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Archivo de la etiqueta: software propietario

No hace mucho un proveedor me comentó que el negocio del desarrollo a medida no era sostenible de cara a un futuro, tanto para ellos como para los clientes.

Para ellos porque les resultaba muy complicados hacerlos rentables y más con los recortes presupuestarios que existen en la actualidad y para los clientes porque tarde o temprano no iban a poder permitirse ese tipo de proyectos si la situación económica general no daba un giro radical.

En su opinión, el presente y el futuro es la orientación a productos: “Este es el producto que hace lo que hace y si quieres que haga lo que necesitas hay que personalizarlo”, te cobro por la licencia del producto o te la regalo, pero en cualquier caso te cobro por el soporte y/o por el desarrollo o lo hace un partner.

Comparto su visión en que los clientes tenemos que dejar de pensar en estar reinventando la rueda constantemente y que si hay productos que pueden resolver nuestras necesidades con ciertas adaptaciones, tender a utilizarlos. Ahora bien, evitando ser cautivos del proveedor en la medida de lo posible, por eso, en el caso de que se opte por la orientación a productos habría que priorizar aquellos basados en licencias libres siempre y cuando reúnan unas condiciones mínimas de partida (si la solución propietaria es mucho mejor y adaptar la libre cuesta mucho o por mucho que nos gastemos (dentro de nuestras posibilidades) no consigue siquiera aproximarse, la idea es optar por la propietaria).

Desarrollos a medida seguirán existiendo porque hay muchas procesos de negocio que son muy concretos y para los que no resulta rentable invertir en el desarrollo de un producto (salvo que te hayas especializado en ese tipo de procesos) pero lo que sí es cierto es que los desarrollos serán más exigentes, en el sentido de que, como he comentado antes, los presupuestos no serán como los de antaño, la competencia es mayor y las exigencias del cliente son cada vez más elevadas (se mira más por el dinero que se gasta y se presta más atención a la calidad del proceso de desarrollo y a la calidad técnica del producto, algo que si no se tiene asumido en el proveedor como parte de sus métodos de desarrollo, les provocará un mayor coste).

Linus Torvalds dijo (traducción libre): “con un número suficientemente de observadores, todos los errores se convierten en obvios”, es una cita simple, pero con mucho contenido:

– Es considerada por muchos como la explicación más sencilla de por qué los productos basados en software libre evolucionan más deprisa que los basados en software propietario, ya que tanto sus funcionalidades como su código se expone al exterior, a la vista de una audiencia potencialmente enorme que detecta errores y mejoras y proporciona ese feedback necesario a los desarrolladores para continuar con la evolución del producto.

No es el único motivo por el cual el software propietario tiene ciclos de revisión más amplios (su carácter comercial (necesidad de amortizar versiones anteriores, hacer llegar a los clientes las nuevas versiones, necesidad de garantizar un determinado nivel de calidad, etc…) es a mi juicio el principal motivo, aunque la propia “informalidad” del software libre es también una causa importante.

Cuando hablo de “informalidad” no hablo de falta de calidad (es decir, no tiene un sentido peyorativo), sino de no requerir (en la mayoría de los casos) unos circuitos tan burocráticos para sacar a la calle el producto, de hecho cuanto antes llegue (aunque sea vestido de versión alfa, beta, release candidate o incluso de versión estable) antes se detectarán errores, se recogerán mejorar y se desarrollará la siguiente versión del mismo.

– Este principio también resulta válido para el software que se desarrolla para determinados departamentos de una organización. Partiendo de la base de que el desarrollo del software perfecto no existe tanto a nivel de calidad documental, de código o funcional siempre llegarán errores a producción. Cuanto mayor sea el número de usuarios mayores quebraderos de cabeza proporcionará el software de manera que un software mejor acabado pero con una audiencia elevada puede dar más problemas que un software mal rematado pero con un menor número de usuarios. Por este motivo por cuantas más manos pase el software antes de ponerse en producción mejor llegará (se seguirán colando incidencias, pero serán menos).

