archivo

Archivo de la etiqueta: neutralidad de la red

Julio Linares, Consejero Delegado de Telefónica en el foro del XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones realizó una declaraciones indicando prácticamente que el sistema tal y como está actualmente establecido no es sostenible debido a que no es viable económicamente, según él, esto es debido a un incremento en el tráfico provocado por el uso “ilimitado” que muchos hacen de este servicio y también por un aumento del número de servicios disponibles a través de Internet (destacando el acceso a videos) que también influyen en este consumo total de ancho de banda. De esta manera plantea un escenario donde se establezcan distintas escalas de pago en función del uso del sistema. A esto último se suma también el presidente de Yoigo, Johan Andsjö, que es partidario de esa política y vaticina que estos costes adicionales recaerán sobre los usuarios finales en lugar de los proveedores de servicios y contenidos.

A mi juicio lo más preocupante de las declaraciones de Julio Linares es la posibilidad de existencia de tarifas segmentadas según el tipo de servicio de manera que en función de ellas se priorice el tráfico según el tipo de servicio. Mientras que en el caso de establecer tramos en función del tráfico que consumamos no afecta nada a la neutralidad de la red, esta política en caso de aplicarse sí que iría en contra de ello, ya que se favorecerá unos servicios frente a otros en función de lo que estemos pagando.

Pese a la gravedad de lo que acabo de comentar (parece ser que las operadoras y muchos proveedores de contenidos y servicios están deseando plantear un Internet sin neutralidad), en este artículo me voy a centrar en las declaraciones del Consejero Delegado de Telefónica sobre el hecho de que el sistema actual de telecomunicaciones no pueda soportar en términos de rentabilidad y de infraestructura la demanda de tráfico existente.

Telefónica es una empresa privada (pero no puede olvidar su pasado público y monopolístico que le ha ayudado a ser lo que es hoy día) y por tanto puede emplear la estrategia de negocio que crea más conveniente, así como la política de expansión, extensión y mejora de la infraestructura de comunicaciones que estime oportuna. Hasta ahí lo respeto, al fin y al cabo es una entidad privada y debe atender a conseguir los máximos beneficios posibles, algo exigible por los dueños de la empresa que no son otros que sus accionistas. Otra cosa bien diferente es que comparta estas políticas.

Que se preocupen ahora las operadoras del asunto de las infraestructuras es algo que me causaría risa si no fuera algo tan serio. Señores de las operadoras, todo esto se veía venir y la explosión de contenidos y servicios de Internet no es algo nuevo sino que es algo que viene desde muy lejos, ustedes se han dedicado a vender tarifas planas por doquier, a gastarse una pasta importantísima en marketing para vender más y más y ¿ahora se acordáis de las infraestructuras?, ¿ahora se dáis cuenta de que hay que invertir en ellas?, ¿y pretendéis con todo el dinero que estáis ganando que esta inversión la paguemos los usuarios, los proveedores de contenidos o ambos, para que precisamente gracias a ello ganéis todavía más dinero?, ¿no os parece suficiente que en comparación con otros países nuestra conectividad a Internet sea de inferior calidad y superior precio?.

Como he dicho antes, están en su derecho de aplicar la estrategia que quieran, pero yo como usuario también tengo derecho a elegir el operador que crea más conveniente y si uno no aplica unas condiciones de servicio y económicas que no me convenzan, me voy a otro. Ellos que hagan lo que quieran (siempre y cuando no sean políticas que vayan en contra de la neutralidad de la red) que yo haré lo mismo y después que el mercado sea el que ponga a cada uno en su lugar y creo que es una política totalmente equivocada ir en contra de quien te da de comer que no son otros que los usuarios.

Leo en Nación Red un artículo que recoge la defensa que hace Verizon contra el contenido de un editorial del periódico USA Today (Nuestra visión sobre la neutralidad de la red: no colocar peajes en la superautopista de la información) criticando la propuesta de Google y la empresa de telecomunicaciones como base para la regulación de la neutralidad de la red.

