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Archivo de la etiqueta: Maven

En mi organización tenemos aproximadamente 160 aplicaciones en producción, de las cuales, un buen número de ellas tiene tratamientos de mantenimiento correctivo y evolutivo. A esto hay que sumar que el número de personas que realizan las tareas de revisión de la calidad del proyecto de desarrollo de software es reducido en proporción al volumen de trabajo que entra y que además se van a redefinir sus funciones ampliando el alcance de las tareas que venían realizando hasta ahora, centradas principalmente en la instalación de las aplicaciones y parches en el entorno de pruebas (a partir de los fuentes que tenemos en SVN y de los artefactos que tenemos en Artifactory, haciendo uso de Hudson/Maven) y coordinación con los diferentes departamentos implicados y proveedores, la realización de pruebas funcionales y seguimiento de las incidencias detectadas en las mismas, coordinación entre Dirección de Proyectos y Departamento de Sistemas en el proceso de paso a producción, creación del tag correspondiente a la versión que se ha subido a producción en el SVN y coordinación con el responsable de Arquitectura en la subida de las librerías a Artifactory. A todo esto hay que añadir determinadas tareas adicionales que se les encargan en diferentes momentos y que requieren también el correspondiente esfuerzo.

La ampliación de las funciones que vienen realizando se va a centrar en los siguientes aspectos:

– Participación en fases más tempranas del desarrollo de software (no a partir de la entrega), con el objeto principalmente de perfilar junto a los proveedores y la Dirección de Proyectos, unos planes de prueba que se ajusten a las características de la aplicación que se va a poner en producción (ya sea una nueva o un evolutivo importante de otra anterior).

– Esta participación más temprana, podrá permitir además que asuman tareas de seguimiento, medición y control de la calidad del proceso.

– El montaje de un ecosistema de herramientas de pruebas que permita incrementar el rango de pruebas que se realizan (verificación estática de código, incrementar el volumen de pruebas relacionadas con la seguridad, accesibilidad, etc…), la automatización de determinados tipos de pruebas, integrar dichas aplicaciones entre sí y con el software utilizado en mi organización para la gestión de incidencias en el proceso de desarrollo (Mantis), etc…

– “Externalizar” en los proveedores de servicios de desarrollo de software la realización de determinados tipos de pruebas, proporcionándoles esquemas de verificación que deben seguir (algunos de los cuales se podrán evaluar de forma automática).

– Participar en la creación de una infraestructura que fomente la reutilización de artefactos y componentes de mayor nivel por parte de los sistemas de información.

– Definición junto al Departamento de Desarrollo y de Producción de mi organización del Plan General de Calidad de los proyectos de desarrollo de software, que junto al libro blanco de desarrollo y otras directrices de carácter general, regirán no sólo la dinámica de funcionamiento del equipo de calidad, sino del proceso de desarrollo en su conjunto.

Uno de los grandes problemas de las organizaciones que tienen externalizado el proceso de desarrollo de software es la disponibilidad del código fuente de las aplicaciones. Pasa en demasiadas ocasiones que cuando se quiere realizar un mantenimiento de un sistema no se tiene acceso a todo el código fuente, lo que dificulta o impide (depende del tipo de sistema y del estado de los fuentes) la realización de dicha tarea y puede provocar cautividad respecto de los proveedores.

Por este motivo resulta fundamental disponer del código fuente de las diferentes versiones de los sistemas de información y eso no se consigue exclusivamente implantando un gestor de fuentes como por ejemplo SVN, sino que hay que arbitrar una serie de mecanismos. Me voy a centrar en los desarrollos en tecnología Java, aunque estas ideas son perfectamente válidas (directa o con ligeras variaciones) con otras tecnologías.

Lo más importante es que romper con las entregas de las aplicaciones mediante empaquetados, como por ejemplo la entrega de .war, ya que si este proceso lo realiza el proveedor no tendremos ningún tipo de garantía de que los fuentes almacenados en nuestro gestor (SVN) se corresponden con lo que nos han entregado. Por tanto el proceso de compilación y despliegue debe recaer en nosotros y no en el proveedor.

En el caso de mi organización, el proveedor tendrá los fuentes actualizados en nuestro SVN, las librerías dependientes accesibles en repositorios públicos y/o en nuestro repositorio (Artifactory) y la especificación de la aplicación en un fichero .pom.xml. El proceso de compilación, despliegue, etc… lo realizamos haciendo uso de Hudson (sobre Maven). No quiero decir ni que el procedimiento que venimos utilizando sea el mejor o que las herramientas elegidas sean superiores a otras, lo que realmente es importante es controlar, sea por el mecanismo que sea, que lo que se instala se corresponde con lo que tenemos en el repositorio de fuentes.

Todo lo anterior hay que acompañarlo con una correcta política de etiquetado y comentarios de las diferentes versiones en el gestor de fuentes ya que facilitará en gran medida la recuperación de versiones anteriores.

