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Archivo de la etiqueta: precio

Hace poco tuve que llevar mi coche a uno de los talleres oficiales de la marca ya que tenía una avería que necesariamente tenía que se tratada en los mismos.

Cuando me hicieron el presupuesto pude ver el precio/hora de la mano de obra y vi como la misma se situaba entre lo que una empresa de desarrollo de software suele cobrar por un perfil entre analista y jefe de proyecto.

Respeto el trabajo de los mecánicos pero también pido el mismo respeto para los diferentes perfiles profesionales de nuestro negocio.

De hecho, voy a guardar la factura con sumo cuidado ya que cuando me vuelvan a decir que el precio/hora de un programador es alto, voy a poner la misma encima de la mesa y que me digan por qué una profesión merece unos precios y la nuestra no.

Y no es solo cuestión de comparar, es que realmente los costes del personal son los que son a lo que hay que sumar que si trabajan en una empresa es para que esta gane dinero.

Además, ya está bien, lo he dicho muchas veces, de tirar el precio de nuestros profesionales porque esto no permite mejorar sus condiciones, lo que afecta directamente a su productividad y a la calidad de los productos. Y lo que es todavía más importante, nuestra profesión vale lo que decidamos valorarla, por que si los precios están por los suelos, no pretenderemos que se nos considere más allá de esa altura.

No lo debe ser, por muy mal que estén las cosas. Si no hay dinero para hacer el proyecto, lo mejor es no hacerlo, ya que vas a invertir un dinero que probablemente no llegue a ningún sitio o que después se te multiplique por mucho si realmente quieres que funcione como debe, teniendo en cuenta que en el caso de que se logre (y no siempre se conseguirá) se tendrá un producto parcheado con una deuda técnica más que notable.

El precio hay que tenerlo en cuenta, claro que sí, pero nunca debe ser el factor decisivo para elegir un proveedor salvo que las soluciones propuestas sean muy similares.

Los desarrollos valen lo que valen. Se pueden optimizar por la calidad, cualificación y productividad de tu personal, por la selección de una metodología adecuada, por la eliminación de requisitos innecesarios, por la posibilidad de reutilizar código o poder delegar funcionalidades en terceros componentes ya desarrollados.

Si todo eso viene bien justificado podría parecer razonable una reducción sensible del precio, tampoco es cuestión de castigar a quien hace las cosas bien o tiene la propuesta o solución más adecuada a una propuesta realizada por un cliente.

El problema comienza cuando el precio resta peso a la oferta hasta tal punto de que no sea significativa a la hora de elegir un proveedor, ya que nadie regala nada y si lo que te ofrecen está por debajo de mercado, prepárate para un proyecto con mucho desgaste y ejecución más que dudosa.