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Joseph Carl Robnett (J.C.R.) “Lick” Licklider es considerado una de las figuras más importantes de la historia de la informática ya que entre otras cosas, proporcionó la visión para la creación de una red de ordenadores a nivel mundial antes de que fuera desarrollada, lo que dio lugar a Arpanet y posteriormente a Internet.

Me ha llamado mucho la atención la siguiente reflexión de Joseph Licklider: “La gente tiende a sobreestimar qué se puede hacer en un año y a subestimar qué se puede hacer en cinco o diez años”.

Soy de la opinión de que el corto plazo y las prisas hacen mucho daño al cumplimiento de objetivos. Lo realmente importante se tarda tiempo en conseguir porque es el resultado de la consecución de muchas metas intermedias.

La falta de paciencia destruye los objetivos y los sueños.

Raymond Edward Ozzie es desde mediados de 2006 arquitecto jefe de software de Microsoft sustituyendo en ese puesto al mismísimo Bill Gates (que se ha declarado admirador de su trayectoria), antes trabajó en empresas importantes como Lotus Development e IBM, además de emprender aventuras empresariales de éxito (sus empresas terminaron siendo adquiridas por otras más fuertes). Dentro de su trayectoria profesional se especializó en el software de trabajo en grupo, formando parte del grupo de desarrollo de Lotus Notes, software con el que se comenzó a trabajar hace maś veinte años y que en la actualidad, con las sucesivas versiones que han ido apareciendo, sigue en la brecha con una gran cuota de mercado.

Además de la trayectoria profesional exitosa de Ray Ozzie, su nombramiento también ha sido resultado de su conocimiento y experiencia en la integración entre el trabajo en grupo e Internet y se haya visto en él la persona capaz de establecer un puente entre las soluciones de escritorio de Microsoft y el enfoque actual de usuarios y aplicaciones que no es otro que la red.

Una de las citas más conocidas de Ray Ozzie es que “la complejidad es destructiva. Chupa la sangre de los desarrolladores, hace que los productos sean difíciles de planificar, construir y probar, introduce problemas de seguridad y provoca la frustración de usuarios finales y administradores”.

No puedo estar más de acuerdo con él, cuanto más complejo es el software que se desarrolla más problemas tendrá en todas las fases de su ciclo de vida y por tanto, más esfuerzo y coste tendrá asociado. Es cierto que cada aplicación o sistema que se desarrolla tiene una complejidad inherente, pero también lo es el hecho de que los desarrolladores tendemos a añadir un plus de complejidad al producto. Esto es así porque en muchas ocasiones nos empeñamos en tirar de teoría a la hora de hacer los sistemas, en otras porque intentamos que el sistema esté integrado con todo lo integrable y en otras porque intentamos que la primera versión del producto sea la definitiva, en lugar de realizar desarrollos iterativos que reducen complejidad y permiten que los usuarios se vayan adaptando al sistema e ir moldeando con la experiencia los requisitos funcionales.

Hay que hacer convivir la simplificación con las necesidades en materia de organización de sistemas que esté implantada, es decir, lo más fácil por ejemplo es que la aplicación tenga su propio sistema de terceros, tenga en tablas propias información que se mantiene preferentemente en otras aplicaciones, que se rehúse a utilizar soluciones corporativas, etc…, pero si en todos los casos se aplicase esta filosofía de funcionamiento lo que tendríamos al final es una multitud de sistemas estanco con información redundante y con el paso del tiempo, incoherente. No es sencillo encontrar el justo medio en esto, como tampoco lo es determinar hasta dónde se llega en la primera versión del sistema ni qué soluciones aplicar a nivel funcional, de arquitectura, de codificación, etc…

En cualquier caso lo que hay que plantearse es que si hay dudas se vaya siempre por el camino más fácil (ya habrá tiempo de soluciones más elaboradas o complejas). Insisto, si hay dudas, si sistemáticamente vamos a por lo fácil resolveremos algunas cosas pero a la vez crearemos nuevos problemas.

Por otro lado, tal y como comenta Ray Ozzie, la complejidad es algo que al final sufrimos todos, cliente, proveedor, usuarios, departamento de sistemas, departamento de explotación y que provoca, al ser una fuente continua de problemas, un gran desgaste.

