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Veamos varios ejemplos:

– Te intentan vender un coche de la marca X y resulta que en el concesionario los diferentes comerciales y mecánicos utilizan un coche de la marca Y, Z o W de la misma gama que el que te quieren vender. ¿Tu qué piensas?.

– Te intentan convencer de que tu organización o tu departamento necesita normalizar sus procesos y resulta que la organización que te lo intenta vender no los tiene normalizados. ¿Tu qué piensas?.

– Te exigen que cumplas una determinadas normas y quien te las exige no las cumple. ¿Tu qué piensas?.

– Te intentan vender un determinado producto indicándote que con él mejorarás la productividad en tus diversos procesos y resulta que quien te lo vende no lo aplica en ninguno de sus procesos. ¿Tu qué piensas?.

– Si te intentan vender el desarrollo de una página web y ves que la página web de quien te lo quiere vender es un absoluto desastre. ¿Tu qué piensas?.

Podría seguir enumerando ejemplos y vosotros podríais añadir otros muchos más. ¿Cuántas veces nos encontramos con situaciones como esta?.

A mi me sigue causando sorpresa (por lo frecuente que sigue siendo), cuando te intentan vender algo y sabes perfectamente que quien te lo vende no lo aplica. Yo lo tengo claro, si lo que vendes no es bueno para ti, lo más probable es que tampoco lo sea para mi.

Fresh software es lo primero que se me viene a la cabeza cuando pienso en la empresa de desarrollo de software que hace poco han abierto mis amigos Javi y Sergio.

Zuinq Studio es el resultado de la creatividad y talento de dos ingenieros de software para los que no existe límite en los retos que se le plantean y que se plantean, de ahí la heterogeneidad de los desarrollos que han realizado hasta ahora, que van desde el desarrollo de soluciones para dispositivos móviles (en las cuales son expertos), desarrollo de soluciones web (otra de sus especialidades), desarrollo de plugins, realidad aumentada, etc…

¿Por qué fresh software? Pues porque la palabra fresh, aúna buena parte de las características del software que desarrollan y del espíritu de ambos: nuevo, fresco, limpio, descarado, etc…

Si queréis conocerlos con mayor detalle, el enlace a su sitio web es el siguiente: Zuinq Studio.

Me hace mucha ilusión apoyar a proyectos realizados por mis amigos.

Me encanta ver como lo que tienen en la cabeza se ve materializado posteriormente en un producto.

El desarrollo de la informática ha sido provocado en gran medida por personas que un día decidieron pasar sus sueños a código fuente.

En este caso ha sido un juego, mañana puede ser otra cosa.

Si queréis ver en qué consiste el juego, podéis acceder a un trailer que está disponible en su sitio web.

Mucha suerte Jorge.

En este artículo no voy a tratar del vestido que utilizan los religiosos sino de algo que se encuentra en nuestro interior.

Los seres humanos estamos llenos de hábitos, estamos llenos de automatismos, de formas de afrontar situaciones y de percibir el entorno. Tenemos hábitos buenos y malos, adquiridos a lo largo de nuestra vida ya sea por nuestra experiencia, por lo que se nos ha inculcado desde pequeños y por lo que hemos aprendido.

Nuestros hábitos nos condicionan porque si bien el cerebro consciente es el que dirige, el inconsciente es quien actúa continuamente, el que hace el trabajo sucio. Finalmente lo que conseguimos es el resultado de nuestros hábitos, por lo que los mismos nos definen.

Tenemos la posibilidad de modificar nuestros hábitos, por lo que podemos cambiar. Si no conseguimos nuestros objetivos, nuestras metas, nuestros sueños, tendrán mucho que ver lo que tenemos automatizado dentro de nosotros, tanto lo que creemos controlar como lo que no. ¿No te has sentido muchas veces mal de ánimo y no entiendes por qué?, ¿no te sientes eufórico y no lo consigues asociar con algo? Nuestro inconsciente actúa, procesa y devuelve resultados, no siempre de forma instantánea.

Los hábitos se graban en el subconsciente por lo que se requiere de un trabajo profundo desde el cerebro consciente para modificarlos. Nada es fácil, esto tampoco. Eso sí, la recompensa de cambiar malos hábitos por otros buenos merece la pena.