La crítica se centra en que no terminan de ver la propuesta como algo favorable a la neutralidad de la red, sino como todo lo contrario, es decir, como la base de un Internet distinto al actual donde los proveedores de determinados contenidos y las operadores de telecomunicaciones establezcan las reglas del juego priorizando contenidos y su accesibilidad a determinados colectivos de usuarios basándose en criterios económicos, de manera que determinados contenidos sean accesibles si sus proveedores pasan por caja y en función de lo que paguen se priorizará su tráfico o no, lo mismo podría ser extensible a los usuarios donde en función de los que paguen podrán acceder a todo o a parte del pastel. El funcionamiento de Internet sería, por tanto equiparable en cierto sentido al de la televisión de pago.

En el editorial, USA Today hace especial hincapié en que a la banda ancha inalámbrica ni siquiera se le da un cierto margen de duda, quedando abierto, a través de la propuesta, que se puedan quebrantar los principios de la neutralidad de la red.

Los proveedores de banda ancha inalámbrica comentan que la propia competencia del sector, donde los usuarios pueden elegir la opción que prefieren autorregulará el principio de neutralidad, en el sentido de que los operadores no pueden poner muchas trabas al acceso a los contenidos por parte de los usuarios porque de lo contrario éstos buscarán mayoritariamente la opción que les permita una mayor libertad de acceso a los contenidos.

Tiene una cierta coherencia lo que indican los proveedores, sin embargo, tal y como dice el editorial, no existen tantas opciones para los usuarios y después está el asunto de que determinados tipos de terminales móviles estén ligados (al menos temporalmente) a determinadas operadores. Además, ¿quién dice que determinadas operadoras no pueden llegar a acuerdos sobre los contenidos que proporcionan?, si realmente se confía en que el mercado autorregule, ¿por qué no han aplicado en la banda ancha tradicional la misma estrategia?, o al revés, ¿por qué no han sentado en la banda ancha inalámbrica unas ciertas bases a favor de la neutralidad de la red de la misma forma que lo han hecho con la banda ancha tradicional?.

Por otro lado, el editorial indica que un escenario de falta de neutralidad en la red afectaría a la capacidad de innovación de los creadores de tecnologías, servicios y contenidos, sobre todo en el ámbito de la banda ancha inalámbrica donde se prevé un importante crecimiento en los próximos años, ya que en lugar de poder trabajar en un escenario neutral, se tendría probablemente que trabajar bajo el ala de uno o varios operadores.

Por último, el editorial cierra comentando que si realmente no se establecieran los cimientos para conseguir la neutralidad de la red, Internet ya no volvería a ser lo que es, lo cual supondría una pérdida para cada uno de nosotros.

En su defensa Verizon acude a la parte de la propuesta donde habla, efectivamente, de un Internet donde el tráfico sea libre sin la existencia de una priorización de unos contenidos sobre otros, pero claro, no menciona que la banda ancha inalámbrica queda exenta de todo esto y que en la banda ancha tradicional también habría excepciones para servicios no Internet (sin especificar quiénes iban a calificar un servicio de esa forma y cuál iba a ser el criterio a aplicar).

Precisamente el problema de la propuesta de Google y Verizon es que detrás de unas buenas palabras y unas buenas intenciones en relación a la neutralidad de la red, dejan la puerta abierta (por lo menos de lo que se deduce de su propuesta) a la ruptura de dicha neutralidad (y en el caso de la banda ancha inalámbrica además regalan las llaves y la cerradura).

Mis reflexiones sobre este asunto se pueden consultar en este artículo que publiqué hace unos días.

Si no conocéis en profundidad este asunto os recomendaría antes de nada que os leáis un par de artículos publicados por Google ya que creo que hablan por sí mismos y a través de ellos podéis formaros sin duda vuestra propia opinión:

Una política en conjunto para una Internet abierta.

Mitos y verdades de nuestra propuesta.

Este asunto que puede parecer complejo se puede resumir en que un importante proveedor de servicios de banda ancha y telecomunicaciones americano como es Verizon llega a un acuerdo, consenso o trato (o como se quiera denominar) con Google para establecer unas bases de lo que debería legislarse en materia de neutralidad de la red.

En principio esto no debería por qué ser malo, ya que no es algo que sea vinculante o definitivo ya que afortunadamente ellos no deciden nada. El problema está en que algunas de las conclusiones de la propuesta realizadas por ambas compañías resultan muy inquietantes, ya que por un lado defienden la neutralidad de la red y por otro crean grietas por donde se puede atacar a la misma y ya sabemos que una cadena por muy fuerte y gruesa que sea se rompe siempre por el eslabón más débil.