El usuario busca información o acceso a unos determinados contenidos y es el algoritmo del buscador el que basándose en unos criterios (que no son conocidos en su totalidad en la mayoría de los casos) te devuelve una serie de resultados ordenados que condicionan que unos contenidos puedan ser más accesibles que otros.

¿Es ese funcionamiento neutral? Cuando se busca información y te devuelven unos resultados es necesario establecer un criterio de ordenación de los resultados, que podrán ser más acertados o no, pero están basados generalmente en devolver, al buen entender del algoritmo en cuestión, los resultados en función de su relevancia (de más a menos), basándose principalmente en la atención o importancia que ha sido capaz de generar un contenido y/o el sitio web en el que se aloja.

Es decir, es la propia red la que regula la relevancia de un contenido para una cadena de búsqueda, por lo que sí me parece un comportamiento justo que no privilegia porque sí a unos contenidos sobre otros ya que la web es tan inmensamente gigante como para hacer muy complicado que se beneficien a gran escala unos resultados sobre otros y de hecho en las distintas evoluciones de los algoritmos de los buscadores se intenta mejorar en ese aspecto.

Es cierto que existen las técnicas SEO (Search Engine Optimization) que tienen como objetivo mejorar el posicionamiento de sitios web para determinados patrones de búsqueda en determinados buscadores y que pueden funcionar adecuadamente en muchísimos casos, pero resultaría muy complicado de aplicar a gran escala y que además que el éxito, de alcanzarse, persistiera en el tiempo.

Personalmente confío en la neutralidad de los algoritmos de los buscadores a la hora de seleccionar los resultados de la búsqueda en función de la relevancia que tenga un determinado contenido para el patrón de búsqueda introducido.

No lo consideraría neutral si la práctica habitual fuera que se privilegiasen unos contenidos sobre otros por criterios económicos, políticos, etc… (o que sencilla ni siquiera fueran mostrados a través del buscador), así como que se impidiera o restringiera el acceso a usuarios a determinados contenidos en función de su localización o cualquier otro criterio que resultase injusto.

También conozco gente que piensa que de igual forma que un periódico puede considerar relevantes los contenidos que considere más convenientes y que pueden intervenir factores como por ejemplos los económicos, la línea editorial, etc…, un buscador podría aplicar, si así lo estimasen conveniente sus gestores, perfectamente esos criterios a sus resultados, ya que al fin y al cabo no dejan de ser sitios web que cumplen un determinado cometido y que son dirigidos por empresas que persiguen ganar dinero. Son otras opiniones y que pongo en el artículo para que también se pueda reflexionar sobre ellas.

Julio Linares, Consejero Delegado de Telefónica en el foro del XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones realizó una declaraciones indicando prácticamente que el sistema tal y como está actualmente establecido no es sostenible debido a que no es viable económicamente, según él, esto es debido a un incremento en el tráfico provocado por el uso “ilimitado” que muchos hacen de este servicio y también por un aumento del número de servicios disponibles a través de Internet (destacando el acceso a videos) que también influyen en este consumo total de ancho de banda. De esta manera plantea un escenario donde se establezcan distintas escalas de pago en función del uso del sistema. A esto último se suma también el presidente de Yoigo, Johan Andsjö, que es partidario de esa política y vaticina que estos costes adicionales recaerán sobre los usuarios finales en lugar de los proveedores de servicios y contenidos.

A mi juicio lo más preocupante de las declaraciones de Julio Linares es la posibilidad de existencia de tarifas segmentadas según el tipo de servicio de manera que en función de ellas se priorice el tráfico según el tipo de servicio. Mientras que en el caso de establecer tramos en función del tráfico que consumamos no afecta nada a la neutralidad de la red, esta política en caso de aplicarse sí que iría en contra de ello, ya que se favorecerá unos servicios frente a otros en función de lo que estemos pagando.

Pese a la gravedad de lo que acabo de comentar (parece ser que las operadoras y muchos proveedores de contenidos y servicios están deseando plantear un Internet sin neutralidad), en este artículo me voy a centrar en las declaraciones del Consejero Delegado de Telefónica sobre el hecho de que el sistema actual de telecomunicaciones no pueda soportar en términos de rentabilidad y de infraestructura la demanda de tráfico existente.

