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Archivo de la etiqueta: WWW

El pasado viernes, Enrique Dans publicó un artículo en su blog denominado Chris Ahearn, las noticias y el sentido comun en el que recoge un extracto de un artículo publicado por Chris Ahearn, presidente de Media de Thomson Reuters, en el que se desmarca de los últimos movimientos del sector de los medios de comunicación digitales, entre los que se encuentra la disparatada idea de cobrar por poner vínculos a sus páginas o incluso la posibilidad de comentarlas.

Todos estos movimientos van muy en la línea de lo que yo publiqué en su momento en el artículo denominado, ¿Qué pretenden algunos que sea la Web 3.0?, en el que señalo que muchas empresas y organizaciones no se sienten algunos con el enfoque actual de la Web, queriendo volver al modelo de Web de las empresas que ya pudimos ver y superar al inicio de la WWW (Web 1.0).

Cobrar por poner vínculos va en contra de lo que es la Web en sí. La Web son vínculos dentro de una página en sí, como con otras páginas. Es una posición completamente antinatura respecto de lo que es Internet (de base) y de la evolución que ha tenido la WWW que de manera natural ha evolucionado hacia un modelo más social, más global, dando lugar a lo que se ha denominado Web 2.0.

¿Realmente vincular noticias, comentarlas perjudica a la generación de contenidos de esas características? Desde mi punto de vista los enriquece, ya que permite ofrecer diferentes puntos de vista a las mismas (además de permitir siempre acudir a la fuente, a través de un enlace). Esos enlaces a la vez que proporcionan visitas al medio, permite incrementar su valoración por parte de los buscadores, por lo que indirectamente también proporcionan visitas al medio. Es decir, ese modelo de cobrar por vínculos, ya no solo es antinatura con lo que es la WWW y su enfoque actual, sino con la forma de localizar información que de facto se ha instaurado en la red (la información se busca a través de buscadores o llego a ella a través de un enlace que tengo en mi agregador favorito o a través de un enlace publicado por algunas de mis webs de referencia).

Ante una situación de crisis global, lo más fácil es echarle la culpa a todo que ponerse a investigar en la propia naturaleza del problema. Y por supuesto lo más fácil es pensar en pedirle dinero a los indexadores de contenidos (los buscadores) o a los que vinculan un contenido con un enlace. Si no quieren ni una cosa ni la otra, lo tienen sencillo, en primer lugar tienen a la mano hacer que los buscadores no indexen sus contenidos, haciendo uso del fichero robots.txt y en segundo lugar poniendo un aviso bien grande en sus sitios web recomendando o prohibiendo la vinculación de sus contenidos, pero claro, ni una cosa, ni otra interesa, ya que llevaría al sitio web a una situación de marginalidad por un lado y por otro a una situación de rechazo por parte de la mayoría de los internautas. Lo cómodo es quejarse e intentar recaudar fondos por cualquier medio, aprovechando las circunstancias de las cuales se quejan.

La Web 1.0 surgió en el año 1991 (tras varios intentos previos por parte de su creador) cuando Tim Berners-Lee, trabajador del CERN creó la World Wide Web.

Tal fue la repercusión que tuvo esta nueva tecnología (de la cual tuvo mucho que ver Tim Berners-Lee, el CERN y el W3C, al considerar que los estándares fueran libres y disponibles para todo el mundo) que el grado de alcance de la misma a la población mundial crecía exponencialmente año a año.

Viendo las posibilidades que tenía este nuevo medio de comunicación, empresas de todo el mundo se lanzaron a la búsqueda de El Dorado. Nunca se había podido llegar a una audiencia potencialmente tan grande y que además no paraba de crecer. Esto convirtió a la Web 1.0 en la era del Internet dominado por las empresas, que eran las que creaban los contenidos y dominaban la opinión en la red, de ahí surgieron, por ejemplo, los portales de servicios. Era tal el crecimiento de la red y las posibilidades que se empezaban a vislumbrar, que las grandes fortunas y las grandes empresas querían posicionarse fuera como fuera, de ahí, el comienzo del boom de las .com, en el año 1995 tras la salida a bolsa de Netscape que multiplicó por varios digitos su valor inicial de cotización.

