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Archivo de la etiqueta: medir

En el anterior artículo sobre CMMI vimos el área de proceso de seguimiento y control del proyecto como consecuencia lógica del área de proceso de planificación del proyecto, ya que si se establece un plan es para realizar un seguimiento del mismo y de las variables que define, de manera que se pueda dar respuesta a posibles desviaciones lo antes posible.

Este área de proceso va más allá de ese seguimiento y control, ya que el mismo está orientado al día a día del proyecto, sino que está más dirigido a la definición de una serie de objetivos del proyecto y de la organización (en los que influye los resultados del proyecto), donde el grado de cumplimiento de los mismos se verifica a través del análisis de las métricas definidas para cada uno de ellos (una o más), para las cuales se tiene que definir la forma en que vamos a recopilar los datos y obtener los últimos.

El fin último de este área de proceso es comunicar los resultados obtenidos a través del análisis de los datos, es decir, medir para tomar decisiones que permitan mejorar.

¿Qué objetivos se pueden definir para el proyecto?

Por ejemplo, conseguir un 70% de cobertura en pruebas unitarias, mejorar la satisfacción del usuario en cada iteración del producto, entregar los hitos en fecha, conseguir que el número de vueltas a atrás tras la entrega de hitos sea menor o igual a uno en el 90% de los casos, que el número de incidencias tras el paso a producción de una versión sea inferior a un umbral determinado, cumplir con determinado tiempo de respuesta ante incidencias, mejorar progresivamente el velocity del equipo de trabajo, acertar un determinado porcentaje de las estimaciones de esfuerzo realizadas, etc…

Hay que tener en cuenta que lo mismo el proyecto se desarrolla bajo un ANS, en estos casos debe condicionar los objetivos del proyecto los cuales deberán tener en cuenta las métricas definidas y como mínimo cumplirlas.

¿Qué objetivos se pueden definir para la organización?

Por ejemplo, incrementar el número de proyectos que se presentan en plazo, mejorar la productividad, mejorar los márgenes de beneficio del proyecto, reducir el número de errores en las entregas, conseguir una satisfacción media de los clientes tras el cierre de cada contrato igual o superior a un 7, etc…

A veces no se tiene claro que objetivos plantear (sobre todo si no hay ANS), no importa, lo importante es empezar tal vez con pocos objetivos pero que sean medibles y nos puedan proporcionar información de interés para el proyecto y para la organización. Siempre habrá tiempo, cuando ya se vaya implantando esta cultura, de incrementar los mismos.

De un tiempo a esta parte en mi departamento, se ha tomado la decisión de comenzar a procedimientar determinados procesos que tenían lugar dentro del mismo, algo que por otra parte era necesario ya que muchas tareas llegaban a los técnicos que las tenían que ejecutar por múltiples medios (correos electrónicos, Service Desk, teléfono, oralmente, etc…), lo que por un lado impide medir la carga real de trabajo, por otro impide priorizar tareas de manera adecuada y por último daba lugar a que se perdiesen determinadas peticiones e incidencias.

De esta manera se han dado los pasos adecuados para centralizar todas las peticiones e incidencias a través del Service Desk, tanto las que procedan de usuarios por diversos motivos (microinformática, aplicaciones, etc…), las de consumo interno dentro del Departamento de Informática, así como las que procedan de proveedores de servicios TIC que tengan contratadas determinadas tareas, como por ejemplo desarrollo de software (el proveedor, con la autorización pertinente de la Dirección del Proyecto, puede también reportar incidencias (por ejemplo, se ha caído tal servidor de aplicaciones) o realizar peticiones (por ejemplo, solicitar la asociación de un determinado usuario a un proyecto en SVN).

Una vez que se ha tomado la decisión de centralizar peticiones e incidencias en el Service Desk, toca delimitar su competencia con otras herramientas que utilizamos dentro del departamento, como por ejemplo Redmine (esto es más sencillo, ya que aunque Redmine gestiona peticiones, son aquellas relacionadas con la actividad interna de un proyecto concreto) y Mantis, que gestionaba peticiones e incidencias para procesos concretos del departamento de desarrollo (generalmente peticiones relacionadas con la solicitud de recursos sobre alguna de las herramientas que componen nuestra infraestructura de desarrollo e incidencias producidas en el proceso de paso a producción de las aplicaciones). En este nuevo marco, Mantis quedará como bugtracker dentro del proceso de desarrollo de software, de uso interno en cada proyecto.

Si eres personal directivo de una empresa y no tienes una respuesta a esa pregunta, mal rollo.

Ya he comentado lo importante que resulta medir para conocer el estado de tus proyectos, de tu negocio, para tomar decisiones, etc…

Pero la medición además debe servir a un propósito general que son los objetivos de tu organización.

¿Es tu objetivo no perder dinero?.
¿Es tu objetivo ganar un 10% más que el año pasado?.
¿Es tu objetivo subir la facturación un 20%?.
¿Es tu objetivo que la empresa no crezca en número de empleados?.
¿Es tu objetivo que crezca el número de empleados un 20%?.
¿Es tu objetivo que mejorar el grado de satisfacción de los clientes 2 puntos?.
¿Es tu objetivo reducir los costes generales de la empresa un 15%?.
¿Es tu objetivo reducir los costes de desarrollo un 4%?
¿Es tu objetivo conseguir un 10% más de clientes nuevos que el pasado ejercicio?.
¿Es tu objetivo reducir el consumo eléctrico un 7%?.
¿Es tu objetivo mejorar la calidad de los entregables software?.
¿Es tu objetivo abrir otras líneas de negocio?

Estas y otras miles son las preguntas que se puede hacer uno para establecer los objetivos de su organización para un marco temporal concreto. A estos objetivos le deberán seguir una serie de medidas para conseguirlos (planificación).

Es decir, sin objetivos, no hay medidas = no hay planificación.

Por tanto medir siempre es bueno, haya objetivos o no, haya medidas para conseguirlos o no, pero donde realmente cobra gran trascendencia la medición es cuando además de aplicarse a procesos de negocio o de producción se utiliza para medir el cumplimiento de los objetivos de la organización.