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Archivo de la etiqueta: oficinas de calidad

¿Qué es la certificación de aplicaciones?, ¿asegurarte de que la versión entregada no tiene defectos y hace lo que el usuario espera?, ¿debe tener también en cuenta aspectos técnicos relacionados con la mantenibilidad del sistema?.

Es posible que sea la suma de esos y más factores, pero, ¿quién posee el conocimiento suficiente para certificar?, ¿el equipo de proyecto?, ¿los usuarios?, ¿ambos?. En cualquier caso deben ser personas que han participado en el proyecto y que saben todo lo que ha pasado en él, porque es la única forma de conocer cuáles son las expectativas reales de los usuarios y de conocer por qué y dónde está la diferencia entre una solución teórica perfecta y la que se ha logrado conseguir.

Puedo entender que equipos externos den soporte a ciertos aspectos como el testing del sistema, no solo en la ejecución sino también en el asesoramiento de los mismos, también que garanticen que lo que se entrega es lo que efectivamente se encuentra en nuestro sistema de gestión de versiones y en nuestro repositorio de artefactos, pero no puedo entender, porque no es algo real, que se pueda certificar un producto basado en un plan de pruebas que ha realizado quién lo ha construido y que todos sabemos que presenta imperfecciones porque desgraciamente no se le suele prestar mucho cariño a invertir tiempo en eso, por mucho testing exploratorio adicional que se haga.

Por todo esto, considero que es necesario ser muy prudente cuando se dice que este o tal equipo van a certificar los desarrollos que se realizan para una organización porque probablemente de lugar a expectativas que se encuentren lejos de convertirse en realidad.

El aseguramiento de la calidad implica, entre otras cosas y a grandes rasgos, la necesidad de verificar si el software desarrollado cumple con los requerimientos funcionales y no funcionales, así como con las directrices tecnológicas y de arquitectura y si se ha realizado la entrega de la documentación solicitada utilizando, si existen, las plantillas definidas en la organización a tal efecto.

Esta característica ha abierto una línea de negocio a las empresas tecnológicas, consultoras y desarrollo de software como son las oficinas de calidad y la han aprovechado, ya que cada vez se contrata más este servicio tanto en organizaciones públicas y privadas.

Sin embargo hay que ser conscientes de varias cosas:

1) Si en una organización se implanta o se externaliza una Oficina de Calidad no se obtienen resultados satisfactorios al 100% desde el primer momento, sobre todo si la organización no tiene definida una estrategia tecnológica y de arquitectura (lo que se vienen a llamar libros blancos de desarrollo) y/o una estrategia metodológica. También hay que tener en cuenta otros factores, como tener en cuenta en el cronograma y plazo de los proyectos el período de pruebas y que los directores o jefes de proyecto crean en las funciones de la Oficina de Calidad. Todo esto provoca que el tiempo que pasa desde que la Oficina de Calidad empieza a trabajar hasta que realmente cumple la función ideal para la que se le ha contratado puede ser amplio.

2) Las oficinas de calidad en muchos casos se implantan para la revisión final de la entrega software (aunque previamente hayan revisado si se van realizando las entregas documentales y estan cumplen con las especificaciones de la organización) y esto puede ser demasiado tarde. La situación ideal es que a través de las entregas documentales ya puedan ir detectando fallos en el proceso de desarrollo. Sin embargo, esta situación ideal es más cara, ya que requiere más recursos de la oficina de calidad y con un perfil más alto y además requiere que los directores y jefes de proyecto acepten “la interferencia” de un agente externo desde las fases iniciales del proceso de desarrollo de software.

3) Si se externaliza la oficina de calidad, yo recomiendo el establecimiento de un acuerdo de nivel de servicio. En principio con una serie de indicadores mínimos a medir y después ir ajustándolos y completándolos conforme vaya avanzando el servicio.

En mi opinión las oficinas de calidad son una opción interesante, no traen debajo del brazo la solución al aseguramiento de la calidad en el proceso de desarrollo de software, pero sí pueden conseguir tras un tiempo, mejorar notablemente la calidad del mismo y de forma indirecta hacer que dentro del Departamento de informática de la organización se tomen una serie de decisiones orientadas a la normalización del proceso de desarrollo de software.