Aspectos inquietantes:

– Hacen una diferenciación entre servicios Internet y servicios no Internet de manera que los primeros sí estarían protegidos por reglas protectoras de la neutralidad de la red y los segundos no necesariamente ya que serían servicios proporcionados por las operadoras (en colaboración con terceros). Mi pregunta es, ¿cuál es la frontera entre servicios Internet y servicios no Internet?, ¿alguien duda de que la frontera (de existir) no la establecerán principios técnicos sino económicos?, ¿alquien duda de que la frontera (de existir) será una frontera móvil que cada vez dará más espacio a los servicios que no se rigen por la neutralidad de la red?.

– Indican que esos principios que protegen la neutralidad de la red no serían en principio aplicables a la banda ancha inalámbrica (salvo el de transparencia que consiste en que las operadoras informen a los usuarios de los servicios que ofrecen y sus capacidades). ¡Toma ya!, precisamente el segmento de mayor crecimiento en la actualidad no estaría protegido.

En una misma declaración de principios Google y Verizon intentan crear una red semineutral que todos sabemos que podría llegar a convertirse con el tiempo y con intereses económicos en juego en la red que muchos están deseando que exista, en una red controlada donde haya servicios privilegiados sobre otros, cuando no servicios eliminados por el simple hecho de que no interesan a quienes controlan la red.

La red es neutral o no lo es, esta posición semineutral con grietas del tamaño del Cañón del Colorado no verifica para mi lo que es el principio de neutralidad de la red y por lo que estoy leyendo en Internet no soy el único que piensa de esta manera. Google ha cometido un grave error ya que estos principios están en contra de los que han hecho que esta empresa sea líder que no son otros que los que utilizamos sus servicios y los que creamos los contenidos que posteriormente son indexados para ser localizables por su buscador.

Afortunadamente siempre existe la oportunidad de que rectifiquen.

Independientemente de que cada persona pueda tener una mayor o una menor simpatía por un determinado partido político se conoce perfectamente qué periódicos, emisoras de radio o cadenas de televisión son más afines o no a cada uno de ellos.

También conocemos que esos medios de comunicación son auténticas maquinarias generadoras de opinión, siendo mayor la relevancia cuanto más restringido sea el número de medio que siga cada persona.

Internet es desde hace tiempo el mayor medio de comunicación del mundo, en el que personas y organizaciones comparten espacio y donde la atención que consiguen ganar determina su relevancia. Potencialmente en este medio todos pueden competir contra todos y pese a que el poder económico pueda atraer atención (por ejemplo a través de publicidad), es un medio esencialmente neutral y en el que todas las opiniones caben y pueden llegar a todo el mundo.

Esta neutralidad es molesta para unos pocos, que tienen suficiente influencia política y económica para tratar de hacer de Internet un medio controlado, con una serie de normas que entorpezcan su expansión y democracia. Para quienes tienen la costumbre de controlar, la existencia de un medio que se les escapa de las manos es algo incómodo y más teniendo en cuenta que es tanta la información que existe, que se genera y mejora todos los días, que permite mostrar a las personas más puntos de vista, lo que tiene como consecuencia una mayor objetividad en el conocimiento de las personas.

Ya lo comenté en un artículo que escribí hace tiempo sobre este asunto y es que sólo hay que pensar en qué tipos de países están aplicando en la actualidad restricciones al libre acceso de los ciudadanos a determinados contenidos, como para hacernos una idea de qué es lo que pretenden los que en nuestra sociedad se sentirían cómodos con un Internet de esa manera.

Yo no estoy dispuesto a que se quiera restringir mi libertad de ninguna manera y por ese motivo cada cierto tiempo publico un artículo de estas características expresando mi opinión sobre la necesidad de mantener una red neutral y advirtiendo el camino para mantener un estatus como el actual será largo, complicado y desgraciadamente con futuro incierto.

Ya he comentado en diversas ocasiones que no quiero hablar de política en mi blog, pero he tenido que hacer algunas excepciones puntuales y en este caso tengo que hacer otra ante la falta de vergüenza del ejecutivo por aprobar este pasado viernes el anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible que tiene dentro, con calzador, la desgraciadamente famosa “Ley Sinde”, esa Ley que entre otras cosas, sin resolución judicial, permitirá el cierre de páginas web en 4 días.

