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Archivo de la etiqueta: TIC

Lewis D. Eigen es autor, articulista, con experiencia docente y de investigación en el ámbito universitario y también como consultor y responsable de empresas en el ámbito privado.

Este autor realiza la siguiente reflexión la cual, desde mi punto de vista, es cada vez es más real, independientemente de que sintamos o no que esa división existe o que le demos una visión más o menos conspiranoica: “Los trabajadores y profesionales del mundo pronto se dividirán en dos grupos. Aquellos que controlarán los ordenadores y aquellos que serán controlados por ordenadores. Lo mejor para ti será estar en el grupo adecuado”.

Supongo que habrá todo tipo de situaciones y casuísticas y que lo mismo hay empresas del sector TIC que están sobreviviendo con solvencia en estos tiempos. No obstante, por lo que voy conociendo en estos últimos meses (último año y quizás más), por lo menos para aquellas empresas que centran la mayor parte de su negocio en la Administración, la situación está empezando a estar complicada y se están tomando medidas para reducir el gasto y el riesgo. Esto sucede tanto para empresas pequeñas, medianas y grandes.

Lo peor de todo es que como mínimo este año (y estamos todavía, como quien dice empezándolo) la situación económica de la Administración no va a mejorar y, por tanto, el volumen de contratación en TIC se va a reducir de manera importante. Desde mi punto de vista y aunque todavía queda mucho, me temo que el año que viene será igual (más o menos). Hay menos dinero para invertir y por lo tanto se va a medir muy bien en qué se va a gastar el dinero, se va a racionalizar mucho más el gasto y los importes de las contrataciones estarán muy ajustados al objeto del servicio o del suministro, lo que unido a las rebajas que tendrán que hacer las empresas, los márgenes de beneficio estarán muy ajustados.

Algunas de mis recomendaciones para las empresas del sector TIC ante esta situación se centra en los siguientes aspectos:

– Reducir en la medida de lo posible el gasto. Aunque pueda parecer poco, acciones que puedan reducir centenas de euros a la semana, son un dinero que al final de año se puede echar en falta. Es importante diferenciar gasto e inversión, ya que la primera es un coste y la segunda un coste que tiene una expectativa de beneficio. Las inversiones creo que siguen siendo necesarias (invertir en un producto, en premiar al personal que se lo merece, marketing, etc…), aunque eso sí, de igual forma que con el gasto, es algo que hay que controlar.
– Diversificar. Ya expliqué este aspecto en mi artículo: Diversificación
– Mejorar la productividad (esto no tiene que tener relación necesariamente con trabajar más horas, sino en que en el horario laboral se consiga sacar el máximo trabajo posible hacia adelante), los procesos internos y su medición.
– Mejorar el control de los proyectos.
– Tener en consideración el riesgo que supone asumir un determinado tipo de proyectos.
– Invertir más esfuerzo en la actividad comercial y de marketing.

Factores y variables que pueden permitir la supervivencia en todo este tipo habrá muchísimos más, ya que cada empresa y mercado es un mundo. Lo que está claro es que la situación actual actuará a modo de selección natural en la que sobrevivirán sólo aquellos que sepan adaptarse mejor a la misma.

Cuántos proyectos ambiciosos de desarrollo de software no se han llevado a cabo o, ejecutándose, no han llegado a tener éxito por falta de implicación de la alta dirección. Cuántas empresas han visto mermadas su productividad y/o han perdido mercado por no haberse adaptado a tiempo a los cambios provocados por la evolución de las TICs.

La informatización de los procesos de negocio es algo fundamental para la competitividad de cualquier organización, por lo que pensar que las TIC es un servicio cualquiera y no un elemento fundamental para el funcionamiento de la organización es un error que afecta directamente al balance de la compañía.

Por este motivo insisto mucho en que el entorno ha cambiado y que quien se suba antes y mejor al carro de las TIC tendrá mucho ganado, como es lógico no es el único factor, pero sí se trata de uno muy importante. Esto provoca por un lado que los responsables TIC de la organización deben tener voz y voto en los órganos de dirección de una organización y no a través de un responsable de área cuya competencia sean las TIC y otras tantas cosas más, sino a través de un responsable especializado que sea la persona sobre la cual recae el día a día de la gestión de las TIC en la organización, no actuar de esta manera implica que se diluya la problemática que puede tener la gestión TIC con otras problemáticas que pueda tener ese responsable de área en otros aspectos objeto de su competencia y por tanto obviarse en determinadas circunstancias situaciones de riesgo o situaciones estratégicas que pueden tener un impacto importante en la organización. También es necesaria una mínima formación en la importancia de las TIC para el resto de personas que componen los órganos de dirección, porque sin ella no terminarán de reconocer la necesidad y la importancia de las nuevas tecnologías integradas en los procesos de negocio de la organización, ya que en muchos casos estas personas habrán crecido en su carrera profesional en un entorno de competencia o de mercado donde las TIC no tenían la trascendencia que tienen ahora.

