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Archivo de la etiqueta: objetividad

No lo da un cargo. No lo da una apariencia porque se construye día a día. Lo da una actitud.

El respeto se parece mucho a la confianza, si bien, es algo menos frágil. Para conseguir respeto necesitas tiempo, para perderlo mucho menos. También suelen ir de la mano ya que sueles respetar a quien confías y confiar en quien respetas.

El respeto tiene mucho que ver con la objetividad (también con la implicación), primero contigo mismo, ¿exiges a los demás lo que te exiges a ti?, ¿crees realmente que si las cosas no van bien no tiene nada que ver contigo?, ¿tratas con respeto a quiénes quieres que te respeten?, después con los demás, ¿creas situaciones de injusticia por dar un trato desigual a diferentes personas por la relación personal que mantienen contigo? (ten en cuenta que estamos hablando en el terreno profesional y no en el personal o familiar), ¿escuchas en la misma proporción que te escuchan?, ¿estás dispuesto a ir a las trincheras cuando hay problemas?…

El respeto no se compra, se gana, no se provoca, surge.

En tu trabajo dentro de un proveedor de servicios de desarrollo de software o como parte del departamento de informática de una organización, te tienes que relacionar con multitud de personas de diferentes responsabilidades y en lo posible, resulta recomendable mantener una buena relación profesional.

Si por tu carácter o por no saber controlar determinados momentos de stress empiezas a tratar mal a las personas, no debes esperar a que éstas te traten a ti de forma distinta. Si tratas a las personas de manera caprichosa, ellas también lo harán contigo.

Nuestro trabajo no es una carrera en solitario, necesitamos la ayuda de muchos, así como muchos requieren nuestra ayuda, por lo que es conveniente intentar tener un equilibrio en las relaciones.

El problema lo encontramos cuando se entiende de manera incorrecta ese equilibrio, de manera que se interpreta que para conseguir que los demás te den un trato preferente o simplemente para no tener problemas, requiere que seas un Mr. Nice Guy o un amigo de todos.

En los años que llevo en este negocio puedo decir que sí es posible tener un equilibrio profesional y que ese otro equilibrio ficticio basado en el todos somos felices, solo es posible si haces dejación de responsabilidades y no exiges cuando tienes que hacerlo.

Es decir, habrá veces donde tengas que tomar decisiones, donde tengas que apretar a terceros y eso no sienta bien a todo el mundo. Lo importante es que cuando hayas actuado de esa manera sea debido a circunstancias objetivas (aunque sean erróneas) y con un trato profesional. De esta forma, la mayor parte de las marejadas terminarán siendo comprendidas y las que no, no serán tu problema, sino el de la otra persona.

Básicamente este antipatrón lo traté en el artículo: “El amiguismo como enemigo de la productividad.

Este antipatrón se produce cuando el único filtro (o, al menos, el más importante) que se aplica a la hora de reconocer méritos en el trabajo es la relación personal que existe con una persona o con una serie de personas.

Y lo es, tanto para dar méritos que no corresponden con la realidad, para darlos en mayor grado de lo que realmente eran merecidos o para obviar trabajos mal hechos.

La incidencia de todo esto en la productividad y en la convivencia de la organización, de obvia, casi no merece ser analizada.

Tener dobles varas de medir, perder la objetividad, crear clases sociales en la organización (mis amigos y los demás) no trae nada bueno.

No importa la metodología que se utilice, si el equipo de proyecto no es un equipo, sino simplemente es un conjunto de personas que realizan una serie de tareas pero sin ningún tipo de vinculación más, tendrá consecuencias sobre el resultado final que se obtenga.

Un equipo funciona cuando la suma de su conjunto es mayor que la suma de las individualidades. Un equipo que no funciona no solo es que no consiga eso, sino que se suele producir el efecto contrario y es que la suma del conjunto es bastante peor que la suma de lo que puede aportar cada individuo.

¿Por qué un equipo de proyecto llega a no comportarse como tal? Los factores pueden ser muchos, enumero a continuación unos cuantos:

– El jefe de proyectos o responsable de equipo no ha conseguido que se entienda que para llevar a cabo el proyecto con éxito, es necesario que todos tengan en mente ese objetivo y que no se consigue si no existe compromiso entre todas las partes.

Esto puede ser debido a un problema de comunicación, falta de credibilidad del gestor, falta de motivación por parte del equipo de proyecto (alguno se podrá preguntar, ¿qué beneficios tendré yo si el proyecto tiene éxito? y es razonable pensar en ello, por este motivo es importante que si un proyecto tiene éxito el trabajador también sea partícipe, dependiendo claro está de los beneficios reales tangibles e intangibles que obtiene la empresa con el proyecto, esos beneficios pueden ir desde premios, hasta promociones en la carrera profesional), mala elección de las personas que lo conforman (hay personas que pueden ser excelentes trabajadores, que pueden trabajar bien en equipo, pero que no pueden tener química entre sí), la suma de algunas o todas de esas variables y otras muchas más.

– El jefe de proyectos no trata de manera objetiva a todo el equipo. En el momento en que la subjetividad entra en liza, se empezarán a dar circunstancias en las que miembros del equipo estén disgustados, ¿por qué se valora el trabajo realizado cuando es como mucho igual que el que realizo yo?, ¿por qué tengo que echar más horas, mientras otras personas dedican incluso menos tiempo que la jornada laboral?, ¿por qué me caen a mi todos los problemas y a otros, que incluso tienen más sueldo que yo, les asignan tareas más fáciles?. Si detrás de estas decisiones hay criterios objetivos, las molestias serán menos y se tendrá argumentos para discutirlas si es necesario.

– El equipo de proyecto no se conoce y están acostumbrados a trabajar de distinta manera. Esta circunstancia es muy común este problema en las uniones temporales de empresa, donde además los trabajadores pueden trabajar en sedes distintas. Antes de intentar que el equipo de proyecto se alinee, lo primero que tienen que dejar de lado las empresas son sus intereses individuales, es decir, no puedes pedir a personas que sean una piña si a nivel de empresas no se intenta o consigue. Las uniones temporales de empresas no tienen por qué ser malas, pero es necesario que rompan la barrera de lo individual centrándose en la fuerza del colectivo.

– El jefe de proyecto no es una coraza para los integrantes del equipo de proyecto tanto para el cliente como para la empresa. Al equipo hay que protegerlo, no se puede dejar vendido a nadie. Si eso sucede la desconfianza entra a formar parte del día a día y la persona que debe ejercer de líder pierde su credibilidad. Esto no quiere decir que todo el equipo sea inmune, es decir, si hay personal que no hace su trabajo bien o que crea mal ambiente, puede ser relevado, pero siempre siguiendo criterios objetivos.