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Archivo de la etiqueta: Pareto

Rick Cook es un autor americano de novelas fantásticas y de ciencia ficción en las cuales, de vez en cuando, hace uso de bromas relacionadas con las TIC.

Una de sus citas más conocidas es la siguiente (traducción libre): “Hoy en día la programación es una carrera entre los ingenieros de software que luchan por construir mayores y mejores programas a pruebas de idiotas y el universo que intenta producir mayores y mejores idiotas. De momento, gana el universo”.

Se trata de una broma de Rick Cook, pero da lugar a interesantes reflexiones, algunas de ellas que difieren de la cita:

– Soy de la opinión de que la usabilidad, sin ser lo más importante (ya que solo cobra importancia en el caso de la orientación a productos tras la utilidad del mismo y en el caso de desarrollos a medida, tiene interés tras la utilidad y en función del tipo de proyecto, unas veces estará por encima y otra por detrás de la mantenibilidad), vale dinero, mucho dinero y si no que se lo pregunten a Apple.

– La usabilidad debe intentar conseguirse poco a poco, recordando a Pareto, conseguir unos niveles aceptables requiere relativamente poco esfuerzo, pero una vez que se busca la excelencia el mismo crece exponencialmente. Por otra parte, difícilmente se dejará satisfecho a todo el mundo, por muy usable que sea el sistema siempre habrá alguien que piense que no lo es y/o que eche de menos el que utilizaba antes, aunque fuera una tortura en comparación a este.

– Los usuarios quieren que las tareas que realizan con los sistemas de información las puedan hacer de la manera más rápida posible, sin cometer errores que les obliguen a repetir alguna acción, sin tener que depender de soporte y sin que sufran pérdidas de disponibilidad (cuando utilizan la herramienta no quieren parones). Damos a un servicio a los usuarios, no hay que olvidarlo, por lo que hay que para que estén satisfechos, hay que intentar que el sistema sea cada vez más productivo y una de las variables que intervienen, sin duda, es la usabilidad.

El principio de Pareto y los ciclos de vida iterativos e incrementales van de la mano.

Si con un 20% del esfuerzo se pueden alcanzar el 80% de los objetivos de un proyecto y se ha demostrado que funciona en numerosos casos, estamos ante la base para pensar que un sistema desarrollado siguiendo una metodología iterativa e incremental puede salir hacia adelante, ya que con las primeras iteraciones se podría llegar a tener un sistema donde sus principales y más críticos aspectos funcionales estén en funcionamiento y de forma aceptable. Después tocará ir añadiendo más utilidades e incluyendo mejoras a lo ya desarrollado.

Hay que tener en cuenta que lo comentado en el párrafo anterior requiere de situaciones ideales: que no existan contratiempos, proyecto bien dirigido, equipo de proyecto con actitud y aptitud, usuarios que colaboren y se impliquen, pocos errores y detectados lo antes posible, unos buenos procesos de acompañamiento al desarrollo, la selección de una metodología adecuada, etc…, no obstante y aún sabiendo que pocos proyectos de desarrollo se realizan en circunstancias ideales, el camino a seguir para que los proyectos salgan cada vez mejor y alejemos el fantasma de la crisis del software es la utilización de metodologías donde el desarrollo sea iterativo e incremental.

Otra aplicación del principio de Pareto lo tenemos en la Revelación de Sturgeon, derivado de una cita del autor de Ciencia Ficción americano Theodore Sturgeon que viene a decir: “Nada es absolutamente de esa forma”. A partir de ahí se generó la Revelación de Sturgeon cuyo enunciado es: “El noventa por ciento de la Ciencia Ficción es basura, bueno entonces, el noventa por ciento de todo es basura”.

Así de golpe la Revelación de Sturgeon puede parecer muy fuerte, porque de cumplirse vendría a afirmar por ejemplo que el 90% de los canales de la TDT son basura, que el 90% de la programación de televisión es basura, que el 90% de la política es basura o que el 90% de este blog es basura, este…, mejor no seguir dando ejemplos.

Este guiño que nos da la Revelación de Sturgeon como podemos apreciar no es más que una extensión más del Principio de Pareto y si bien podría considerarse como una curiosidad más, no está de más reflexionar un poco con ella teniendo en cuenta como afrontamos determinadas cosas, como también conviene reflexionar de vez en cuando teniendo en cuenta el Principio de Pareto.

El principio de Cargill también conocido como regla del noventa-noventa, se puede considerar como una aplicación de principio de Pareto y viene a expresar básicamente que es imposible el cumplimiento de la planificación de un proyecto o por lo menos las previsiones económicas y de esfuerzo del mismo ya que enuncia (y no hay ningún tipo de error al poner los porcentajes) que “el primer 90% del código ocupa el 90% del tiempo de desarrollo. El 10% restante del código ocupa el otro 90% de tiempo de desarrollo”.

Digo que no es ningún error porque el hecho de que el tiempo de desarrollo no sume 100% está hecho a posta. Este principio viene a indicar que poner a totalmente a punto una determinada aplicación llegado a un determinado grado de avance en el proyecto es treméndamente costoso y una de las principales causas de que no se cumplan las planificaciones en todos los sentidos (tiempo, esfuerzo, etc…).

Como en el caso del principio de Pareto, aqui la clave es saber cuándo se llega a ese 90% “mágico”, ya que a partir de ese momento el proyecto se pone muy cuesta arriba. También, como sucede con el principio de Pareto la habilidad, experiencia y metodología (además de as circunstancias del proyecto) de los responsables y del equipo de proyecto tienen mucho que ver en las posibles desviaciones que ocurran en el mismo.

El principio de Pareto es muy conocido y está basado en la falta de equilibrio o proporcionalidad que existe entre dos variables, de manera que se establecen entre las mismas, relaciones de poco-mucho y mucho-poco. También se le conoce como regla del 80-20 (o al revés).

Este principio se aplica en muchos ámbitos de la vida, uno de ellos es la proporción entre esfuerzo y resultado, de manera que según este principio con el 20% de esfuerzo total para realizar una actividad se alcanza el 80% de la misma.

¿Estoy de acuerdo con eso? Es difícil dar una respuesta, en cualquier caso, sí que creo que es cierto que no existe una proporción entre el esfuerzo y la consecución de objetivos (o estado de finalización de una determinada tarea), de manera que el coste de llegar hasta el final crece casi exponencialmente. ¿Es la proporción 80-20? No lo sé, creo que incluso eso es lo menos importante, lo significativo es que si se sabe enfocar adecuadamente los esfuerzos se puede mejorar la productividad.

Por tanto, quienes son capaces de identificar cuál es el 80% “bueno” son personas, equipos u empresas altamente productivas, ya que consiguen más con menos. Independientemente de que la habilidad y experiencia permitan conseguir cada vez más esta aproximación, los métodos de trabajo personales y de una organización influyen sobre manera en el rendimiento y la productividad.