Por tanto, la informática debe estar siempre alineada con los objetivos de la organización y a cambio la organización debe darle a la misma el papel y el respaldo que se merece, esta situación permite conseguir un equilibrio muy provechoso, lo contrario es entrar en una situación de desequilibrio y falta de control, que provocará que en muchos casos se dediquen esfuerzos TICs en asuntos que no son trascendentes para el funcionamiento de la organización, descuidando otros aspectos importantes que sí pueden provocar consecuencias económicas directas o indirectas en el funcionamiento de la institución.

He tenido la oportunidad de leer mucho últimamente sobre las factorías de software. Mi opinión sobre la producción industrializada de software, la podéis consultar en este mismo blog en una serie de artículos que dediqué al tema.

Como comentaba en dichos artículos, para mi la producción industrializada de software no existe, simplemente lo que se ha hecho es aplicar una serie de buenas prácticas (en algunos centros) y aplicar una serie de fórmulas para reducir en la medida de lo posible los costes de desarrollo (casi todas ellas basadas en la búsqueda de soluciones que impliquen un menor coste por mano de obra y el apoyo de las instituciones).

Los lectores de mi blog, también saben de mi opinión sobre el mercado TIC y en los últimos tiempos, también he tenido la oportunidad de comprobar que no me equivocaba. En esta época de crisis, las empresas de desarrollo de software van a por todas, utilizando unas políticas muy agresivas de precios.

Si las cosas no cambian o se está muy bien posicionado en el negocio o esto será la ley de la selva, donde sólo los más fuertes sobrevivirán (y aquellos aliados de los más fuertes). No todas las empresas pueden asumir esa guerra de precios sin una pérdida considerable de la calidad de los servicios que se ofrecen. Por este motivo yo que siempre he tenido un gran recelo de las factorías de software, veo que en las circunstancias actuales las empresas que tienen este tipo de recursos están bien posicionadas (siempre y cuando las factorías estén bien gestionadas) para poder competir.

Cuando se habla de factorías de software, se utilizan a menudos los términos Nearshore y Offshore. El primer caso se corresponde a aquellas factorías que se encuentran próximas geográficamente (o que tienen algún rasgo común, como por ejemplo, una franja horaria próxima, el idioma, etc…) a las organizaciones para la cual prestan sus servicios (en algunos casos proyectos concretos, en otros casos outsourcing), el segundo caso se corresponde a factorías más alejadas geográficamente y que en la mayoría de los casos no presenta rasgos comunes con las organizaciones a la que prestan servicio. Como habréis podido ver, existirán casos donde las factorías se puedan considerar Nearshore u Offshore en función de la persona que la defina.

Por regla general, se suele relacionar el Nearshore con soluciones de mayor calidad (y con un mayor coste de producción) y el Offshore con soluciones de menor calidad (y con un menor coste de producción). También hay que tener en cuenta que el Offshore en muchos casos es bastante complicado. Supongamos que situamos una factoría de software en Laos y que a ella desviamos carga de trabajo de programación. Si el análisis funcional está hecho en español, existirán serias dificultades para su interpretación por parte de los programadores del centro.

También hay quien utiliza el término de Inshore, para referirse a factorías de software situadas muy próximas geográficamente (100 kilómetros como mucho) de las organizaciones a las que prestan servicio.

En cualquier caso: Inshore, Nearshore y Offshore, lo importante es que el centro esté bien gestionado, que se utilice un framework de desarrollo común (y que pueda ser lo suficientemente flexible para poder adaptarse en situaciones concretas a especificaciones técnicas de clientes concretos) y que el personal que trabaja en los mismos esté lo más formado posible (y existan unos procesos de formación continua). De esta manera más o menos la calidad de los productos no debería ser tan significativa, ni ser tan distintas (aunque la barrera del idioma, en muchos casos, puede afectar notablemente el resultado del producto). Si la gestión es buena, el framework es común y flexible y se poseen buenos técnicos, los costes de producción se reducirán, dejando prácticamente como aspecto diferencial el nivel adquisitivo de los países donde se encuentre la factoría de software, lo que permitiría pagar sueldos más bajos y por tanto permitir ofertar en los proyectos un mayor número de horas a un menor coste.

Aunque la solución que más me guste sea la Inshore o en su defecto la Nearshore, más que nada porque no me gusta por qué se realiza la deslocalización, ni que se aproveche el nivel de vida de un país para ofrecer salarios varias veces más reducidos que los de nuestro país, no tengo más remedio que reconocer que quien posea la infraestructura y la organización para ofrecer productos con un nivel de calidad aceptable y a unos precios rompedores, tienen todas la de ganar en un mercado tan competitivo como es el del desarrollo de software.

