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Archivo de la etiqueta: Web 2.0

La beta perpetua es un concepto relacionado con la web 2.0 y con el desarrollo de software siguiendo los principios ágiles.

Las aplicaciones que se pueden considerar parte de la web 2.0 se han caracterizado por su rápida respuesta a los cambios y por un feedback continuo de la comunidad de usuarios.

¿Hay alguna diferencia respecto a lo que se pretende con respecto a los desarrollos ágiles? En esencia ninguna. En ambos casos se pretende desarrollar un sistema que se adapte lo máximo posible a las necesidades de los usuarios y la clave para eso es el feedback y no hay mejor forma de obtenerlo que a través del uso que hacen los mismos de las aplicaciones en entornos de producción.

La beta perpetua no es más que considerar el software en fase beta durante un período de tiempo indefinido, pudiendo ser esa fase cerrada a un conjunto concreto o elegido de usuarios o bien abierta.

En cierto modo, cuando se realiza un desarrollo iterativo incremental, hasta que no tenemos una versión relativamente estable del producto, que no se obtiene hasta pasada una cuantas (bastantes) iteraciones, se podría decir que estamos ante una beta perpetua, lo que pasa es que lo que viste muy bien para la web 2.0 no resulta muy políticamente correcto utilizarlo en desarrollos de software con relación directa cliente/proveedor.

No hace falta ser un experto en tendencias en Internet, ni leer estudios como este de Nielsen en el que se indica que los americanos pasan el triple de tiempo que hace un año en redes sociales y en blogs (concretamente se ha pasado de un 6% en agosto de 2008 a un 17% en agosto de este año), para darse cuenta de hacia donde se está dirigiendo la atención en la red de redes, y esto no se puede considerar ya una moda, las redes sociales, los blogs (que surgieron mucho antes) vinieron para quedarse, independientemente de que las empresas que hoy copan el mercado no lo sean dentro de unos años o las redes sociales evolucionen hacia nuevos modelos de comunicación y/o negocio, es decir, lo mismo dentro de un par de años sale un nuevo producto o una nueva idea que termina concentrando la audiencia, pero lo más probable desde mi punto de vista es que la filosofía de funcionamiento, colaboración social, sea en esencia similar a la que existe en la actualidad.

Si una gran parte de la atención se concentra en ese tipo de sitios, no resulta lógico que no se utilicen como fuentes para captar clientes, de hecho, como ya he contado en otros artículos, son muchísimas las empresas y organizaciones que realizan labores de marketing utilizando esas herramientas y que cada vez son más (y serán más), ya que se dan cuenta que la inversión que se requiere es mínima y que los beneficios que se pueden obtener con la misma son muy grandes. Además, empresas como Dell han demostrado que ese potencial se puede monetizar, así que, ¿por qué no aprovecharlos?.

Es cierto que muchas organizaciones tienen sus dudas sobre la utilización de estos medios debido a que evidentemente generan debate, conversación y opinión y no tienen por qué ser favorables a la misma, ya que una cosa es que te critiquen y otra es poner más medios que mantienes tú, para que te sigan poniendo de vuelta y media. Ese riesgo existe y también conviene ser conscientes de ello, para luego evitar sorpresas. En cualquier caso, los blogs tienen mecanismos de moderación de comentarios, que permiten que no se tengan en cuenta opiniones insultantes (no se debe utilizar para censurar opiniones críticas) y en el caso de las redes sociales, siempre existe la posibilidad de bloquear usuarios. Los blogs y las redes sociales no son sujetos pasivos y unidireccionales, si se quiere que tengan éxito, necesariamente se debe permitir, favorecer, fomentar y respetar la participación, por ese motivo las críticas forman parte del juego y hay que saber aceptarlas, como también ponerles un límite cuando se pasa de la crítica al insulto.

La participación en redes sociales y blogs, no solo son pueden ser positivas en cuanto al aspecto económico o del marketing, es también cuestión de imagen, de dar apariencia de empresa moderna (es importante parecerlo además de serlo, no se puede vender innovación y estar de espaldas a la red) y de mostrar al mundo que tu empresa y tus productos existen, ya que seguro que hay otras empresas que se dedican a lo mismo y con productos peores (e incluso con peores condiciones de precio) que tienen mejores resultados de ventas, por el simple hecho de que a ellos le conocen y a la tu empresa no.

