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Archivo de la etiqueta: interrupciones

El autor y especialista en bases de datos Thomas L. Holaday tiene una cita que refleja el sentir de muchos de los que nos dedicamos a esto, cuando nos encontramos de manera frecuente con resistencias que no hacen sino complicar más lo que ya es complejo de por sí (traducción libre): “La clave que explica el atractivo de los desarrolladores por los videojuegos no son ni los monstruos que escupen fuego o las pálidas sirenas semidesnudas, sino la experiencia de llevar a cabo una tarea de principio a fin, sin los requisitos cambiantes de los usuarios”.

Las resistencias no son solo los requisitos cambiantes de los usuarios, es más, en muchos casos no son su variable más significativa. Si cambiamos el “requisitos cambiantes de los usuarios” del final de la cita por “habituales bandazos y resistencias que afectan al ritmo del proyecto”, reflejaría, al menos en mi caso, mi estado de ánimo en muchas, tal vez demasiadas, ocasiones.

En este caso nos encontramos con que resulta muy complicado adquirir un ritmo de trabajo aceptable ya que estaremos condicionados a la visión cortoplacista de estar continuamente apagando fuegos o atendiendo a caprichos que desvían el enfoque de nuestro trabajo a otras tareas.

Estamos trabajando en nuestro proyecto cuando de pronto, nuestro superior, el superior del superior (o en general, a alguien que manda) necesita para ya, que hagamos una tarea, dentro o fuera del ámbito de nuestro proyecto y que rompe con nuestra planificación.

Es posible que en ocasiones exista una justificación, sin embargo el problema no es ese, el problema es que se cae en la dinámica de interrumpir periódicamente el núcleo central de trabajo de un equipo, sometiéndolo a picos de trabajo con alta presión, muy exigentes y que probablemente requieran overtime, de manera que a la pérdida de productividad por los cambios de contexto hay que sumar la propia del desgaste y cansancio.

La falta de confianza siempre resulta un problema porque no te permite trabajar de una manera ágil, ya que tendrás miedo en tomar decisiones y en ejecutar determinadas tareas.

Esa falta de confianza dentro de un equipo de proyecto da lugar a este antipatrón en el cual, antes de dar cualquier paso buscaremos la aceptación del cliente y/o del área usuaria, incluso para tareas que son obvias y/o de trámite y que no requeriría la participación de personal externo al equipo de proyecto.

También es cierto que esa falta de confianza también puede ser provocada desde fuera, ya sea desde el cliente y/o por los gestores de su propia organización por un exceso de control en los trabajos realizados y por medidas desproporcionadas en caso de decisiones o acciones erróneas.

A veces, también se alcanza este antipatrón de manera absolutamente voluntaria, es decir, busco la aprobación de todo lo que hago por lo que traslado la responsabilidad a un tercero.

Además de la falta de agilidad y continuidad en el trabajo que provoca este antipatrón, provoca esfuerzos innecesarios en stakeholders que tendrá como consecuencia, además del tiempo que pierden, interrupciones al no poder contestar siempre en un plazo razonable y pérdida de confianza en la capacidad del equipo de proyecto.

Está claro que hay dos extremos, el antipatrón “los clientes son idiotas” y éste y que por tanto, la solución se encontrará generalmente en un punto medio que no será otro que el más adecuado a la naturaleza del proyecto en el que estemos trabajando y al del grupo de personas que participan en el mismo.

Hay muchas personas, entre las que me encuentro, que las interrupciones controladas (la lectura de correos electrónicos recibidos, por ejemplo), ayudan en determinadas circunstancias a mantener la concentración (también es cierto que en mi caso, hay ciertas tareas que para poder ejecutarlas bien, necesito desconectarme de todo y dedicarme exclusivamente a esa tarea).

Sin embargo, las interrupciones constantes, sobre temas diversos, en muchos casos que no tienen absolutamente nada que ver con lo que estás haciendo en ese momento, son las pueden terminar por arruinar una mañana de trabajo, ya que al tiempo de la interrupción, hay que añadir el tiempo necesario para volver a retomar lo que estás haciendo, ya que volver a enfocar la atención en un tema no es inmediato.

El problema de las interrupciones está en que todos nosotros pensamos que lo nuestro es lo más urgente y no puede esperar y claro cuando surge una consulta con alguien, si tenemos la posibilidad le hacemos una visita a su mesa o le hacemos una llamada telefónica.

Existen diversas formas de reducir las interrupciones que van desde hacerte totalmente inaccesible (es decir, se establecen pocas vías de contacto, la mayoría asíncronas) a planificar las interrupciones (solo recibo llamadas en tal rango de horas, solo recibo visitas tal día y a tales horas, tales tipo de consultas o peticiones las recibo por este medio, estas otras por este otro, etc…). Ambos casos tienen un problema y es la falta de flexibilidad, ya que sí que hay ocasiones, donde las consultas son algo urgente y no pueden estar sometidas a ese corsé.

En resumidas cuentas, las interrupciones pueden suponer un problema y su solución no es nada sencilla: hay que evitar la barra libre de interrupciones y tampoco meterse en un búnker. Lo importante es el equilibrio, y para conseguirlo se necesita disciplina personal y que la organización o departamento en el que trabajas ponga una serie de normas. En mi caso me tengo que aplicar el cuento de la disciplina personal (a lo que tengo que sumar aprender a decir más veces no) y que en mi departamento se hagan efectivas una serie de políticas.