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Archivo de la etiqueta: los arquitectos juegan al golf

Hay conocidos antipatrones como son “los arquitectos juegan al golf“, “los arquitectos no programan” o “diseñar por diseñar” que tienen como elemento común una brecha entre el equipo de arquitectos (y analistas orgánicos) y los programadores y como elemento secundario, pero no menos importante, una brecha en la visión de los objetivos del proyecto entre unos y otros.

Esa falta de comunicación, de entendimiento, se traduce en problemas.

André Bensoussan tuvo ambos roles en su trabajo dentro del área de desarrollo del sistema operativo Multics y resume en una cita esta situación: “Por regla general, un programador dice, ‘sí, pero…’ mientras que un diseñador dice, ‘sí, y…'”.

Y probablemente ambos perfiles tengan razón, siendo lo realmente interesante y útil alcanzar una solución donde converjan las opiniones de unos y las de otros.

En el antipatrón “los arquitectos no programan“, nos encontrábamos con que la organización consideraba que este tipo de perfil era lo suficientemente caro como para que participasen en el proceso de implementación del software, aunque sea como supervisores del trabajo que se está realizando o para resolver diferentes dudas que se encuentren los programadores en aspectos relacionados con el diseño o con la arquitectura.

Otra vertiente de ese antipatrón (que en muchos casos se produce de manera conjunta con la anterior) era el hecho de que los arquitectos prescindan o no den suficiente peso a la opinión de los analistas o programadores que van a tener que realizar el desarrollo.

Este antipatrón es una variante del anterior y se produce en alguna de las siguientes situaciones:

– El arquitecto aplica el antipatrón “arrojar al otro lado del muro“, es decir, ellos hacen lo que entienden que es su trabajo y después que sean los analistas y programadores los que se entiendan con el problema.

– Cuando se decide subcontratar el proceso de construcción, se envían las especificaciones y la arquitectura a utilizar y se vuelve a aplicar el antipatrón “arrojar al otro lado del muro”.