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Archivo de la etiqueta: Miyamoto Musashi

Miyamoto Musashi fue un famoso guerrero samurai de la primera mitad del siglo XVII y autor del tratado de artes marciales llamado “El libro de los cinco anillos”.

Entre sus numerosas citas se encuentra la siguiente: “No guardes apego a ningún tipo de arma o a ninguna escuela de lucha”.

Esa reflexión resulta muy apropiada para mostrarnos que independientemente de que pensemos que unos determinados tipos de enfoque, estrategias o prácticas son más óptimas en términos generales, es posible que nos encontremos con proyectos o situaciones dentro de los mismos donde sea más recomendable elegir otras opciones.

A lo único que debemos tener apego es a a nuestro deseo de sacar el proyecto adelante para cumplir con las expectativas del usuario (cliente) y las nuestras, todo lo demás son instrumentos para conseguir ese fin, por ese motivo, aunque cueste, es necesario tener abierta la mente a otras posibilidades, incluso a aquellas en las que no creemos.

No hacerlo es ponernos limites y restricciones artificiales, y ya son muchas las resistencias con las que nos encontramos como para que seamos nosotros mismos lo que nos echemos más piedras a la mochila.

Para Miyamoto Musashi: “El resentimiento y la queja no son apropiadas ni para uno mismo ni para los demás”. Son negativas porque nos hacen perder mucha energía y tiempo, además de restarnos concentración y desviar nuestro enfoque a otros lugares o situaciones. Afectan directamente a nuestra productividad y a la calidad de nuestro trabajo.

Pero somos humanos, estamos llenos de emociones, resulta muy complicado ponerle freno al resentimiento o evitar la protesta cuando entendemos que hay una situación que no es justa.

¿Qué hacemos?, ¿es la solución guardarlo todo dentro? No lo es porque si lo haces terminarás minimizándote como persona y perdiendo confianza, lo que a su vez y a la larga dan lugar a otro tipo de problemas.

Lo primero que hay que hacer es evitar las reacciones en caliente porque nos restan objetividad y porque nuestra respuesta será de máxima intensidad y probablemente nos arrepintamos de eso. No es fácil. Quiero matizar que sí que se puede tratar el problema sobre la marcha, pero si sabes o eres consciente de que tratarlo en ese momento se puede escapar de las manos, lo mejor será esperar un poco.

En frío, habrá circunstancias que directamente dejemos de lado porque tras nuestra reflexión y con el paso del tiempo habrán perdido importancia. Otras no, incluso es posible que todavía nos molesten más.

El siguiente paso debería ser analizar la situación desde un punto de vista profesional (entendiendo lo que es nuestro negocio y nuestro entorno, porque de esta forma habremos situado el problema en su contexto adecuado) y pensar si existe alguna manera de darle una solución ya que lo mismo con una conversación o con un café es suficiente. Tratar de arreglarlo es lo mejor, porque en la mayoría de los casos se hace borrón y cuenta nueva.

Si no es posible arreglarlo y necesitas desahogarte, hazlo, pero ten prudencia con quien lo haces, no te vale todo el mundo, solo personas en las que confíes absolutamente. Y una vez hecho eso, trata de poner la situación en un segundo plano hasta que termine siendo insignificante, de manera que tu la controles a ella y no ella a ti. El tiempo es muy bueno para eso.

Hay veces que pensamos que somos infalibles. La confianza es buena, su exceso no. Es interesante conocer cuáles son nuestras limitaciones y no dejarnos llevar por el éxito que hayamos podido conseguir en uno o más proyectos.

En el desarrollo de software no hay fórmulas magistrales, lo que te ha permitido conseguir los objetivos es una adecuada interpretación de lo que había que hacer en cada momento, corrigiendo tus fallos a tiempo, tomando como base tus conocimientos y experiencia. Y una cosa muy importante (la que más) y que no debes olvidar: el éxito no lo has conseguido solo, hay un conjunto de personas que han trabajando contigo y que sin ellas no hubieras logrado nada.

Entender esto es muy importante: no hay proceso o metodología que te asegure nada, los éxitos pasados te dan confianza pero no te resolverán los problemas que te vayas a encontrar en los nuevos proyectos, volverás a fracasar y tendrás que levantarte de nuevo.

Una reflexión de Miyamoto Musashi puede servir para resumir todo lo anterior: “Nadie es invencible, y por lo tanto nadie puede entender lo que le haría invencible”.