Telefónica es una empresa privada (pero no puede olvidar su pasado público y monopolístico que le ha ayudado a ser lo que es hoy día) y por tanto puede emplear la estrategia de negocio que crea más conveniente, así como la política de expansión, extensión y mejora de la infraestructura de comunicaciones que estime oportuna. Hasta ahí lo respeto, al fin y al cabo es una entidad privada y debe atender a conseguir los máximos beneficios posibles, algo exigible por los dueños de la empresa que no son otros que sus accionistas. Otra cosa bien diferente es que comparta estas políticas.

Que se preocupen ahora las operadoras del asunto de las infraestructuras es algo que me causaría risa si no fuera algo tan serio. Señores de las operadoras, todo esto se veía venir y la explosión de contenidos y servicios de Internet no es algo nuevo sino que es algo que viene desde muy lejos, ustedes se han dedicado a vender tarifas planas por doquier, a gastarse una pasta importantísima en marketing para vender más y más y ¿ahora se acordáis de las infraestructuras?, ¿ahora se dáis cuenta de que hay que invertir en ellas?, ¿y pretendéis con todo el dinero que estáis ganando que esta inversión la paguemos los usuarios, los proveedores de contenidos o ambos, para que precisamente gracias a ello ganéis todavía más dinero?, ¿no os parece suficiente que en comparación con otros países nuestra conectividad a Internet sea de inferior calidad y superior precio?.

Como he dicho antes, están en su derecho de aplicar la estrategia que quieran, pero yo como usuario también tengo derecho a elegir el operador que crea más conveniente y si uno no aplica unas condiciones de servicio y económicas que no me convenzan, me voy a otro. Ellos que hagan lo que quieran (siempre y cuando no sean políticas que vayan en contra de la neutralidad de la red) que yo haré lo mismo y después que el mercado sea el que ponga a cada uno en su lugar y creo que es una política totalmente equivocada ir en contra de quien te da de comer que no son otros que los usuarios.

Leo en Nación Red un artículo que recoge la defensa que hace Verizon contra el contenido de un editorial del periódico USA Today (Nuestra visión sobre la neutralidad de la red: no colocar peajes en la superautopista de la información) criticando la propuesta de Google y la empresa de telecomunicaciones como base para la regulación de la neutralidad de la red.

La crítica se centra en que no terminan de ver la propuesta como algo favorable a la neutralidad de la red, sino como todo lo contrario, es decir, como la base de un Internet distinto al actual donde los proveedores de determinados contenidos y las operadores de telecomunicaciones establezcan las reglas del juego priorizando contenidos y su accesibilidad a determinados colectivos de usuarios basándose en criterios económicos, de manera que determinados contenidos sean accesibles si sus proveedores pasan por caja y en función de lo que paguen se priorizará su tráfico o no, lo mismo podría ser extensible a los usuarios donde en función de los que paguen podrán acceder a todo o a parte del pastel. El funcionamiento de Internet sería, por tanto equiparable en cierto sentido al de la televisión de pago.

En el editorial, USA Today hace especial hincapié en que a la banda ancha inalámbrica ni siquiera se le da un cierto margen de duda, quedando abierto, a través de la propuesta, que se puedan quebrantar los principios de la neutralidad de la red.

Los proveedores de banda ancha inalámbrica comentan que la propia competencia del sector, donde los usuarios pueden elegir la opción que prefieren autorregulará el principio de neutralidad, en el sentido de que los operadores no pueden poner muchas trabas al acceso a los contenidos por parte de los usuarios porque de lo contrario éstos buscarán mayoritariamente la opción que les permita una mayor libertad de acceso a los contenidos.

Tiene una cierta coherencia lo que indican los proveedores, sin embargo, tal y como dice el editorial, no existen tantas opciones para los usuarios y después está el asunto de que determinados tipos de terminales móviles estén ligados (al menos temporalmente) a determinadas operadores. Además, ¿quién dice que determinadas operadoras no pueden llegar a acuerdos sobre los contenidos que proporcionan?, si realmente se confía en que el mercado autorregule, ¿por qué no han aplicado en la banda ancha tradicional la misma estrategia?, o al revés, ¿por qué no han sentado en la banda ancha inalámbrica unas ciertas bases a favor de la neutralidad de la red de la misma forma que lo han hecho con la banda ancha tradicional?.