Eso de que te conozcan entiendo que siempre es positivo, por ejemplo, supongamos una oferta de trabajo de una empresa no conocida con otra empresa conocida (y que no tenga mala fama) y que ofrecen unas condiciones laborales parecidas, ¿qué empresa captará a priori un mayor número de candidatos?.

He dicho que la inversión es mínima, pero hay que invertir, sobre todo en tiempo, ya que hay que generar contenidos y que además, estos sean apropiados, ya que peor que no tener identidad en Internet es tener una mala identidad. Además, se requiere tiempo para seguir las reglas de la web 2.0 y estar atentos para responder si procede a la conversación que se puede iniciar en los diferentes medios donde se han publicado los contenidos (también se necesita tiempo para moderar los comentarios). En cualquier caso, se dan las circunstancias apropiadas para poder competir prácticamente de igual a igual en este segmento del marketing con tu competencia más directa, los cuales en muchos casos no se han subido todavía al carro de las redes sociales y en el caso de que hayan dado el salto, salvo que hayan invertido de forma considerable y emitan por más canales y/o generen contenidos de calidad con una gran frecuencia y/o tengan personal dedicado si no exclusivamente sí con bastante tiempo a esta tarea, las características del entorno permiten igual bastante las fuerzas.

Un aspecto importante es que el simple hecho de abrir un blog, crear una cuenta en Twitter, en Facebook, en Tuenti o en las redes sociales que se estimen oportunas, no asegura que se genere atención. Por tanto, hay una inversión (en tiempo) y no se garantiza el éxito y en el caso de que se consiga el mismo, puede tardar en llegar, esto es así y conviene tenerlo en cuenta. La atención se gana, no se regala y por tanto, lo que se comparte con la sociedad debe causar interés, a lo que favorecerá en gran medida el interés que sea capaz de crear la marca de tu empresa. Por tanto, no basta con publicar por publicar, sino que además dichos contenidos deben contribuir a una buena imagen de la empresa y además atraer y retener la atención del segmento de público que interese.

Creo en las aplicaciones beta en producción, la web 2.0 ha demostrado que se pueden tener productos accesibles al ciudadano de muy buena calidad en fase beta.

Eso sí, creo en las betas con calidad, en betas que funcionan aunque tengan alguna funcionalidad que todavía quede por implementar o incidencias que haya que corregir, pero que unas u otras no impidan un desempeño eficiente del usuario con la aplicación.

No hay que confundir las betas con las famosas versiones 0. Cuidado con las entregas de aplicaciones basadas en el concepto de versión 0 que consiste en: “ahí te entrego el producto, le faltan funcionalidades, no es robusto (estas dos cosas evidentemente no te la dicen), y…, este…. funciona”. Cuando la aplicación empieza a hacer aguas y te diriges a quien lo ha desarrollado para solicitar cambios y la corrección de las incidencias, ya te están poniendo el cazo, para la versión 1 o la 0.5.

Últimamente está muy de moda lo de hacerse una marca personal o mejorarla (a través de la red) y yo lo veo bien. De hecho, ¿quién sabe?, lo mismo algún día salgo del armario, digo quién soy y dónde trabajo, me compro un dominio y me monto un blog con WordPress en un servidor, ya veré (algunos de los lectores de mi blog ya me conocen, porque ya eran amigos y/o compañeros antes de empezar con esto y más de uno que lo lea asiduamente (o me googlee) podrá hacerme un perfil y más o menos tenerme situado en un tipo de trabajo en un tipo de organización).

Lo de hacerse una marca personal es una forma de venderse a uno mismo aunque también, puede ser una forma de que no te compren, es decir, hacerte con una marca personal es una apuesta, aunque si uno sabe qué puede decir, qué no puede decir y qué debe decir (y publicar, ya que no todo tiene por qué ser texto y ya sabéis que una imagen vale más que mil palabras) en un blog (o en un conjunto si se tiene uno o varios personales y se colabora en otros), en Twitter o en cualquier red social no te asegura tener éxito, no te asegura ganar atención, pero por lo menos te puede evitar que tu marca tenga connotaciones negativas.