Estamos tan cegados por los problemas del día a día del proyecto, que nos centramos en pelear contra ellos sin atacar a la causa o causas que los provocan. Es posible sobrevivir de esa manera siempre y cuando te queden fuerzas (esfuerzo o presupuesto) para seguir luchando.

Son importantes nuestras batallas diarias pero no debemos olvidar que nuestro objetivo es ganar la guerra.

Cuando surgen problemas por todos los frentes, algo muy típico por otra parte, es que algo está pasando que requiere analizarse para tratar de darle la solución o el tratamiento más adecuado dentro de nuestras posibilidades, esto implica levantar la vista, recordar lo pasado y mirar hacia adelante.

No podemos mejorar y no podemos adaptarnos al cambio si no nos damos cuenta de que realmente lo necesitamos y si no invertimos el esfuerzo necesario para conseguirlo.

A veces, el usuarios, a veces nosotros, casi siempre, ambos tendremos que renunciar a perder alguna batalla con tal de buscar un posicionamiento más propicio para el proyecto.

A modo de reflexión dejo la siguiente cita de Miyamoto Musashi: “Si no ves las cosas a gran escala tendrás complicado dominar la estrategia”.

La confianza nos hace superar los obstáculos más complicados o nos hace crearlos de la nada. La confianza no se toma en pastillas ni debe depender de lo que los demás nos digan. Somos nosotros los que le damos contenido, nadie más.

Pero sabes como yo que el entorno influye, tu pasado y tus vivencias. Por eso, piensa muy bien cómo vas a tratar a los demás porque muy probablemente afectes de forma positiva o negativa a su confianza.

Si trabajas con personas, si gestionas su trabajo o bien colaboras con ellas, no deberías minar su confianza, por su bien y por el del proyecto. No se trata de estar dando palmaditas en la espalda, sino de ser justo, valorar lo que está bien y analizar lo que está mal, sin estridencias en un sentido o en otro, modulándolas de manera adecuada. No es fácil.

Hay una cita de Miyamoto Musashi que habla por sí sola: “Todos los hombres son iguales excepto por la creencia que tengan en sí mismos, independientemente de lo que puedan pensar los demás”.

Calma no tiene por qué ser sinónimo de tranquilidad, calma puede consistir en tomar decisiones desde la consciencia y no de las pasiones, presiones o circunstancias que pueden hacer nublar tu juicio.

Cuántas veces nos hemos arrepentido y cuántas nos arrepentiremos por haber actuado por impulsos, sin pensar, desde la ira, desde la frustración, desde las presiones del entorno.

Me queda un largo camino para gestionar de manera adecuada mis emociones y sé que me volveré a equivocar, pero sí que he notado que he conseguido mejorar en este sentido y os aseguro que resulta muy beneficioso desde el punto de vista personal y profesional.

Sobre esto, me parece muy interesante la siguiente cita de Miyamoto Musashi (traducción libre): “En la lucha y en la vida diaria debes moverte desde la calma. Busca una situación sin tensión pero no de forma imprudente, en el que tu espíritu sea imparcial. Un espíritu elevado es débil y un espíritu bajo es débil. No dejes que el enemigo vea tu espíritu”.

Desde la objetividad y con unas miras más amplias es mucho más fácil acertar, es difícil mantener la frialdad cuando te estás quemando y por ese motivo nos dejamos vencer por las emociones. Requiere tiempo conseguir ese control, pero alguna vez es necesario empezar.

Cada canción tiene su tempo y fuera de él ya no suena igual de bien. Cada proyecto también lo tiene y puede variar en función de su contexto.

Es muy difícil conseguir ese ritmo porque queramos o no siempre vamos detrás de las circunstancias que rodean al proyecto. Podremos gestionar riesgos (algo que es recomendable) pero no podremos salvar todos.

Y no solo es cuestión de un ritmo de proyecto, sino de nuestro propio ritmo dentro de él, porque aunque seamos solo una parte del mismo y creamos que nuestro papel no es tan trascendente, sí que lo es. Es cierto que el peso dependerá del rol que desempeñemos, pero lo que se construye es la suma de los ladrillos que ponemos (y quitamos).

Ir muy rápido no es sinónimo de ir bien, tener un buena velocidad es positiva si se incrementa el valor del producto de manera proporcional a la inversión realizada, con una deuda técnica adecuada a las características del proyecto y de los recursos disponibles.

Miyamoto Musashi, realizó la siguiente reflexión (traducción libre): “Cualquiera que sea el camino, el maestro de la estrategia no parece rápido… Por supuesto, la lentitud es mala. La gente realmente hábil nunca llega fuera de tiempo, todo lo hacen con intención, y nunca parecen ocupados”.