Aunque de momento se permite según nuestro libro blanco de desarrollo, desde mi punto de vista no es una buena política almacenar el .war junto a los fuentes de la versión, además de por el espacio que ocupa, por el riesgo de que no se corresponda con los fuentes. Sin embargo sí que me parece una buena política guardar en el SVN junto a cada versión la documentación que describe a la misma (en el caso de que la versión sea lo suficientemente significativa como para almacenar la documentación con la misma), sé que puede resultar incongruente con lo que he dicho de los .war, ya que también existe el riesgo de que no se corresponda con la versión y al que lo piense le tengo que dar la razón, no obstante, considero más complicado asociar en un futuro qué documentación se corresponde con qué versión que generar un empaquetado de una determinada versión. Con esto no quiero decir que la documentación no se almacene donde corresponda, es más, aconsejo que persista en un lugar diferente al gestor de fuentes, lo que sí me parece recomendable es que junto a la versión se haga una foto de la documentación que se corresponde a la misma y se almacene en el gestor de fuentes.

Todo lo que sea huir de métodos artesanales en los procesos de desarrollo de software supone tiempo y dinero o lo que es lo mismo dinero y dinero.

1) Intenta que todos los desarrollos de la empresa sigan un mismo framework siempre que sea posible (en ocasiones las imposición de una determinada arquitectura o tecnología por el cliente lo impide, pero en el resto de casos, siempre que se pueda, haz uso del framework). El framework además es recomendable que esté recogido en un libro blanco de desarrollo (que va más allá del framework, lógicamente) y mantener ese libro blanco actualizado. Este framework único facilita la movilidad de los programadores entre proyectos y la mantenibilidad de los sistemas. No tengas miedo en actualizar el framework o el libro blanco, si aparece o encuentras alguna librería, componente, arquitectura, etc… mejor que la que usas, más estable, más robusta y/o que te permite una mayor productividad no dudes en cambiar el framework, eso sí, debe hacerse con prudencia y con un espacio de tiempo razonable entre cambio y cambio.

2) Intenta que el framework se base en estándares.

3) Si además del framework base, se tienen componentes software concretos y completos que resuelven problemáticas cada uno de ellos en diferentes tipos de proyectos, mejor que mejor.

4) Si se tienen productos completos que simplemente requieren su personalización en función del cliente, todavía mejor.

5) Siempre se habla de reutilizar código, pero si se consiguen reutilizar requisitos de proyectos o lo que es lo mismo la experiencia, también resulta de gran importancia. Para esto hay que documentar y establecer mecanismos que permitan localizar en la documentación de proyectos lo que se quiere y de esta forma obtener conocimiento.

6) La documentación de los proyectos queda obsoleta por la evolución de los mismos y resulta muy costosa mantenerla, por lo tanto, lo mejor es tener poca documentación pero buena y mantenerla actualizada. Por otro lado, toda aquella documentación que se pueda automatizar bienvenida sea y toda aquella documentación que se pueda sustituir mediante la aplicación de ingeniería inversa sobre cualquiera de los elementos del programa, sustitúyase.

7) Si existe software de gestión de versiones, MAVEN y herramientas software para definir entornos de integración continua, utilícense. Eso sí, bien. De nada te vale tener los fuentes en SVN si no tienes una buena política de etiquetado, de nada te vale usar MAVEN si no estrujas su potencial para automatizarte tareas, etc…

8) Independientemente de que se definan buenas prácticas hay que verificar que se siguen. Si puedes ten uno o más arquitectos que vayan sondeando el estado tecnológico de cada proyecto.

9) Ten documentado como es el proceso de implantación de software en tus clientes, permitirá ahorrar mucho tiempo.

10) Nunca es una pérdida de tiempo cada minuto que dediques a probar la aplicación antes de entregarla al cliente.

En mi departamento seguimos dando pasos pequeños, pero firmes para tener una infraestructura de desarrollo de software en condiciones.

– El uso de Subversion ya es generalizado, por lo que tenemos un control absoluto sobre los fuentes de las aplicaciones.
– El uso de Artifactory también es generalizado, por lo que también tenemos un control absoluto sobre las librerías que se utilizan y las tenemos en un espacio distinto a los fuentes.
– El uso de maven para las entregas e implantación también es generalizado y se está generalizando la implantación mediante Hudson.
– Tenemos un libro blanco de desarrollo que de un tiempo a esta parte ha orientado los desarrollos a una arquitectura y una tecnología común, lo que facilita la reutilización y el mantenimiento. En la actualidad se está retocando dicho libro para actualizarlo tecnológicamente, acotar un poco más el abanico de posibilidades y soluciones a utilizar y modificar drásticamente la forma de documentar los proyectos, basándonos en una herramienta CASE (independientemente de que haya documentación extra-CASE).
– La metodología de peticiones de entregas y de comunicación de incidencias en las pruebas con las empresas desarrolladoras también se está generalizando.
– La documentación de los proyectos está centralizada en un ECM (en nuestro caso Alfresco), con una estructura de carpetas por proyectos. Esta forma de organizar la documentación va a variar con la nueva versión del libro blanco que como he comentado se va a basar en el uso de una herramienta CASE.
– Se ha terminado de implantar una herramienta para gestionar los proyectos de manera que no tengamos la gestión en diversas herramientas y soluciones. A partir de ahora vamos a tratar de que la gestión de todos los proyectos esté centralizada en Redmine. Probablemente más adelante “truquemos” Redmine para comunicarlo con Alfresco, para añadirle alguna característica como la gestión de incurridos, etc…

Todavía nos queda mucho camino por recorrer, pero creo que la dirección que hemos tomado es adecuada. Mi único mérito en todo este asunto ha sido escuchar y dejarme aconsejar por gente que sabe mucho, muchísimo de lo que es el proceso de desarrollo de software. También hay que destacar la acogida que ha tenido esta infraestructura entre mis compañeros porque sin su colaboración nada hubiera sido posible.