Como ya dije hace poco (reflexionando sobre un post de Borja Prieto), escribiendo un blog o participando asiduamente en las redes sociales no te hace rico, pero sí te puede hacer ganar dinero si te haces con una marca y te pones a dar conferencias por aquí y por allá, te contratan de consultor estratégico y/o para escribir columnas en prensa digital (o tradicional). Evidentemente eso no es sencillo y solo unos pocos (muy pocos) que llegan a hacerse con una marca sólida, bien relacionada, bien vendida y que han conseguido generar atención lo consiguen (esto requiere un gran esfuerzo (escribir mucho en el blog y leer y responder los comentarios, participar en otros blogs (aunque sea haciendo comentarios) y en otras redes sociales, asistir a múltiples eventos, si te haces lo suficientemente conocido colaborar con medios, etc…), gran preparación y, muy importante, una buena y extensísima red de contactos). Por tanto, el objetivo final de hacerse con una marca personal no debería ser este último (el de hacerte prácticamente un profesional de la divulgación en el campo profesional al que pertenezcas) o por lo menos no se debería considerar antes de haber alcanzado muchísimas metas intermedias. Es como si tras lanzar un producto tu empresa quisiera conseguir un segmento de mercado de la noche a la mañana, a veces se consigue, pero no es lo que suele pasar.

A todo lo anterior hay que sumar como dificultad para hacer que tu marca genere atención es la gran competencia que existe, lo cual se ha agravado con la moda de las marcas personales y lo sencillo que resulta conseguir los medios para dar a conocer dichas marcas (pero insisto, una cosa es que los medios sean sencillos y gratuitos y otra es que se consiga que tu marca tenga repercusión). Por tanto, en la actualidad una marca personal que se lance lo tiene más complicado que si esa marca se hubiera lanzado hace unos años (¿puede haber excepciones? Sí, pero las excepciones, son eso, excepciones) y lo tendrá más fácil que si se lo plantease dentro de unos años.

Un aspecto importante que quiero señalar es que dependiendo de los objetivos que se busquen con la marca personal generar una gran atención puede resultar algo secundario, lo mismo para conseguir los objetivos que pretendes con la marca es suficiente con que se llegue a una audiencia muy concreta (a un entorno más local o a un colectivo determinado). No obstante, en este artículo me he centrado en lo que sería genéricamente conseguir una marca personal en la red y que tenga repercusión suficiente para que ésta tenga el peso necesario para llegar al objetivo u objetivos que haya tras la consecución de dicha marca.

En mi opinión el primer objetivo (en muchísimos casos será más que suficiente) de conseguir una marca personal, debe ser dar a conocerte desde el punto de vista profesional y cuáles son tus ideas y experiencias. Una buena marca personal te hará que tengas más peso en el mercado y también la empresa que te contrate (o te paga en la actualidad), ya que la marca de una empresa también se encuentra influida por la marca individual de cada uno de sus empleados (evidentemente depende del tipo y tamaño de la empresa el peso que pueden tener las distintas marcas individuales). De hecho (y es mi opinión) las empresas deberían favorecer el desarrollo de las marcas individuales de los empleados que quieran hacerlo (no deja de ser otra apuesta, ya que el prestigio de los empleados, además de hacerlos más caros, les abre puertas en otros sitios, pero en cualquier caso la fuga del talento se puede producir siempre).

Hacerse con una marca personal, como indiqué antes, no es sencillo, ni siquiera ese primer objetivo de darte a conocer, ya que para eso necesitas ganar atención y la atención cuesta muchísimo conseguirla y retenerla.

Como todas las marcas, la personal también puede estar sujeta a críticas y estas además suelen crecer conforme se va ganando en popularidad, ya que es lógico que con audiencias mayores surjan en proporción un mayor número de personas que no estén de acuerdo con lo que comentas. Por tanto, en este juego hay que saber que críticas van a existir, una más constructivas otras menos y que hay que sabir convivir con ellas.

Historias como las de Steve Jobs y Steve Wozniak, son todavía posibles en la actualidad. En la informática queda todavía muchísimo por inventar y la clave es encontrar una idea que cale en la comunidad o sea lo suficientemente innovadora para crear una nueva tendencia o interesar a una empresa como complemento o incluso motor de sus productos.