Hace unos días publicaba un artículo en el que expresaba las intenciones de mi organización de prescindir de Internet Explorer 6. Pues bien, poco después en una presentación del prototipo de una aplicación, se comentaba por parte de la empresa desarrolladora que podría ser una buena estrategia que los ficheros de entrada a la herramienta (se trata de un sistema de adquisición de datos de diversas fuentes para su posterior tratamiento) sería que estos fueran OpenOffice.org Calc. Como era de esperar, algunos usuarios comentaron que ellos trabajaban con Excel, que tenían mucha información grabada en ellos y que salvo que en la organización se plantease prescindir de Microsoft Office, ellos iban a seguir utilizándolo.

Tras la presentación estuve charlando con el equipo de proyecto y me comentaron si realmente era tan difícil migrar a OpenOffice.org en mi organización. Y les comenté que pese a que es algo que se tiene en mente es algo que no podemos esperar a corto plazo por una serie de razones:

– La decisión no dependía de ninguno de los que estabamos allí, es algo que dependía de los responsables de mi departamento y de sus superiores y que dada la coyuntura actual, existían otros problemas que probablemente les resultaban más prioritarios.

– En mi organización, pese a que existe un gran número de sistemas de información, existe todavía una gran utilización de soluciones ofimáticas, basadas principalmente en el uso de Access y Excel. Si se prescinde del paquete Office hay que darles a los usuarios una alternativa. Es cierto que se pueden ofrecer esas alternativas, pero dada la gran cantidad de recursos de este tipo que hay, será necesario un proceso planificado para llevarlo a cabo que pasa por una evaluación de todos los ficheros de este tipo que hay, estudiar cuáles podrían ser cubiertos por sistemas de información ya existentes, para cuáles habría que construir una nuevo y cuáles tendrían que ser migrados a las nuevas soluciones que se elijan. También será necesario un plan de formación para aquellos usuarios que lo necesiten, así como tal vez un soporte durante los primeros meses de uso de los nuevos productos. Todo esto requiere su tiempo y tiene un coste económico, por ese motivo es necesario planificar este proyecto, dedicándole el esfuerzo y la atención que se merece.

Mi opinión sobre este asunto, es la que ya he expresado en otros artículos de mi blog, es decir, en todos aquellos aspectos donde exista una solución libre con iguales o mejores prestaciones que una solución propietaria hay que tender a sustituir los segundos por los primeros. Si a esto le sumamos además que el software libre y la liberación de nuestros productos es una política de mi organización, tenemos todavía existen más condicionantes para llevar a cabo este tipo de actuaciones. Por tanto, soy totalmente partidario de que sustituyamos Office por otras soluciones, pero eso sí, teniendo en cuenta de que dada la situación actual es necesario planificar muy bien el proyecto, que cuente con el respaldo de la alta dirección de la organización (ya que todo cambio, por muy sencillo que pueda parecer siempre encuentra rechazo, que puede ser más o menos minoritario, pero que siempre crea ruido y consume muchas energías), tener en cuenta que el proceso puede requerir una inversión económica que habría que evaluar y que es algo que se tendría que llevar sin prisas pero sin pausa.

Como ya he comentado en otros artículos estoy totalmente a favor del uso de software libre en entornos corporativos y particulares y que tanto las administraciones públicas como las empresas privadas deberían tener entre sus estrategias la progresiva utilización de este tipo software mediante la sustitución de su equivalente propietario en todos aquellos casos en los que el nuevo software proporcione unas funcionalidades iguales o mejores que el anterior.

