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Archivo de la etiqueta: persistencia

Este antipatrón se produce cuando ante la necesidad de persistencia de datos se utiliza una solución que no se basa en un estándar (por ejemplo, almacenamiento de datos en ficheros con un formato conocido exclusivamente por el desarrollador).

Este antipatrón se puede extender a la utilización de una solución que no resulte apropiada para el volumen de datos a almacenar y para el número de accesos de lectura y escritura concurrentes o no (y la proporción entre ambos).

Un ejemplo lo podríamos tener con la utilización de un directorio LDAP para persistir datos que se van a actualizar con relativa frecuencia.

También nos lo encontramos en la actualidad con el uso del XML para prácticamente todo.

Soluciones, generalmente hay variadas, nuestro objetivo será analizar la que resulta más conveniente al proyecto en el que estemos trabajando.

Un aspecto muy importante cuando se está trabajando con documentos electrónicos es la gestión documental, ya que si queremos poder localizar un documento en el futuro, relacionarlos con otros que traten sobre una determinada temática y abrirlos (ya he hablado de este asunto en varios posts, como por ejemplo el que denominé La oscura era digital).

Es decir si estamos trabajando con documentos electrónicos la solución no debe consistir solo en persistirlos (ya sea en una base de datos, en un sistema de ficheros o utilizando como puente un gestor documental), sino que si se quiere tener una visión orientada a la conservación con el tiempo de los mismos, así como facilitar su localización, hay aplicar técnicas rigurosas de gestión documental.

En el ámbito de la gestión documental, como en tantos otros, tengo muchísimo que aprender, pero hay varios aspectos muy importantes que se deben tener en cuenta a la hora de abordar una gestión documental basada en documentos electrónicos:

– La estrategia debería ser global en toda la organización, huyendo en la medida de lo posible de soluciones particulares, ya que al fin y al cabo la documentación es la que instancia el conjunto de procesos de la organización y por este motivo es necesario que el almacenamiento de toda la documentación siga una misma estrategia.

– La estrategia global es recomendable que sea definida junto a expertos en gestión documental (si no se dispone en la organización de personal con esos conocimientos, será necesario contratar esa consultoría).

– Si no es posible abordar todavía la estrategia global (se puede aplazar, pero es necesario realizarla, teniendo en cuenta los posibles gastos de migración desde las soluciones particulares a la general definitiva que se establezca), es necesario adoptar estrategias particulares que minimicen los posibles costes de migración a una estrategia global y que además faciliten la localización, asociación y persistencia de la documentación. Entre esas estrategias, debería estar la utilización de un estándar de metadatos (no es cuestión de inventarse una estructura si existen varias especificaciones con características de estándar ya disponibles), el establecimiento de una política de cumplimentación de los metadatos (minimizando los procesos de grabación manual) y el almacenamiento de la documentación en formatos abiertos, conocidos y estandarizados.

La gestión documental es algo muy serio y aunque tal vez a corto, medio o incluso largo plazo no se puedan ver las nefastas consecuencias de una mala política de gestión documental, es muy probable que a muy largo plazo las consecuencias negativas sean palpables y sea complicado (o tremendamente costoso) revertir la situación.

¿Persistirá la información digital que actualmente se encuentra dispersa en infinidad de soportes?, en el caso de que persista, ¿se dispondrán de los medios adecuados para leer e interpretar dicha información?. Si no se hace nada al respecto, esta era (la actual) será una época oscura sobre la que no quedó rastro de lo que sucedió en la misma, si se intenta buscar información de la misma dentro de miles de años. Sobre esta base gira el documental “La oscura era digital” (del año 2003) que tuve la oportunidad de ver hace unos días.

Pese a que vi el documental desde una posición un tanto excéptica a sus plantemientos (ya que me pareció excesivamente alarmante, teniendo en cuenta de que gran parte de la información (y mucha de ella muy relevante) sigue (y seguirá teniendo aunque cada vez menos), su reflejo en medios físicos: libros, periódicos, etc…) y que tardé en abrir un poco la mente, al final me quedé con la moraleja de que es necesario de alguna manera buscar la persistencia de la información, pensando en ella no como un bien que necesito mantener en el presente, sino como un bien que se necesita consultar en un futuro (mirando este como algo a muy largo plazo), para ello no basta solo con almacenar los bits de información (que ya de por sí es algo costoso, no solo por su mantenimiento, sino por la sucesiva migración de los soportes que los contienen (la tecnología tiene eso, un avance continuo y progresivo que hace que cada cierto tiempo aparezca una nueva que desbanca a la anterior)), sino que además es necesario persistir la manera en que se interpreta ese conjunto de ceros y unos (sin esas interpretaciones no tenemos nada, simplemente ceros y unos sin sentido)).

Para poder persistir esa interpretación existen diversas posibilidades como por ejemplo almacenar el conjunto de programas y aplicaciones informáticos que permiten interpretarlos (sería algo así como tener un Arca de Noé de software), algo que es complejo debido a la gran cantidad de software que se genera y manteniente a lo que hay que sumar que también habría que almacenar en el arca los sistemas operativos sobre los que funcionaban y una emulación de cada uno de los sistemas físicos que lo soportaban (o disponer de un Arca de Noé del hardware). No obstante, la posibilidad más lógica es persistir la especificación de los formatos de los ficheros lógicos, para ello en primer lugar los formatos deben ser abiertos y por tanto conocidos (sin formatos abiertos esta posibilidad no existe para gran cantidad de información digital, de hecho, gran parte de la información almacenada en formato digital corre el riesgo de no ser interpretada en un futuro, al no ser abiertos sus formatos (lo que hace que o se tiene el software que lo interpretaba (Arca de Noé del software) o no hay nada que hacer (salvo intentar descifrarlo, algo que puede resultar bastante costoso)).

Tras la visión del documental, tengo más claro que nunca que debemos dirigirnos lo más rápido posible al uso de software que permita almacenar ficheros (audio, video, texto, imágenes, etc, etc, etc….) siguiendo especificaciones abiertas, de hecho a la mañana siguiente solicité una serie de modificaciones en el libro blanco de desarrollo de mi organización en lo que se refiere a la documentación de los proyectos (más adelante, no depende de mi, intentaré abordar un tema más complejo como es el de la información documental generada por los sistemas de información, ya que ésta también deberá seguir la filosofía de utilizar soluciones que tengan especificaciones abiertas).