Uno de los aspectos que más me preocupan en el desarrollo de proyectos informáticos es que el producto llegue al entorno de producción con el menor número de errores funcionales, que tenga un buen rendimiento y sea fácilmente mantenible a nivel de código y de documentación.

Esto que parece de perogrullo, es tremendamente difícil sobre todo si nos encontramos con proyectos de una gran envergadura con un parque de usuarios heterogéneo en localizaciones dispersas con distintos nivel de calidad en su ancho de banda.

Después de analizar las metodologías de desarrollo clásicas como Métrica v.3 y tratar de hacer uso de ella en mis proyectos (más bien un subconjunto de ella, pero aunque sea un subconjunto, por definición de Métrica v.3 sigue siendo Métrica v.3) he llegado a la conclusión de que sin ser una mala opción, hay algunos aspectos que sí es conveniente centrarse y en otros menos:

– Plan de proyecto. Contendrá el cronograma del proyecto (lo mejor es que ese cronograma se mantenga con una herramienta informática compartida: Redmine, dotProject, etc…), por lo que valdrá con una referencia a la url donde se puede seguir el cronograma del proyecto, el equipo de proyecto (igualmente lo mejor es que ese equipo de proyecto se vaya actualizando, por tanto lo mejor es una herramienta informática compartida y si es la misma que la del cronograma, mejor que mejor y se sepa si así lo desea el cliente su imputación de horas al proyecto) y la documentación que deberá acompañar al proyecto.

– Lo fundamental en un proyecto de desarrollo de software son los requisitos. La empresa que posea analistas con la suficiente capacidad para obtener del usuario lo que quiere (cosa tremendamente difícil) tienen una ventaja muy importante respecto a sus competidores. Este catálogo de requisitos es fundamental tenerlo actualizado en todas las fases del proyecto, incluido el mantenimiento. Si es necesario dedicar tiempo a una fase del proyecto concreta esta es el análisis de requisitos. El catálogo de requisitos debe ser completo y fácilmente inteligible por el usuario. Si hay presupuesto en el proyecto y puede facilitar el proceso de desarrollo el analista puede trabajar con los diagramas de casos de uso.

– Modelo de datos. Muy importante tenerlo documentado en la versión 1 del proyecto. Para posteriores versiones, si en el mantenimiento hay presupuesto y tiempo (aspectos no siempre disponibles) se puede mantener la documentación del modelo de datos, en caso contrario no pasa nada, siempre hay herramientas que te los puede obtener por ingeniería inversa a través de la base de datos.

– Interfaz de usuario. Es fundamental que el usuario conozca y valide la interfaz de usuario, ya que es donde ellos van a trabajar, de nada vale saber lo que quiere el usuario si después la interfaz de usuario no es ágil. Por este motivo también conviene invertir en esta fase del proyecto. Cuanto más se aproxime esta interfaz de usuario a su implementación real, más conciencia tendrá el usuario de lo que se va a encontrar y por tanto más posibilidades de éxito existen en el proyecto.

– Arquitectura del sistema. Debe ser breve, conciso y cuanto más gráfico mejor. Es importante para proyectos donde se deleguen funcionalidades en terceras herramientas (motor de tramitación, plataformas de autenticación y firma electrónica, etc…).

– Plan de pruebas (unitarias, integración, sistema, implantación y aceptación). Aunque es una realidad que nosotros, los clientes, tengamos nuestros propios medios para garantizar la calidad de las entregas, son absolutamente necesarias dos premisas: Que la empresa desarrolladora realice un primer filtro de pruebas muy importante (nunca es perdido el tiempo que se dedica a probar) y que se entregue un manual de pruebas al cliente donde como mínimo se pueda garantizar, tras realizar las pruebas, que el sistema funciona y que además verifica los requisitos funcionales y no funcionales más importantes.

– Manual de usuario. Debe estar siempre actualizado. Ser muy completo y tener casos de uso reales en los que se refleje, al menos, el 90% de la casuística del programa. Si el manual está accesible on-line por los usuarios mejor que mejor, independientemente de eso es aconsejable que sea también fácilmente imprimible.

A todo lo anterior es necesario sumar la necesidad de utilizar un sistema de control de versiones buenos, como por ejemplo Subversion y hacer un buen uso del mismo (política correcta de etiquetado de versiones, etc…), utilizar unos mecanismos estándar para el despliegue de los proyectos: MAVEN + Hudson + Artifactory, por ejemplo y algo fundamental, un libro blanco de desarrollo que homogeinice los desarrollos que se realizan para tu organización.