Digo progresiva, porque la sustitución de unos productos por otros (y esto es extensible a cualquier sustitución de un software por otro, por tanto es un caso general y que no depende que el nuevo software sea libre) requiere de una planificación y de un proceso de gestión del cambio (e incluso en muchas ocasiones de soporte) que en muchos casos es costoso, sobre todo si el cambio afecta a un buen número de empleados, es decir, no se puede de la noche a la mañana pasar de utilizar un producto a utilizar otro, ya que puede afectar entre otras cosas a la productividad de los empleados. También digo progresiva porque si se van a sustituir varios componentes software por otros y hay que hacer para cada uno de ellos el proceso que acabo de indicar, en muchos casos será conveniente realizar la sustitución de forma escalonada. También es necesario tener en cuenta que existirán organizaciones que por sus características particulares sea bastante complicado el cambio de un software por otro y que provoque que el mismo se realice de forma muy pausada o bien que se descarte.

Pero una cosa es eso y otra olvidar que los Departamentos de Informática deben dar un servicio al resto de la organización y que ese servicio debe ser lo más óptimo posible, es decir, hay que evitar la experimentación en circunstancias que afecten a la productividad y por tanto si se va a sustituir un producto por otro, y centrándonos en concreto en la sustitución de un software propietario por uno libre, se debe tener claro (además de que es necesario un proceso de transición como el que se indicó en el párrafo anterior) que el nuevo producto permite proporcionar un servicio igual (o casi igual) o mejor que el anterior. Si no es así, salvo circunstancias que habría que estudiar caso por caso (por ejemplo, el coste de licencia de un producto propietario es muy grande y su sustitución por un producto de software libre, provoca una pérdida de algunas funcionalidades importantes que afectan, por ejemplo a alguna de las siguientes variables: disponibilidad, seguridad, productividad, etc…, pero el impacto de las mismas traducido en términos económicos es menor que el pago de las licencias del producto propietario), lo mejor es quedarse con el software propietario que se esté utilizando del cual sabemos que está dando un servicio y lo está haciendo haciendo bien.

Comenta el blog Genbeta, el “mal rato” que pasó Steve Ballmer en la reunión anual de accionistas de Microsoft, por las preguntas que le hicieron determinados accionistas.

Estas preguntas estaban centradas en la necesidad de mejorar en marketing para intentar relanzar la imagen de la compañía.

Creo que para todos es evidente que Microsoft tiene un grave problema de imagen, ya que se le ha asociado la imagen de enemigo del software libre, de elaborar productos más orientados a los resultados de la compañía que a los usuarios, de haber perdido capacidad innovadora (los dos factores anteriores, da un imagen como una empresa que desarrolla productos de una generación anterior), de ser un látigo para la competencia, etc…

A todo lo anterior hay que sumarle otros aspectos como el mal sabor de boca que han dejado algunos productos suyos como es el caso de Windows Vista o Zune.

En lo que respecta al problema de imagen Microsoft no ha sido víctima de nada, sino que esta misma empresa no ha enfocado nada bien sus campañas de marketing, ya que se han olvidado de que tienen competencia (este es el problema de quien está dominando de manera clara un determinado sector, como el de los sistemas operativos, desde hace muchos años). De esto, como he comentado en diferentes artículos se han aprovechado todos sus competidores. Un ejemplo de todo esto lo tenemos con la imagen de enemigo del software libre de Microsoft, tras la cual se han parapetado todas las actuaciones que han realizado gigantes como Apple, Google, Oracle, etc…, que aunque participen o subvencionen algunos proyectos de software libre, sus productos estrella y la línea principal de sus negocios se basan en software propietario puro y duro, que además lo seguirán siendo, salvo sorpresa, por muchos años.

El marketing es fundamental siempre y más en un entorno tan competitivo como en el que se mueve Microsoft. Apple ha sabido manejar muy bien los tiempos del marketing (de hecho tener algo que sea de Apple, se ha asociado a tener algo guay) y lo ha acompañado con productos sensacionales e innovadores, lo cual ha tenido un impacto muy importante en el mercado y, en consecuencia, en el balance de la compañía.

Microsoft debe reaccionar y no sólo en marketing, el entorno ha cambiado y ahora tiene competencia real y fuerte en todos los sectores, hasta incluso en el de los sistemas operativos, con productos de gran calidad y tremendamente innovadores. Si Microsoft no reacciona lo puede pasar muy mal, ya que lo más lógico es que dada la competencia que tiene, por ejemplo, en los sistemas operativos (Mac OS, Linux, próximamente Chrome OS), lo normal es que pierdan cuota de mercado, ya que hay más donde elegir y esa pérdida de cuota de mercado tendrá resultados directos sobre los balances de la compañía.