En el anterior artículo, hablaba de las ventajas que tenía desde el punto de vista del cliente los contratos grandes (concentración de tareas en un solo expediente o en varios de gran alcance), en lugar de múltiples contratos. En este voy a hablar de las ventajas que también proporciona este tipo de estrategia para los proveedores, que en cierto modo son bastante parecidas a las de los clientes. Algunas de ellas pueden ser:

– Reducción del esfuerzo comercial. Mantener una empresa grande, a base de muchos contratos pequeños exige, sin duda, un gran esfuerzo comercial, ya que hay que estar continuamente vendiendo (y mucho) para poder mantener el negocio.

– Reducción del esfuerzo administrativo (en la misma línea que lo que sucede con los clientes, se reduce el número de proyectos sobre los que hay que controlar la solicitud de certificaciones y facturación).

– Mejora en la planificación y reducción del riesgo. Los contratos grandes dan estabilidad, se sabe que durante un tiempo se va a tener a un conjunto de personas con carga de trabajo facturable, lo cual puede hacer que la empresa pueda planificar a más largo plazo su política de personal e incluso su política de negocio. Los contratos pequeños dan la inseguridad de que si se tiene una mala racha de ventas, esta afecte de forma directa a la plantilla y por tanto, complique las políticas de personal, estrategias de crecimiento, inversiones, etc…

Por tanto, de igual forma que las organizaciones están tendiendo a sacar expedientes cada vez más grandes, las empresas TICs están haciendo grandes esfuerzos (reduciendo considerablemente el margen de beneficio) por hacerse con ellos, ya que les otorga una estabilidad muy necesaria para la continuidad del negocio.

En las organizaciones, existe la tendencia (acertada a mi juicio), de ir concentrando las contrataciones informáticas en grandes expedientes. Los motivos son varios, pero yo destacaría los siguientes:

– La gestión administrativa (y de los responsables de proyectos) requiere un esfuerzo importante, si lo que se trata es de gestionar múltiples contratos.

– Incremento de la eficiencia en los proyectos (costes, gestión y organización). Esto es resultado de poder aprovechar (si se organiza convenientemente y si la contratación está orientada a acuerdos de nivel de servicio) mejor los recursos y poder aplicar mejor las metodologías.

– Mejora en la planificación. Proyectos grandes y duraderos permiten planificar mejor y además responder mucho mejor a contingencias que se puedan producir y que afecten precisamente a esa planificación.

Cierto es que tampoco es una solución perfecta, ya que puede provocar una fuerte dependencia de los proveedores, ya que se externaliza (al ser contratos grandes) parte de un área concreta de gestión de las TICs o incluso un área concreta (desarrollo de software, microinformática, técnica de sistemas, etc…). No obstante, esa dependencia dependerá en gran medida de cómo la organización sea capaz de organizarse y de exigir a los proveedores una correcta gestión de la configuración, transferencia de conocimientos y una posible transición del servicio a otro proveedor en el caso de que sea otro el que gane la continuación del proyecto.

En la coyuntura económica actual, la inversión en TICs, al menos en el ámbito de negocio en el que me muevo y conozco se ha reducido considerablemente, sobre todo en aquellos departamentos y organizaciones que todavía no han entendido lo que las TICs pueden aportarles y prefieren, por tanto, realizar inversiones en resultados finales que en la mejora de la eficiencia de sus procesos y la informatización de los mismos.

Por tanto, nos encontramos en un escenario, donde por un lado hay departamentos u organizaciones que no invierten en TIC (más allá del mantenimiento de la infraestructura software y hardware existente) y otras que continuando con la inversión, están más limitadas por los recortes económicos e invierten menos.

A todo esto hay que sumar la gran competencia que hay en el sector.

Ante esta situación, las empresas que ofrecen servicios TIC, pueden adoptar diversas soluciones, que serán distintas en función de la filosofía de funcionamiento y de recursos humanos de la empresa, pero que pasarán por un ajuste de los gastos en recursos humanos, a la facturación presente y prevista y por la reducción en los costes de producción.

Las empresas grandes suelen tener costes de infraestructura grandes ya que estan muy departamentarizadas, el personal de arriba de la pirámide suele estar muy bien pagado, las oficinas suelen estar en zonas privilegiadas y por tanto de alto coste, etc… Ante esta situación empresas más pequeñas y flexibles pueden encontrar una ventaja importante en el mercado, ya que tienen mucho más sencillo reducir costes al tener mayor margen de maniobra, esto a su vez permitirá hacer ofertas muy competitivas que, en muchos casos, serán difícilmente igualables por empresas más grandes.