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Archivo de la etiqueta: paciencia

No siempre todo sucede como queremos, hay circunstancias que están por encima de nosotros y que impiden conseguir los objetivos, que no trabajemos como nos gusta o que simplemente nos hagan sentirnos incómodos.

No se trata de bajar los brazos o de quedarte sentado, la paciencia no es eso o al menos yo no la veo así, sino de saber esperar sin perder de vista nuestro trabajo y sin renunciar a nuestro deseo de cambiar las cosas.

Quien sabe esperar suele tener su premio, el contexto cambia, a veces a peor pero otras muchas a mejor. En un contexto favorable generalmente todo está cuesta abajo y se consigue de manera más sencilla lo que en contextos desfavorables requiere un esfuerzo muy grande.

¿Cuántas veces el que más resiste gana? Conozco muchos casos en los que es así.

Todo tiene un límite, la paciencia también. Al fin y al cabo la paciencia es una apuesta y se gana o se pierde, por eso hay que saber cuándo abandonar y escrutar otras opciones. Bajo esta perspectiva la paciencia es la capacidad de esperar el tiempo suficiente a que surja la oportunidad o cambie la situación y la habilidad de saber cuándo se ha esperado demasiado.

La paciencia no se debe asociar a grandes períodos de tiempo. En algunos casos esperar unas horas o unos días puede considerarse paciencia, en otros casos pueden ser meses o años.

Andy Hunt considera que “Paciencia y amabilidad es poder”, creo que no se equivoca.

En la actualidad tengo tantos frentes abiertos en mi trabajo que me acompaña una sensación muy frecuente en estos casos como es la sensación de descontrol.

Esta sensación no es agradable ya que te sientes un funambulista que en cualquier momento puede caerse de la cuerda.

Ante la sensación de descontrol actúo:

1) Trabajando y tomando decisiones, para reducir en lo posible el número de frentes abiertos. Una cosa que he aprendido es que ni siquiera trabajando, en ocasiones, 70 horas semanales se consiguen cerrar todos los frentes, lo mejor es planificar cómo y en qué orden abordar las tareas pendientes y tener mucha paciencia, ya que aunque cierres frentes siempre van a aparecer otros nuevos. Por tanto, sobreesfuerzo, sí, con planificación, pero midiendo tus fuerzas, descansando cuando lo necesites y compatibilizarlo en lo posible con tu vida personal (muy importante: si transcurrido un tiempo prudencial, sigue sin reducirse el total de frentes abiertos, no fallas tú, sino que lo más probable es que no tengas los medios necesarios y adecuados para poder realizar eficientemente tu trabajo y eso lo tienes que hacer ver, cuanto antes, a la persona que corresponda en tu organización).

2) Casi tan importante como lo anterior: la sensación de tenerlo todo bajo control es una sensación que si bien, puede crearte paz, es engañosa, ya que casi nunca se puede tener todo bajo control, entre otras cosas porque en la mayoría de las ocasiones el resultado de tu trabajo depende casi siempre de factores externos y porque el tiempo y el aguante del ser humano es limitado y no compatible con el esfuerzo que se requiere para estar encima de todo.

Por tanto, la situación ideal es tener siempre presente que no se puede controlar todo y ante situaciones con muchos frentes abiertos, aplicar la paciencia, la planificación y el trabajo para reducirlos y volver a una situación de normalidad (que no a una situación de control total, ya que ese control total, es una ilusión, un espejismo).