Yo espero que Microsoft reaccione, ya que necesitamos a esa empresa, necesitamos que exista una competencia viva en el sector, que proporcione innovación y cada vez mejores productos.

Para muchos la visión de la “pureza de sangre” del software libre (o todo libre o nada) hacen que la Free Software Foundation y Richard Stallman sean considerados unos extremistas. Yo no comparto completamente su doctrina (una cosa es que entienda que el concepto de software libre sea estrictamente ese y otra bien distinta es que considere que aunque el software libre sea la meta (tal vez utópica) a la que debemos llegar, no tenga en cuenta otras alternativas) y hago uso de software no libre tanto en sistemas operativos libres como en sistemas operativos no libres, así como puedo llegar a entender (y compartir) estrategias comerciales de empresas de desarrollo de software que no se basen en software libre. Más adelante explicaré mis razones. Pero independientemente de eso, veo necesaria la existencia de personas e instituciones que defiendan el software libre, su progresiva expansión y nos prevengan de riesgos próximos y futuros sobre la integridad y accesibilidad de la información, sobre la continuidad de la filosofía del software libre, etc… que pueden ser provocados por diferentes tecnologías, tendencias o concepciones. Además, como bien argumenta Stallman, la lucha por el software libre, debe ser constante y sin bajar los brazos. Su organización, él, personas que llevan años aplicando esta filosofía y participando activamente en la comunidad tienen la fuerza, la constancia y la fé necesaria para luchar por esta idea, yo no tengo su experiencia personal, ni tampoco una visión tan preclara como ellos, como para adaptar mi forma de utilizar o concebir el uso del software 100% a su manera.

Alguno pensará, y con razón, que no predico con el ejemplo y es cierto, como comenté en el párrafo anterior en la práctica hago uso de software no libre (o no extrictamente libre, ya que si un software tiene algún componente propietario ya no es libre al necesitar esa pieza necesariamente para funcionar (aplicando el principio de que toda cadena es tan fŕagil como el más débil de sus eslabones)), al fin y al cabo ejerzo mi libertad individual para hacerlo, ¿por qué? pues tal vez en la mayoría de los casos sea por comodidad, este es el programa que estoy acostumbrado a utilizar y no se me apetece buscar una alternativa completamente libre (o no me pongo a analizar su nivel de pureza), en otros casos (los menos) porque la solución propietaria es mejor o no hay alternativa.

También comenté que puedo entender y compartir estrategias empresariales o de negocio basadas en la creación de software no libre (de la misma manera que no puedo compartir, bajo ningún concepto estrategias empresariales o de negocio que no se basen en sistemas abiertos), ¿por qué? pues porque desgraciadamente las personas no somos justas, sobre todo si hay o puede haber dinero de por medio. En ocasiones para proteger y recuperar la inversión en una determinada solución es necesario aplicar prácticas de software propietario y aunque existen prácticas basadas en software libre, desde vender la solución hasta cobrar por servicios, siempre puede aparecer la empresa buitre de turno coger tu código y quitarte negocio o incorporarlo a su solución propietaria (aunque incumpla la licencia y por tanto no sea lícito) y ni te enteres. Esto que comento ha pasado, pasa y pasará en el mundo real, no podemos tener vendas en los ojos, por mucho que tengamos en consideración el software libre. Otra cosa bien distinta es que apoye que un software sea eternamente propietario, desde mi punto de vista, una empresa que ya ha obtenido el retorno de la inversión y unos beneficios aceptables debe liberar el código, llámese como se llame la empresa y por mucho que ese software sea el núcleo central de su negocio (por lo menos, si no quieren liberar la última versión, deberían liberar versiones anteriores, como forma de devolver a la comunidad de usuarios y clientes, lo que esa comunidad de usuarios y clientes le ha dado). Yo lo veo así, evidentemente mucha gente estará en un completo desacuerdo conmigo y seguro que tienen sus razones, tanto en un lado como en otro, ya que los responsables de una empresa que desarrolla soluciones software propietarias, me dirán que hablo así porque no me estoy jugando mi dinero o mi trabajo y yo le contestaría que es posible, pero que también entre el negro de la no liberación del software como libre y el blanco del libera todo y ya, hay una gama interesante de alternativas, además de que la empresa ha podido desarrollar otros productos u otras líneas de negocio gracias a los beneficios obtenidos que permitan seguir otra senda (sin necesariamente tener que perder la abierta con el producto software que han liberado).