Esta Ley, creada a medida para determinados lobbys económicos y de poder mediático, supone sin medias tintas un pisotón a la inmensa mayoría de la población

Os recomiento la lectura del siguiente artículo de David Bravo que recoge el contenido de una carta que ha enviado al Consejo General del Poder Judicial sobre la “Ley Sinde”.

Copio y pego a continuación, el Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet” que multitud de blogs publicaron de forma prácticamente simultánea el pasado mes de diciembre:

Ante la inclusión en el Proyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

El hecho de que algunas operadoras hayan expresado en los últimos días que les gustaría pillar algo de la tarta de Google no es de extrañar. Como todas las corporaciones, buscan dinero y negocio por todos lados, está en su ADN y como tal es hasta comprensible que lo hagan, otra cosa bien distinta es que se les tenga en consideración en estos deseos o aspiraciones.

Por eso me resulta francamente decepcionante que un político, como nuestro actual ministro de Industria, Turismo y Comercio salga diciendo que “es una opción posible que hay que discutir y barajar”.

La neutralidad de la red es algo innegociable, ya que su ruptura terminaría con la red tal y como todos la conocemos, puesto que en un entorno donde se privilegiasen unos determinados tipos de tráfico o de contenidos sobre otros o simplemente no se permitiera un determinado tipo de tráfico o de contenido por no pagar una cuota o por no verificar algún tipo de criterio, terminaría siendo un entorno menos democrático, popular y abierto, en el que al final el criterio económico u otros interesen serán los que primen sobre el interés general.

He escrito algunos artículos en mi blog donde he tratado este asunto:

¿Qué pretenden algunos que sea la web 3.0?
Más sobre la batalla de los buscadores y de los contenidos: Rupert Murdoch mueve ficha
Neutralidad
Aporta tu granito de arena

Si una operadora quisiera finalmente intentar cobrar a Google (o a cualquier otro, porque Google es la punta del iceberg, después irían a por otros servicios y empresas que tenga ganancias en Internet) un canon (la propia palabra ya hasta resulta fea) por ganar dinero utilizando sus infraestructuras y se planteara tomar algún tipo de medida si no paga yo no querría tener nada que ver con ella en el caso de que fuera cliente suyo y probablemente a la mayoría del resto de clientes les pasaría exáctamente lo mismo. Los clientes ya estamos pagando el acceso a la infraestructura para acceder a información y servicios, si la infraestructura no me proporciona o no me quiere proporcionar la libertad para acceder a aquellos que estime conveniente, pues nos iremos probablemente a otro que sí nos la proporcione.

También Google se podría plantear cobrarle a las operadoras, ya que gracias a sus servicios (que han sido resultado de inversiones económicas multimillonarias en investigación y desarrollo y en adquisiciones), se ha podido promover un mayor uso de Internet, lo que ha redundado en un mayor número de clientes para las mismas. Esto sería tan absurdo como el planteamiento de las operadoras.

Yo espero que Google ni siquiera se plantee entrar a negociar con las operadoras porque sería darles cancha en un asunto donde no merecen tenerla.

Tenemos que tener muy claro que la defensa de la neutralidad de la red es esencial y que debe estar por encima de cualquier interés económico, político o de cualquier tipo y estar atentos ante los movimientos que se puedan producir en ese sentido que no van a parar, ya que por un lado a muchos no le gusta el nivel de libertad que hay en la red, a otros no les gusta que no puedan controlar lo que la gente lee o publica y a otros más les gusta por encima de otras cosas obtener beneficios económicos.

En los últimos tiempos se están intensificando las actuaciones de algunos gobiernos, partidos políticos, lobbys, organizaciones públicas y privadas que tienen como objetivo convertir Internet en un servicio orientado a sus intereses económicos y personales, para de esta forma manejar a su antojo el mayor y más democrático medio de comunicación del mundo.

La asociación de internautas ha realizado un manifiesto en defensa de la neutralidad de la red.

Los internautas somos la última barrera para que los grupos interesados en hacer de Internet una marioneta que muevan a su antojo consigan su objetivo.

Es el momento de que se nos escuche, el momento en que los responsables del poder legislativo se den cuenta de ellos estan para servir al pueblo y que con nuestro voto podemos hacer que todo ese poder que le hemos dado desaparezca.

La libertad y neutralidad de Internet no se negocia.

Si puedes, suscríbete al manifiesto y dale toda la difusión que puedas.