Por otro lado, el editorial indica que un escenario de falta de neutralidad en la red afectaría a la capacidad de innovación de los creadores de tecnologías, servicios y contenidos, sobre todo en el ámbito de la banda ancha inalámbrica donde se prevé un importante crecimiento en los próximos años, ya que en lugar de poder trabajar en un escenario neutral, se tendría probablemente que trabajar bajo el ala de uno o varios operadores.

Por último, el editorial cierra comentando que si realmente no se establecieran los cimientos para conseguir la neutralidad de la red, Internet ya no volvería a ser lo que es, lo cual supondría una pérdida para cada uno de nosotros.

En su defensa Verizon acude a la parte de la propuesta donde habla, efectivamente, de un Internet donde el tráfico sea libre sin la existencia de una priorización de unos contenidos sobre otros, pero claro, no menciona que la banda ancha inalámbrica queda exenta de todo esto y que en la banda ancha tradicional también habría excepciones para servicios no Internet (sin especificar quiénes iban a calificar un servicio de esa forma y cuál iba a ser el criterio a aplicar).

Precisamente el problema de la propuesta de Google y Verizon es que detrás de unas buenas palabras y unas buenas intenciones en relación a la neutralidad de la red, dejan la puerta abierta (por lo menos de lo que se deduce de su propuesta) a la ruptura de dicha neutralidad (y en el caso de la banda ancha inalámbrica además regalan las llaves y la cerradura).

Mis reflexiones sobre este asunto se pueden consultar en este artículo que publiqué hace unos días.

Leo en Genbeta un artículo vía Mashable en el que resume algunas afirmaciones de Prince sobre lo que para él representa Internet en relación al negocio de la música y sobre la tendencia de la red. También comenta que no le gustan los gadgets y componentes electrónicos.

Además de su visión anacrónica, está claro que como futurólogo no tiene mucho futuro, me quedo mejor con el pulpo Paul.

Independientemente de que cada persona pueda tener una mayor o una menor simpatía por un determinado partido político se conoce perfectamente qué periódicos, emisoras de radio o cadenas de televisión son más afines o no a cada uno de ellos.

También conocemos que esos medios de comunicación son auténticas maquinarias generadoras de opinión, siendo mayor la relevancia cuanto más restringido sea el número de medio que siga cada persona.

Internet es desde hace tiempo el mayor medio de comunicación del mundo, en el que personas y organizaciones comparten espacio y donde la atención que consiguen ganar determina su relevancia. Potencialmente en este medio todos pueden competir contra todos y pese a que el poder económico pueda atraer atención (por ejemplo a través de publicidad), es un medio esencialmente neutral y en el que todas las opiniones caben y pueden llegar a todo el mundo.

Esta neutralidad es molesta para unos pocos, que tienen suficiente influencia política y económica para tratar de hacer de Internet un medio controlado, con una serie de normas que entorpezcan su expansión y democracia. Para quienes tienen la costumbre de controlar, la existencia de un medio que se les escapa de las manos es algo incómodo y más teniendo en cuenta que es tanta la información que existe, que se genera y mejora todos los días, que permite mostrar a las personas más puntos de vista, lo que tiene como consecuencia una mayor objetividad en el conocimiento de las personas.

Ya lo comenté en un artículo que escribí hace tiempo sobre este asunto y es que sólo hay que pensar en qué tipos de países están aplicando en la actualidad restricciones al libre acceso de los ciudadanos a determinados contenidos, como para hacernos una idea de qué es lo que pretenden los que en nuestra sociedad se sentirían cómodos con un Internet de esa manera.

Yo no estoy dispuesto a que se quiera restringir mi libertad de ninguna manera y por ese motivo cada cierto tiempo publico un artículo de estas características expresando mi opinión sobre la necesidad de mantener una red neutral y advirtiendo el camino para mantener un estatus como el actual será largo, complicado y desgraciadamente con futuro incierto.