Tal y como comenta la Free Software Foundation, un software se considera libre si para los usuarios verifican los siguientes principios:

– Tiene la libertad de ejecutar el programa para cualquier propósito.
– Tiene la libertad de adaptar el programa de acuerdo a sus necesidades.
– Tiene la libertad para redistribuir copias, tanto gratis como por un precio.
– Tiene la libertad para distribuir versiones modificadas del programa, de modo que la comunidad pueda beneficiarse de sus mejoras.

Para que se cumplan estas premisas es necesario el acceso al código fuente del programa. Un aspecto muy importante es diferenciar el concepto de Open Source respecto al de software libre, ya que aunque resulten parecidos tienen un enfoque diferente, a grandes rasgos un software que sea libre es Open Source (por definición), pero todo software que sea Open Source no tiene por qué ser libre. La diferencia está en que el Open Source se basa en la accesibilidad al código fuente, pero no asegura los cuatro principios enumerados anteriormente.

La Free Software Foundation se desmarca del concepto de Open Source, no lo critica abiertamente, ni lo considera un enemigo (como podréis ver en el enlace, para la FSF el enemigo es el software propietario), al contrario, considera que muchas aportaciones del movimiento Open Source han sido beneficiosas para el movimiento del software libre. No obstante, el hecho de que dentro del concepto de Open Source pueda entrar software libre, software semilibre y software propietario, provoca importantes recelos, ya que se considera que para que la filosofía del software libre se imponga el concepto no puede verse contaminado por interpretaciones inexactas o incorrectas del mismo.

Otro aspecto que ha hecho daño al software libre es la asociación del término inglés free con gratis, ya que un software gratis no tiene por qué ser libre, ni un software libre tiene por qué ser gratis. La confusión gratuidad/software libre, ha provocado y provoca que muchas personas consideren software freeware, incluso shareware, como software libre, además de otras modalidades de licencia que distan de las cuatro premisas del software libre.

Puede resultar paradójico, pero una de las cosas que más daño ha hecho al software libre es la aparición de soluciones software propietarias y gratuitas, ya que el software libre requiere un compromiso mayor, la libertad, y esa visión de libertad se pierde cuando tenemos la posibilidad de utilizar una buena solución tecnológica de forma gratuita (aunque sea propietaria). Es como si nos dejásemos vencer por el reverso tenebroso de la fuerza. Es por eso que hay muchas voces dentro del movimiento del software libre que muestran su temor hacia la orientación a la nube de los servicios software, ya que la mayor parte de esos servicios son gratuitos y además propietarios y están viendo como diariamente su número de usuarios crece de forma exponencial. Por mucho que Google y otras empresas del sector financien software libre (lo que evidentemente es de agradecer), en esencia son empresas cuyo funcionamiento gira alrededor del software propietario.

Para proteger el software libre de un uso inapropiado del mismo (la adición de componentes propietarios) o malicioso (la apropiación de dicho software dentro de soluciones propietarias), Richard Stallman desarrolló el concepto de copyleft a través de la licencia GPL (General Public License) de GNU. A grandes rasgos el copyleft viene a decir que todas las modificaciones que se puedan incorporar a un programa que sea software libre deben estar basadas en soluciones libres y que la distribución de la aplicación resultante debe ser también copyleft.