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Archivo de la etiqueta: Winston Churchill

En el desarrollo de software lo simple gana. A veces se requieren soluciones que son inherentemente complejas, en ese caso nuestro objetivo será tratar de encontrar la versión más simple que la resuelva partiendo a su vez de porciones más simples.

Nos encontramos con sistemas de información que no terminan de ser efectivos o productivos para el usuario porque son demasiado complejos, ya sea a nivel funcional o de usabilidad.

Muchas veces he encontrado sistemas que aunque tratan de dar una solución desde lo simple, no lo consigue debido a las restricciones impuestas por una arquitectura o un diseño equivocado. Tenemos que tratar de evitar la imposición de restricciones que son perfectamente prescindibles.

Si pones restricciones técnicas que sea para tratar de obtener un valor que compense el coste que puede tener aplicarla en el proyecto, teniendo en cuenta que siempre se debe buscar el equilibirio.

Ya lo decía Winston Churchill: “Todas las grandes cosas son simples, y muchas pueden ser expresadas en una sola palabra”.

Aprender de los errores tiene como precondición asumir que se han cometido. Es cierto que cuesta hacerlo, sobre todo de forma pública.

El desarrollo de software es una sucesión de aciertos y errores. La magnitud y frecuencia de los mismos (muchas veces motivadas por factores externos a ti) determinarán, entre otras muchas variables, la calidad y efectividad con que ejerces tu profesión.

Es importante tener eso en cuenta porque los errores, sin duda, van a venir, de ti depende sacar provecho de ellos o no.

También de ti depende continuar con una decisión errónea, en forma de una huida adelante, con la esperanza de que al final el viento termine soplando a favor, algo que no funcionará si ya te has desviado mucho de tus objetivos o, algo que sí que suele ocurrir con relativa frecuencia, es que el proyecto se termine alargando tanto que al final sea otro el que lo tenga que rematar y que probablemente tiene, aunque parezca lo contrario, mucho que perder y poco que ganar, salvo que haya alertado del estado real del proyecto al poco tiempo de incorporarse a él.

Me quedo con la siguiente cita de Winston Churchill: “A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada”.

El desarrollo de software es una sucesión de éxitos y fracasos. El balance para cada uno de nosotros no es cero ya que los éxitos y los fracasos no terminan compensándose.

Cada uno de nosotros tiene un balance y en función de su capacidad de crítica se aproximará más a una situación real o a una imaginaria.

Sin embargo, nada es inmutable, tu balance hoy puede ser positivo y dentro de un tiempo tal vez sea negativo. Hoy puede ser negativo y tras algún tiempo convertirse en positivo.

No es un juego de azar, es tu trabajo, son tu actitud unido a tu aptitud las que terminan poniendo tu saldo de un color u otro.

Si tenemos empeño, afán por aprender de nuestros errores y deseo por seguir aprendiendo, conseguiremos éxitos, sin olvidar que el fracaso se asoma a la vuelta de la esquina, ya que pueden darse circunstancias sobrevenidas que comprometan los resultados de un proyecto o simplemente podemos equivocarnos, porque quien toma decisiones, quien actúa se expone a tener fallos y cuanto mayor sea tu responsabilidad mayor será el impacto de tus decisiones.

Sobre esto, me parece muy interesante la siguiente reflexión de Winston Churchill: “El exito no es final, el fracaso no es fatal: es el coraje para continuar lo que cuenta”.

Nuestro trabajo no es sencillo, dejando a un lado esos balances, dentro de un mismo proyecto pueden darse multitud de circunstancias positivas y negativas. Si te dejas vencer por las que son adversas o tienes una mala actitud cuando las cosas vienen de cara, lo más probable es que el proyecto no salga bien. Se trata, como dice Churchill, de seguir caminando, ya que quien resiste, gana, tal vez no ahora, pero nuestra oportunidad llegará.

No conozco a ningún desarrollador que cuente todos sus proyectos por éxitos. El desarrollo de software es así, vas aprendiendo, vas adquiriendo experiencia, te crees invulnerable y de pronto el proyecto fracasa. El fracaso está ahí, llegará, forma parte de las reglas del juego, lo más que puedes hacer es seguir aprendiendo, seguir ganando experiencia para que cuando las cosas vengan mal dadas el impacto sea el menor posible y para tratar de solventar de la mejor manera las contingencias y problemáticas de nuestro día a día.

No se trata de bajar los brazos ante la existencia de problemas, se trata de estar preparado ante ellos porque sin duda, vendrán.

En el desarrollo de software nunca se ha aprendido lo suficiente, nunca se tiene suficiente experiencia, nada garantiza el éxito. Lo que sí se pueden tener es buenas condiciones de partida, después la incertidumbre, las decisiones que se tomen y el trabajo del conjunto de personas que intervienen dictarán sentencia.

Un proyecto con éxito o con un fracaso es solo un hito más en el camino. Ambos hay que asumirlos, sus consecuencias también, nada es gratis.

Sobre esto, me parece muy interesante la siguiente reflexión de Winston Churchill: “Ahora no es el final. No es incluso el principio del fin. Pero, quizá, sea el fin del principio”.

Eso es el desarrollo de software: una dirección sin meta.