La visión de que la WWW era el futuro era correcta por los analistas de la época, el problema principal es que todavía no existía una cultura de Internet, por mucho que el número de habitantes de la misma creciera desorbitádamente, de ahí el fracaso de las .com, donde prácticamente cualquier idea tenía un inversor detrás, por mucho de que la idea fuera humo o fuera un servicio demasiado adelantado a su tiempo.

Tras el crack de las .com, hubo unos años de cierto desasosiego, ¿no era la WWW realmente aquello que se imaginaba?, esto sirvió para que la red recobrara algo de tranquilidad y se reajustase. La perdida de inversores y del interés de las empresas, dió paso poco a poco al dominio de los contenidos de Internet por parte de sus usuarios, de ahí que surgiese el concepto de Web 2.0, inventado por Dale Dougherty y utilizado por primera vez en una conferencia por Tim O’Reilly en octubre de 2004.

La Web 2.0 en realidad surgió antes, aunque no se conceptualizase hasta esa fecha, ya que la nueva Internet surgida tras la caída de las .com, ya se iba enfocando hacia el usuario final y su participación.

En la era de la Web 2.0 las empresas vieron como el público de Internet seguía creciendo y además ya no era un espectador que se limitaba a consumir servicios, sino que participaban en los mismos. La cultura de lo que es la WWW se extendía por momentos, la sociedad estaba más preparada para esta nueva tecnología y por tanto muchos modelos de negocio que fracasaron en la Web 1.0 sí eran viables en esta nueva era.

En la Web 2.0, era en la que todavía nos encontramos, ha conseguido la democratización en Internet, este mundo alternativo formado por cadenas de unos y ceros que se propagan de un lado para otro, ha permitido alcanzar un nivel de democracia que para sí lo quisiéramos en el mundo real. En este mundo 2.0, todo el que tiene medios para acceder a Internet tiene una vía abierta para escuchar opiniones libres de ciudadanos de todo el mundo y para exponer la suya y ser escuchado.

Muchas empresas, gobiernos, poderes fácticos no se sienten cómodos con un Internet así, un medio de comunicación de masas, multidireccional, democrático, libre y pretenden acabar con la neutralidad de la red, con la capacidad de los usuarios de la misma puedan acceder a los contenidos que quieran sin ser dirigidos a unos determinados tipos de contenido concretos seleccionados por quién sabe quién, para quién sabe qué propósito.

La libertad de expresión, la libertad de elección, la libertad en general, debe defenderse con uñas y dientes para impedir que se acabe con la neutralidad de la red. Grupos de poder económicos y políticos de muchas partes del mundo quieren ser los que pongan las reglas del juego en la red, lo que supondría una involución de Internet y la vuelta de nuevo a una Internet no gobernada por los usuarios, sino a una Internet censurada y que bailaría al son de las fuerzas que la dirijan.

No hablo de teorías conspiranoicas, sino de la agrupación de intereses de gobiernos, empresas, lobbys, fortunas, etc… en que las reglas del juego no la pongan los ciudadanos, sino ellos.

Esa es la Web 3.0 que quieren algunos (que en realidad son muchos), en contra de lo que quieren cientos de millones de personas en el mundo. De nosotros, de nuestro esfuerzo, de nuestra voz, depende que la Web 3.0 no sea otra cosa que otro paso más para que en el mundo haya más libertad y democracia.

Uno de los padres de Internet, Vint Cerf y el padre de la WWW Tim Berners-Lee, y que saben de esto más que nadie son profundos defensores de la neutralidad de la red, ¿será por algo verdad?.