No hay nada más que ver, por ejemplo, el cambio de enfoque que en Internet produjo la web 2.0 y las distintas soluciones técnicas que han salido desde entonces (y que no paran de salir ya que soluciones como Twitter, Facebook, Flicker, Picasa, etc… son relativamente recientes). En el mundo 2.0 todavía no está todo explotado, la clave es seguir innovando.

La administración electrónica es otro campo donde todavía queda mucho por hacer, porque incluso aunque sea un concepto un tanto antiguo (en realidad muy desgastado por haberse hablado tanto, aunque todavía quede mucho por hacer) el grado de penetración de la misma tanto en España como en el resto del mundo deja muchísimo margen de maniobra.

La Green IT, la cloud computing e incluso la grid computing (aunque este más antiguo) son otros campos relativamente nuevos en los que la capacidad de innovación es prácticamente ilimitada, ya que pese a que hay mucha teoría sobre la mesa, el número de implementaciones realizadas en estas tecnologías todavía es muy reducido (en relación a todo lo que se habla y se escribe de ellos) y el número de implantaciones también lo es (para el mercado tan grande que existe).

En el mundo del desarrollo puro y duro de software tambień hay mucho que inventar y potenciar, como por ejemplo los generadores de código.

Estos son simplemente algunos ejemplos de conceptos o tendencias en los cuales se puede seguir innovando, pero las posibilidades son prácticamente ilimitadas.

Por tanto, todavía (y durante muchísimo años) habrá lugar para que aquellas personas creativas y con talento sigan poniendo sobre la mesa soluciones innovadoras que puedan cambiar sus vidas y hacer el mundo un poquito mejor.

Ya he comentado en numerosos posts lo importante que resulta el marketing para cualquier empresa de desarrollo de software, de hecho todas las grandes y otras no tan grandes aplican de forma continuada esta estrategia.

Como también he indicado en múltiples ocasiones, el marketing no tiene por qué ser necesariamente caro, es más, con las posibilidades que nos proporciona Internet y el enfoque hacia una web 2.0, permiten que los costes derivados del marketing se reduzcan considerablemente, sin que tenga que sufrir una merma la calidad del mismo o el público objetivo.

Con muy poco, se puede lograr mucha atención, algo que puede resultar fundamental para que la marca de una empresa suene en el mercado, lo cual es positivo para la captación de clientes y de recursos humanos (esto segundo no es algo que se deba tomar muy a la ligera, por regla general los recursos humanos suelen buscar el abrigo de las empresas más grandes o de las que más les ha sonado (no quiero decir con esto que irse a una empresa grande o que tenga mucho bombo sea la mejor o la peor opción, simplemente me limito a constatar un hecho).

En los proyectos de desarrollo de software se suele generar una serie de conocimientos, algunos de los cuales incluso se transcriben a formato digital, ¿por qué renunciar a exponerlos en el blog corporativo de la empresa o hacer algún comentario sobre los mismos en Twitter o en Facebook?, ¿por qué renunciar a participar en conferencias o en seminarios para hablar de esas materias?. El coste es mínimo ya que el trabajo ya esta hecho, en muchos casos bastará con copiar y pegar, en otros simplemente trasladar lo que está escrito en la cabeza a formato digital. Sí, requiere algo de tiempo, pero las ventajas son muy grandes, ya que permite obtener un beneficio complementario de cada proyecto de desarrollo de software en el que se participa, no aplicar esta estrategia sería como dejar las naranjas (cada proyecto) sin exprimir todas sus posibilidades (con una naranja puede que no se note mucho, pero, ¿te imaginas lo que se pierde si se suman todas las naranjas?).

Desde hace años para organizar mis vacaciones tiene gran peso la opinión que los distintos usuarios van dejando en la red. No es que no me termine de fiar de lo que los hoteles o centros turísticos hacen de sí mismos, pero evidentemente siempre se suelen resaltar las virtudes y minimizar los defectos, además en muchas ocasiones no se centran en aspectos que interesan a los usuarios y en aquellos detalles que pueden marcar la diferencia.

