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Archivo de la etiqueta: jornada laboral

La cosa está muy mal, estamos perdiendo dinero, si queremos seguir funcionando sin echar a nadie o conservando la mayor parte de la plantilla hay que congelar los salarios o reducirlos e incrementar en algo la jornada laboral.

Cuando escucho esto (cuando sufro esto) me pregunto, ¿alguien se acordó de nosotros cuando las cosas iban muy bien y cuando se ganaba (o se disponía) de mucho dinero?.

Es solo una pregunta retórica.

Tal vez aplicando esa política se reduzcan gastos y tal vez (y con muchas dudas) se consiga incrementar a corto plazo (a largo plazo es otra historia) la cantidad de trabajo ejecutado por día.

Sin embargo la situación es difícilmente sostenible mucho tiempo, de ahí que a este antipatrón se le llame falsa economía, porque al final lo que te puedes ahorrar en gastos lo pierdas en productividad, ya que simplemente se ha ejecutado la política más fácil y no se ha atacado a la naturaleza del problema.

Si no eres competitivo hoy, tampoco lo serás mañana reduciendo salarios y/o incrementando jornadas laborales, lo único que se va a conseguir (y tal vez) retrasar lo inevitable porque finalmente el mercado te pondrá donde te mereces (ni más, ni menos),.

Todos nosotros contamos con una capacidad de trabajo y energía para cada jornada, no siempre es la misma porque no todos los días son iguales.

Son muchos los factores que pueden afectar a nuestro rendimiento pero una de ellos es, sin duda, la carga de trabajo que llevamos acumuladas. Si el día anterior eché doce horas, tendrá consecuencias en el rendimiento que tenga hoy, si hoy echo otras doce, tendrá consecuencias en el rendimiento que tenga mañana y serán mayores que las que tuve hoy.

Si ese esfuerzo se acumula en el tiempo la capacidad productiva de los trabajadores afectados disminuirá y no solo eso, muchos de ellos terminarán buscándose otros horizontes profesionales ya que una carga excesiva de trabajo sostenida en el tiempo tendrá consecuencias en la vida personal de cada uno. Tal vez si la recompensa económica o de desarrollo profesional es proporcional al esfuerzo realizado se consiga aguantar más sin que la productividad se resienta considerablemente, teniendo en cuenta que eso será a cambio de importantes sacrificios personales. Lo que pasa es que no todo el mundo está dispuesto a afrontar esos sacrificios y lo que es más común, difícilmente te encuentras con organizaciones que premian en proporción a tu esfuerzo y compromiso y todavía es más difícil conseguir esa proporcionalidad si además te encuentras en los niveles inferiores de la jerarquía.

Es razonable que existan períodos de tiempo donde existan picos de trabajo y que por muy productivo que se sea se necesiten echar más horas. Eso es asumible (aunque injusto si no se premia al trabajador en el caso de que ese sobreesfuerzo haya traído beneficios de algún tipo para la organización), lo que no es asumible es que se viva en un continuo pico de trabajo.

Las jornadas laborales deben ser racionales, no por echar más horas se produce más. El efecto es que se distribuye la energía entre el número de horas que hay que tener la mente en el trabajo o que estás ligado al trabajo (lo mismo tienes una jornada de ocho horas, pero el tiempo de comida entre la jornada de mañana y tarde hace que estés al ligado diez u once horas).

Quien es productivo y quiere serlo, pondrá los medios para conseguir los mejores resultados posibles en el tiempo disponible para hacerlo. Quien no lo es, casi que da igual el tipo de jornada laboral que haya o el número de horas que trabaje. No se trata de cantidad sino de calidad.