personas con tanto prestigio, cualquier cita suya, como mínimo merece una profunda reflexión. Una de ellas es la siguiente: “Debemos crear organizaciones donde todas las ideas tengan las mismas posibilidades de éxito… damos por hecho que si una idea viene de un directivo con mucha experiencia, es mejor. No es necesariamente cierto.”.

Generalmente no se tiene en cuenta las opiniones de los empleados, sobre todo si estos no se encuentran en puestos de decisión o no están relacionados directamente con quienes lo ejercen. Este oído selectivo, ocasiona a las organizaciones importantes pérdidas de oportunidad (que al fin y al cabo, se traduce finalmente en pérdidas de dinero), ya que se acota el talento de cada empleado a su cometido concreto, a su día a día y se le olvida para todo lo demás.

Siempre hay que escuchar, abriendo para ello las vías de comunicación necesarias para que cualquier idea pueda escalar en vertical o viajar en horizontal en la estructura organizativa de la entidad, pero no es suficiente con eso:

– Se debe premiar a quien proporcione ideas que resulten beneficiosas. Generalmente se premia lo material (un producto, un servicio, una gestión, unos resultados), pero pocas veces la idea que los genera, que en la mayoría de los casos es lo más difícil. Si se quiere que un empleado proporcione ideas hay que hacerle partícipe de los beneficios que se obtengan de la misma y además, y antes de que se lleve a cabo, darle el reconocimiento que merece su aportación (y eso no es solo una palmadita en la espalda, ya que éstas son gratis y dependiendo de quién las dé, no significan nada).

– Se debe causar una impresión cierta de que la opinión de todos cuenta. Evidentemente, alguien tendrá que tomar definitivamente las decisiones, pero si los empleados notan que de alguna manera son importantes en el rumbo que toma la organización, se sentirán más comprometidos con la misma. Si solo eres una máquina (recibes tu energía en forma de salario y proporcionas unos resultados) terminas perdiendo la identificación con tu organización.

Este tema lo he tratado ya en diversas ocasiones, ya que aunque no ocupo posiciones directivas (y estoy bastante lejos de ellas), tengo un puesto donde tengo que tomar decisiones referentes al funcionamiento de sistemas de información y os puedo asegurar que el valor de las ideas de las personas que colaboran conmigo en los proyectos me han permitido llegar infinitamente más lejos que donde hubiera llegado sin ellos. He podido comprobar como esto funciona por lo que te recomiendo que lo pongas en práctica, no te arrepentirás.