Generalmente suelo consultar distintas fuentes de opinión (para minimizar el posible impacto de opiniones no imparciales). A cambio, también suelo dejar mis opiniones una vez que he utilizado un determinado hotel y visitado un centro turístico. Este intercambio de información resulta tremendamente provechoso y útil, además de simplificarnos mucho las cosas y sobre todo nos da menos margen de error. Dejar unos comentarios es algo que simplemente requiere unos minutos y resulta tremendamente beneficioso para los demás.

Lo que he comentado sobre las vacaciones es extensible como es lógico a cualquier tipo de producto y servicio y generalmente no suelo realizar una compra que requiera una inversión más o menos fuerte sin conocer las opiniones de otros usuarios que ya han adquirido el producto o el servicio.

Existen sitios web dedicados exclusivamente a dejar opiniones, otros vinculados a determinados tipos de servicios o productos y por supuesto las redes sociales que es otra fuente muy importante de información (es más, muy probablemente si las redes sociales siguen con el empuje actual, generando todavía una mayor atención y mejorando las búsquedas, la tendencia será que cada vez vaya adquiriendo más peso la adquisición de información a través de estas fuentes (eso lo sabe Twitter y muchas empresas, de ahí, por ejemplo, que se anuncie como posible servicio premium de Twitter que las empresas conozcan qué se dice de ellas y de sus productos y servicios en la web)).

Yo acabo de exponer mi punto de vista sobre las opiniones en la web, pero creo que es una práctica generalizada la búsqueda de opinión de terceros en la red sobre productos, servicios, etc… y como he comentado en el párrafo anterior, las empresas son cada vez menos ajenas a ello, ya que si la toma de decisiones de muchos posibles clientes se realiza en base a lo que se diga de ellos en la red, es necesario conocer cuál es para redirigir la orientación de parte de su negocio a lo que los ciudadanos buscan y además poder ver comprobar qué impacto tiene sobre los mismos la modificación de una determinada política.

En las últimas semanas se están haciendo eco los medios de comunicación sobre el uso que las empresas hacen de información que existe sobre particulares (y otras empresas) en la red, algo que ha creado un cierto revuelo e incluso algo de alarma social.

Entiendo el impacto que tienen siempre los medios de comunicación, pero lo que indican no es nada nuevo, ya que desde siempre se han utilizado los buscadores con ese propósito, lo que pasa es que con la irrupción de las redes sociales (Facebook, Tuenti, Twitter, LinkedIn, etc…) y otros canales como por ejemplo los blogs, Youtube, etc… la información que solemos poner sobre nosotros mismos y nuestro entorno es mucho mayor (y además en diferentes formatos) y además con un carácter más privado que la que aparecía hace tiempo acudiendo exclusivamente en los buscadores.

Si yo fuera miembro del Departamento de Recursos Humanos de una empresa y tuviera que seleccionar un candidato vería con con cierta lógica el uso de los medios que nos proporciona la web para obtener toda la información posible de los candidatos, ya que la contratación de personal supone una inversión para cualquier organización y una empresa nunca está para regalar nada y menos en la situación económica en la que nos encontramos. También los candidatos suelen buscar información sobre las empresas antes de una entrevista o antes de presentar su Currículum.

Me he centrado en el caso particular de una empresa que busca en la web información sobre posibles candidatos a un puesto de trabajo, pero no he querido tocar otros asuntos más delicados como es el uso malintencionado o con fines, digamos, nada claros, que terceras empresas o personas pueden hacer sobre la información que se publica en la web. Por este motivo hay que tener siempre mucho cuidado con elegir quién puede leer la información que escribes (o acceder a tus videos, fotos, etc…) y qué es lo que se escribe.

A todo lo anterior quiero añadir un detalle importante y es que en la web prácticamente cualquiera se puede hacer pasar por cualquiera y escribir cosas que pueden resultar dañinas para la persona u organización a la que le suplantas la personalidad. Esto que puede parecer una tontería no lo es tanto, teniendo en cuenta que cada vez se utiliza más la red para buscar información sobre personas y organizaciones, búsquedas que en muchos casos suelen tener repercusiones: contratación o no de una persona en una empresa, cerrar o no un negocio entre empresas, etc… Para solucionar este problema, veo necesaria la implantación gradual en los servicios de redes sociales de funcionalidades de firma electrónica, de manera que se evite cualquier posibilidad de suplantación de personalidad.

