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Archivo de la etiqueta: perspectiva

Siempre me gustó mucho la siguiente cita de Yamamoto Tsunetomo en el Hagakure: “En la estrategia es importante ver las cosas lejanas como si estuvieran cerca y de tener una visión de lejos de las cosas cercanas” porque hace referencia a la necesidad de ver todo con perspectiva, de esa manera, con ese equilibrio, se reduce la probabilidad de error (porque nadie es infalible).

Cada uno de nosotros probablemente tendrá una colección de errores derivados de actuar con precipitación y otros muchos por ver siempre los árboles y nunca el bosque.

No se trata de hacer equidistante lo presente y lo futuro, lo más actual es lo más importante porque el presente es ahora, es lo que nos quema, pero, ¿es por ello necesario apresurarse a tomar decisiones que pueden esperar un poco más?, si hay algún riesgo o algún hito que conseguir a medio/largo plazo, ¿es conveniente olvidarse de ellos?.

Hay que saber esperar y también saber apreciar cuando empieza a ser demasiado tarde.

Hay que saber mirar al horizonte sin olvidar de mirar el suelo que estamos pisando.

Enfoque y perspectiva o lo que es lo mismo dónde estamos aplicando nuestro esfuerzo y hacia donde queremos ir teniendo en cuenta el contexto en el que nos encontramos.

En el momento en que el enfoque no está orientado según la perspectiva o la misma no es adecuada (pueden existir diferentes causas: no se tiene en cuenta las expectativas del cliente o de los usuarios o no se han comprendido, no se interpreta correctamente o se ignora el contexto del proyecto, clientes o usuarios presionan para conseguir ciertos hitos en plazos muy complicados de conseguir, etc…), estamos llevando el proyecto hacia un final alternativo que no es válido (de ahí el nombre del antipatrón), ya que se aleja de los objetivos y expectativas reales.

Las circunstancias que pueden dar lugar a este antipatrón son diferentes, como distintas son también sus consecuencias (si bien, tienen en común el hecho de que llegará un punto donde no se verá el final del proyecto, no tanto porque esté lejos sino por el esfuerzo dedicado a llegar a supuestos finales que no lo eran):

– No cumplir con las expectativas del cliente o de los usuarios, trae problemas sobre todo si se ha actuado de manera irresponsable (acotación no pactada del alcance, calidad del software deficiente, múltiples bugs, etc…), por lo que la entrega del producto no es el final, ahora tocará una larga travesía en el desierto haciendo todo aquello que no se hizo cuando se debía.

– Ignorar el contexto o circunstancias que rodean al proyecto puede dar lugar a decisiones incorrectas o falsas expectativas del desarrollador. Si no te quieres dar cuenta de lo que hay, si no reaccionas, probablemente lleves al proyecto a un lugar equivocado.

– El cortoplacismo es agotador, hace perder cualquier perspectiva (para recoger en el futuro hay que sembrar en el presente y eso es complicado cuando todas tu esfuerzo está dirigido a cumplir con hitos intermedios) y crea la sensación de que nunca se va a llegar al final porque por cada obstáculo que se supera llega a continuación otro igual o peor.