En muchos de mis artículos hago referencia al respeto. El motivo es que a lo largo de mi trayectoria profesional he podido comprobar que es fundamental para mejorar como persona y como profesional.

Estos son algunos aspectos que considero interesantes de cuidar en nuestro día a día laboral, para crear o mantener el respeto que se tiene hacia nosotros:

1) Por regla general consideramos que nuestro trabajo es el más importante, urgente, crítico y complejo. Es conveniente entender que esto también lo piensa tu compañero, por tanto no intentes imponer el tuyo sobre el de los demás sin que existan causas objetivas que lo justifiquen.

2) Trata bien a la gente. Trata a los demás como quieras que te traten.

3) Reconoce tus errores y no tengas reparo en pedir disculpas.

4) Sé equitativo, si trabajas con diferentes equipos de trabajo, no exijas a uno trabajos, comportamientos y rendimiento que no le exijas a los otros.

5) Comparte el éxito y también el fracaso.

6) Si puedes echar una mano a tus compañeros y a los componentes de tus equipos de trabajo en tareas que no son propiamente tuyas y tienes tiempo y conocimiento para hacerlo, hazlo.

7) El respeto requiere respetar, es complicado que te respete alguien al que no respetas.

Todo requiere un tiempo, solo que la mayoría de las veces no sabemos cuánto se necesita. No conocerlo da lugar a que se abandone antes de tiempo o que la impaciencia provoque que se modifique la planificación realizada para conseguir los objetivos que nos habíamos marcado.

No se trata de esperar indefinidamente ya que no siempre se alcanza lo que se quiere pero sí de analizar el por qué de las causas que han podido provocar que en el tiempo X que llevamos o que nos habíamos fijado para alcanzar nuestras metas, no hayamos logrado nuestros objetivos. Tras ese análisis se puede decidir si continuar con nuestra estrategia o variándola, redefinir los objetivos o abandonarlos y pensar en otro tipo de retos.

Lo más importante de todo es tener la conciencia de que todo requiere un tiempo de gestación, en el cual mediante la aplicación de una serie de acciones que hemos llevado a cabo en el mismo y teniendo siempre presente lo que queremos, se alcanzarán o no (porque nos hemos podido equivocar) los objetivos.

Lo que no se puede pretender es que todo se consiga de la noche a la mañana, hay que tener paciencia y trabajar de manera adecuada.

Tener buenas referencias es importante, tanto por lo que puedas presentarles a potenciales clientes como por la posibilidad de esos buenos clientes actúen, sin quererlo, como tus mejores comerciales.

Puedes tener un comercial excepcional, pero si una organización pide consulta a otra y da malas referencias, lo tienes complicado.

Las buenas referencias vienen a través de un trabajo o un producto de calidad en el que el cliente se encuentre satisfecho y vea que la inversión realizada ha merecido la pena, algo que en los momentos actuales es mucho más complicado que hace años, ya que las disponibilidades presupuestarias no son las mismas, lo que tiene como consecuencia un aumento de la exigencia.

¿Cómo se sabe que un cliente es bueno? Eso tienen que evaluarlos las personas con poder de decisión en la organización, que tendrán que analizar el posicionamiento y grado de influencia de la empresa a la que se le presta el servicio o se le vende el producto y su relación con otras.

Una vez que se llega a la conclusión de que el cliente puede merecer un trato especial, el siguiente paso será analizar hasta dónde llega la inversión, es decir, si el servicio requiere un nivel de calidad superior al contratado o tiene un alcance mayor (o se le quiere ofrecer), ¿hasta cuándo se puede llegar?. Es muy importante plantearse los límites porque de no hacerlo al final lo mismo no merece la pena.

Con productos es más sencillo, al fin y al cabo ya lo tienes hecho y lo que le estás ofreciendo es un acuerdo de licencias, aquí si puede haber más manga ancha y lo mismo hasta te interesa dejar la licencia a un precio simbólico (lo de darla gratis tiene como inconveniente que lo mismo desde el cliente no se termina de valorar como se merece lo que ha recibido).

Quiero matizar lo del gratis, ya que doy por hecho que el producto no es software libre (aunque el software libre no tenga por qué ser gratis) o tiene una versión comercial.