En resumen, que la web es un instrumento para todo aquel que quiera “jugar a ser” Gran Hermano no es nada nuevo desde que se implementaron mecanismos para buscar y organizar la información, las redes sociales simplemente lo que han hecho es incrementar el volumen de la información que existe de cada individuo y organización.

La red concentra y vincula información, es su propósito. No hay que escandalizarse, ni asustarse porque se utilicen los medios que proporciona la web para buscar información, simplemente hay que tener en cuenta ese detalle y que paulatinamente se vayan incorporando mecanismos de autenticación, integridad, confidencialidad (si se desea) y no repudio en la publicación de información.

El pasado viernes, Enrique Dans publicó un artículo en su blog denominado Chris Ahearn, las noticias y el sentido comun en el que recoge un extracto de un artículo publicado por Chris Ahearn, presidente de Media de Thomson Reuters, en el que se desmarca de los últimos movimientos del sector de los medios de comunicación digitales, entre los que se encuentra la disparatada idea de cobrar por poner vínculos a sus páginas o incluso la posibilidad de comentarlas.

Todos estos movimientos van muy en la línea de lo que yo publiqué en su momento en el artículo denominado, ¿Qué pretenden algunos que sea la Web 3.0?, en el que señalo que muchas empresas y organizaciones no se sienten algunos con el enfoque actual de la Web, queriendo volver al modelo de Web de las empresas que ya pudimos ver y superar al inicio de la WWW (Web 1.0).

Cobrar por poner vínculos va en contra de lo que es la Web en sí. La Web son vínculos dentro de una página en sí, como con otras páginas. Es una posición completamente antinatura respecto de lo que es Internet (de base) y de la evolución que ha tenido la WWW que de manera natural ha evolucionado hacia un modelo más social, más global, dando lugar a lo que se ha denominado Web 2.0.

¿Realmente vincular noticias, comentarlas perjudica a la generación de contenidos de esas características? Desde mi punto de vista los enriquece, ya que permite ofrecer diferentes puntos de vista a las mismas (además de permitir siempre acudir a la fuente, a través de un enlace). Esos enlaces a la vez que proporcionan visitas al medio, permite incrementar su valoración por parte de los buscadores, por lo que indirectamente también proporcionan visitas al medio. Es decir, ese modelo de cobrar por vínculos, ya no solo es antinatura con lo que es la WWW y su enfoque actual, sino con la forma de localizar información que de facto se ha instaurado en la red (la información se busca a través de buscadores o llego a ella a través de un enlace que tengo en mi agregador favorito o a través de un enlace publicado por algunas de mis webs de referencia).

Ante una situación de crisis global, lo más fácil es echarle la culpa a todo que ponerse a investigar en la propia naturaleza del problema. Y por supuesto lo más fácil es pensar en pedirle dinero a los indexadores de contenidos (los buscadores) o a los que vinculan un contenido con un enlace. Si no quieren ni una cosa ni la otra, lo tienen sencillo, en primer lugar tienen a la mano hacer que los buscadores no indexen sus contenidos, haciendo uso del fichero robots.txt y en segundo lugar poniendo un aviso bien grande en sus sitios web recomendando o prohibiendo la vinculación de sus contenidos, pero claro, ni una cosa, ni otra interesa, ya que llevaría al sitio web a una situación de marginalidad por un lado y por otro a una situación de rechazo por parte de la mayoría de los internautas. Lo cómodo es quejarse e intentar recaudar fondos por cualquier medio, aprovechando las circunstancias de las cuales se quejan.

La Web 1.0 surgió en el año 1991 (tras varios intentos previos por parte de su creador) cuando Tim Berners-Lee, trabajador del CERN creó la World Wide Web.

Tal fue la repercusión que tuvo esta nueva tecnología (de la cual tuvo mucho que ver Tim Berners-Lee, el CERN y el W3C, al considerar que los estándares fueran libres y disponibles para todo el mundo) que el grado de alcance de la misma a la población mundial crecía exponencialmente año a año.

Viendo las posibilidades que tenía este nuevo medio de comunicación, empresas de todo el mundo se lanzaron a la búsqueda de El Dorado. Nunca se había podido llegar a una audiencia potencialmente tan grande y que además no paraba de crecer. Esto convirtió a la Web 1.0 en la era del Internet dominado por las empresas, que eran las que creaban los contenidos y dominaban la opinión en la red, de ahí surgieron, por ejemplo, los portales de servicios. Era tal el crecimiento de la red y las posibilidades que se empezaban a vislumbrar, que las grandes fortunas y las grandes empresas querían posicionarse fuera como fuera, de ahí, el comienzo del boom de las .com, en el año 1995 tras la salida a bolsa de Netscape que multiplicó por varios digitos su valor inicial de cotización.

La visión de que la WWW era el futuro era correcta por los analistas de la época, el problema principal es que todavía no existía una cultura de Internet, por mucho que el número de habitantes de la misma creciera desorbitádamente, de ahí el fracaso de las .com, donde prácticamente cualquier idea tenía un inversor detrás, por mucho de que la idea fuera humo o fuera un servicio demasiado adelantado a su tiempo.

Tras el crack de las .com, hubo unos años de cierto desasosiego, ¿no era la WWW realmente aquello que se imaginaba?, esto sirvió para que la red recobrara algo de tranquilidad y se reajustase. La perdida de inversores y del interés de las empresas, dió paso poco a poco al dominio de los contenidos de Internet por parte de sus usuarios, de ahí que surgiese el concepto de Web 2.0, inventado por Dale Dougherty y utilizado por primera vez en una conferencia por Tim O’Reilly en octubre de 2004.

La Web 2.0 en realidad surgió antes, aunque no se conceptualizase hasta esa fecha, ya que la nueva Internet surgida tras la caída de las .com, ya se iba enfocando hacia el usuario final y su participación.

En la era de la Web 2.0 las empresas vieron como el público de Internet seguía creciendo y además ya no era un espectador que se limitaba a consumir servicios, sino que participaban en los mismos. La cultura de lo que es la WWW se extendía por momentos, la sociedad estaba más preparada para esta nueva tecnología y por tanto muchos modelos de negocio que fracasaron en la Web 1.0 sí eran viables en esta nueva era.

En la Web 2.0, era en la que todavía nos encontramos, ha conseguido la democratización en Internet, este mundo alternativo formado por cadenas de unos y ceros que se propagan de un lado para otro, ha permitido alcanzar un nivel de democracia que para sí lo quisiéramos en el mundo real. En este mundo 2.0, todo el que tiene medios para acceder a Internet tiene una vía abierta para escuchar opiniones libres de ciudadanos de todo el mundo y para exponer la suya y ser escuchado.

Muchas empresas, gobiernos, poderes fácticos no se sienten cómodos con un Internet así, un medio de comunicación de masas, multidireccional, democrático, libre y pretenden acabar con la neutralidad de la red, con la capacidad de los usuarios de la misma puedan acceder a los contenidos que quieran sin ser dirigidos a unos determinados tipos de contenido concretos seleccionados por quién sabe quién, para quién sabe qué propósito.

La libertad de expresión, la libertad de elección, la libertad en general, debe defenderse con uñas y dientes para impedir que se acabe con la neutralidad de la red. Grupos de poder económicos y políticos de muchas partes del mundo quieren ser los que pongan las reglas del juego en la red, lo que supondría una involución de Internet y la vuelta de nuevo a una Internet no gobernada por los usuarios, sino a una Internet censurada y que bailaría al son de las fuerzas que la dirijan.

No hablo de teorías conspiranoicas, sino de la agrupación de intereses de gobiernos, empresas, lobbys, fortunas, etc… en que las reglas del juego no la pongan los ciudadanos, sino ellos.

Esa es la Web 3.0 que quieren algunos (que en realidad son muchos), en contra de lo que quieren cientos de millones de personas en el mundo. De nosotros, de nuestro esfuerzo, de nuestra voz, depende que la Web 3.0 no sea otra cosa que otro paso más para que en el mundo haya más libertad y democracia.

Uno de los padres de Internet, Vint Cerf y el padre de la WWW Tim Berners-Lee, y que saben de esto más que nadie son profundos defensores de la neutralidad de la red, ¿será por algo verdad?.